Nica evitó ser arrestado por ICE

El relato del nicaragüense en EE.UU. que evitó ser arrestado por ICE

Roberto Reyes, sus tres hijos menores de edad, su esposa y su suegra tienen seis días de estar encerrados en su apartamento

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Roberto José Reyes Castro, un migrante nicaragüense de 35 años, originario de Managua, evitó ser arrestado el pasado 30 de julio por un grupo de hombres encapuchados que luego identificó como parte de una operación conjunta entre agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y cazarrecompensas en Estados Unidos. Desde entonces, Reyes y su familia —su esposa, sus tres hijos menores y su suegra— han estado encerrados en su apartamento en Fontana, Los Ángeles, California.

Reyes, en entrevista con LA PRENSA relató lo que vivió el pasado 30 de julio cuando a eso de las 7:45 a.m. él se dirigía en su vehículo a su centro de trabajo, en una panadería donde labora como electricista. En la calle, cuatro camionetas lo interceptaron. Una lo golpeó por detrás, otra le bloqueó el paso y varias personas encapuchadas descendieron con chalecos que decían «POLICE».

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El nicaragüense, temiendo por su vida, abandonó su camioneta con las llaves y documentos personales, y corrió a su apartamento. «Amor, ábrame la puerta, que vienen unos encapuchados siguiéndome», fue lo único que Reyes le logró decir, por medio de una llamada de teléfono, a su esposa quien se encontraba en casa, mientras era perseguido por camionetas con hombres encapuchados.

Venían con violencia

La persecución de la que fue víctima este inmigrante quedó grabada en las cámaras que tenía en su apartamento. En los videos se observa que Reyes logró ingresar a su vivienda y encerrarse en cuestión de segundos, cuando un hombre con un chaleco con la leyenda de «POLICE» lo persigue y, al no poder detenerlo, comienza a darle golpes con el pie a la puerta.

«Si mi esposa no me hubiera abierto la puerta en ese momento, ellos me agarran. Venían con agresividad, violencia, por unos segundos ellos casi me agarran. Ellos golpearon fuerte la puerta, patearon y hasta lastimaron a mi hija», relató Reyes a LA PRENSA.

Los presuntos agentes no mostraron ninguna orden judicial, por lo que la administradora del complejo residencial intervino, cuestionando su presencia, según contó Reyes.

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«Yo llamé a la administradora del complejo, los confrontó y les pidió que les mostraran una orden, pero no andaban, sólo le dijeron que andaban buscando a alguien (…) Eran cazarrecompensas que venían con ICE, no eran federales ni policías», denunció el nicaragüense, quien asegura no tener antecedentes criminales.

Roberto José Reyes Castro, de 35 años, originario de Managua. LA PRENSA / CORTESÍA

La camioneta de Reyes fue llevada por una grúa. El nicaragüense contó que ninguno de los supuestos oficiales le explicó que había cometido un delito, que siempre la intención fue entrar por la fuerza.

«Ellos después le dijeron a la administradora que vinieron porque miraron una camioneta mal estacionada y eso es mentira, yo la dejé porque venía huyendo de esos hombres encapuchados», afirmó.

Atrapados en casa y con miedo

Desde ese día, cuando Reyes y su familia vivieron ese episodio de violencia no han podido salir de su apartamento. Tienen seis días encerrados, sobreviviendo gracias a la ayuda de organizaciones pro-inmigrantes que les hacen llegar alimentos por la parte trasera del edificio.

«No hemos podido ni dormir, ni descansar, por estar pensando a qué hora ellos vienen. No hemos ni podido ni comer nada, porque los nervios en el estómago no lo dejan ni entrar ni un bocadito de comida», contó.

Su situación ha afectado a sus tres hijos, dos niñas y un niño. «Mis hijos no han ido a clases, mi esposa y mi suegra están afectadas emocional y físicamente. Yo he perdido mi trabajo y no hemos podido hacer nada», lamentó el inmigrante, visiblemente afectado.

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La persecución que vivió Reyes es una más de los muchos casos que organizaciones de derechos civiles en Estados Unidos han denunciado como una forma de operar por parte de agentes de ICE, quienes suelen presentarse en operativos de arresto con chalecos marcados con la palabra «POLICE», a pesar de que no son parte de las fuerzas policiales locales. Además, en varios estados, incluyendo California y Nueva York, se han documentado incidentes en que ICE trabajó en conjunto con cazarrecompensas sin identificaciones claras.

Brad Lander, contralor de la ciudad de Nueva York, fue detenido en junio por agentes federales en el interior de un tribunal migratorio. AP

El pasado 18 de junio, Brad Lander, el contralor de la ciudad de Nueva York, fue detenido por agentes federales vestidos de civil —algunos con pasamontañas— en un tribunal de inmigración del Bajo Manhattan cuando intentaba escoltar a un migrante a quien los oficiales pretendían detener.

Reyes explicó que su única interacción previa con la policía ocurrió hace seis meses, cuando fue arrestado injustamente tras ser amenazado con un arma por un vecino estadounidense. «Este vecino no dejaba que mis hijos pasaran por la calle, les dijo ofensas en inglés, cuando yo salí nos sacó una pistola y nos amenazó, yo llamé a la policía, llegaron dos oficiales, pero no hablaban español, no sé cuánto dijo el vecino y me terminaron agarrando a mí», contó.

El nicaragüense dijo que estuvo preso seis días, hasta que fue presentado ante un juez y que gracias a pruebas en video, que quedó registrado en las cámaras de seguridad de su casa, el juez lo absolvió completamente.

«Yo enseñé mis pruebas, todos los videos y demostramos que todo lo que dijo el vecino poniéndome los cargos a mí, eran mentira. Y el juez me liberó de toda culpabilidad, me quitaron toditos los cargos. Nosotros fuimos las víctimas, pero ahora ICE se está agarrando de ese caso e inventando otro para justificar la redada», denunció.

Pide una oportunidad para «demostrar mi inocencia»

De hecho, en uno de los videos se observa cómo los supuestos oficiales con chalecos de «POLICE» se acercan a las cámaras de seguridad y les muestran las llaves del apartamento. «Ellos me amenazan de entrar porque tienen las llaves que yo dejé en mi camioneta, por eso tenemos mucho miedo», apuntó.

En la actualidad, Reyes contó que se preocupa por las afectaciones que está viviendo su familia. «Psicológicamente y físicamente no estamos bien, mi familia no puede salir ni a botar la basura porque ellos, los de ICE, están en los parqueos principales, nos mantienen vigilados, todos los días», describió.

A pesar de que no ha formalizado su solicitud de asilo, Reyes espera poder regularizar su situación y permanecer junto a su familia. «Mi miedo más grande es que nos separen. Que se lleven a mis hijos, que deporten a mi esposa. Nosotros sólo queremos trabajar y vivir en paz, queremos darle lo mejor a nuestros hijos, sacarlos adelante», expresó.

Roberto trabajaba en una panadería como electricista.

Desde su encierro, el nicaragüense pide apoyo legal para presentar su caso y aclarar el incidente en el que ahora está involucrado.

«Yo soy inocente, yo pido que me den la oportunidad de demostrar mi inocencia, que me den un abogado, y si no me dan la oportunidad en este país, pido asilo en otro país como Costa Rica, España, u otro donde pueda vivir con mi familia», expresó.

Reyes migró desde Managua hacia Estados Unidos hace tres años. Cruzó la frontera por Yuma, Arizona, luego de atravesar toda Centroamérica y México. Como muchos migrantes, se entregó voluntariamente a la Patrulla Fronteriza para iniciar su proceso migratorio.

Estuvo detenido durante seis días y luego fue liberado mientras avanzaba su caso. Inicialmente no contaba con familiares en el país, pero un conocido le ofreció su número de contacto y gracias a eso pudo establecerse con su familia en California. Tiempo después logró traer a su esposa y sus tres hijos, de 9, 11 y 12 años, quienes ahora viven con él.

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