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«Mientras haya vida hay esperanza», dice el nicaragüense Mario Mayorga, de 57 años, originario de León, quien ha vivido en Estados Unidos durante casi 28 años bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS). Para él, el reciente fallo judicial que impide —por ahora— la cancelación del TPS representa poco alivio legal, pero una valiosa señal de esperanza para cerca de 3 mil connacionales en suelo estadounidense con este estatus.
Mayorga durante casi tres décadas ha trabajado limpiando oficinas, criado a sus hijas ciudadanas estadounidenses y pagado impuestos, no considera la posibilidad de regresar a Nicaragua de manera voluntaria. «Aquí tengo todo, mis hijas, mi familia. En Nicaragua yo no tengo nada, no tengo ni casa, ni dónde vivir, ni dónde ir a trabajar», afirmó.
Para él, el fallo de la jueza Trina Thompson representa apenas una tregua en medio de la incertidumbre migratoria que enfrentan. «Nos alarga un poco el sufrimiento, pero nos da todavía esperanza de que algo pueda cambiar o de que se pueda seguir extendiendo por más tiempo», señaló.
Seguirá luchando para que no acabe el TPS
El migrante considera importante seguir luchando, alzando la voz y continuar con la demanda que busca frenar la cancelación. «Esa es la peor lucha la que no se hace. Que se vaya a lograr o no, solo Dios dirá», dijo.
También insta a los demás nicaragüenses con TPS a no rendirse. «Que no perdiéramos la esperanza y que sigamos levantando la voz y pidiendo algún tipo de alivio migratorio. Es para lo que nos hemos portado bien en este país», expresó.
El Gobierno de Estados Unidos, bajo la Administración de Donald Trump, canceló el TPS para Nicaragua y Honduras y dio a los beneficiarios de ese programa un plazo de 60 días para abandonar el país o buscar otras vías legales de permanencia. Dicho plazo se cumplía el próximo 6 de septiembre.
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El TPS para Nicaragua, oficialmente, venció el pasado 5 de julio. El DHS tenía la obligación, según la legislación estadounidense, de avisar la cancelación o ampliación del TPS con 60 días de antelación al vencimiento de este, pero la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, lo hizo hasta el 8 de julio.
La jueza Thompson extendió el 31 de julio el plazo de estadía hasta el 18 de noviembre para que los migrantes de Nicaragua, Honduras y Nepal abandonen el país. «El aplazamiento estará sujeto a una prórroga en la audiencia el 18 de noviembre», señala la decisión judicial.
La esperanza no quita la incertidumbre
Otro nicaragüense beneficiario de TPS, quien pidió ser citado bajo anonimato, asegura que el reciente fallo judicial en EE. UU. le ha dado un pequeño respiro, pero no una solución definitiva.
«Uno siempre está en incertidumbre, con algo de preocupación. Uno espera en Dios a ver qué pasa», comentó el connacional de 54 años y originario de León.
El migrante, que desde 1996 lleva viviendo en Estados Unidos, contó que como fue víctima de un asalto en suelo estadounidense en 2004, está explorando nuevas vías legales para regularizar su estatus, como la Visa U para víctimas de actividades delictivas y la posibilidad de aplicar al asilo.
«Siempre me había estancado en el TPS. Un abogado me dijo en 2010 que no calificaba a la Visa U, pero ahora que han cambiado los requisitos estoy viendo si se puede hacer algo», compartió.
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Sobre el fallo judicial que extendió la estadía para los beneficiarios del TPS, opina que representa un alivio temporal. «Nos da un poquito de esperanza, no mucho. Nos dan más días, unos 60 o 70, pero seguimos sin saber qué pasará después», señaló.
A su vez aprovechó para agradecer el trabajo de las organizaciones que han impulsado la demanda judicial. «Lo valoro mucho porque eso no es fácil. Se necesita tiempo, dinero, esfuerzo. Nadie lo hace por gusto», mencionó.