El cronista deportivo Miguel Mendoza, excarcelado político y desterrado por los Ortega Murillo en febrero de 2023, junto a otros 221 exreos políticos. LA PRENSA/ CORTESÍA

Miguel Mendoza: “No creo que los militares se dejen pegar gritos por la Chayo”

El cronista deportivo, excarcelado político y desterrado por la dictadura, considera que ni Bayardo Arce ni Carlos Fonseca Terán son reos políticos y que es doloroso ver que Daniel Ortega morirá sin pagar sus crímenes. Cree que sólo sin Ortega los militares se pueden rebelar al régimen.

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Miguel Mendoza no halla la hora de que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo deje en paz a los nicaragüenses y él pueda dedicarse sólo a su pasión: la crónica deportiva.

Por ahora, como víctima que ha sido de los Ortega Murillo, se mantiene denunciando los abusos de ese régimen, aunque lamenta que el Ejército actualmente está enfrascado en hacer negocios con la dictadura y sólo ve una pequeña esperanza de que los militares se rebelen una vez haya fallecido Ortega.

El excarcelado político, de 55 años, comenta que la dictadura no está débil en este momento, pues se encamina a concretar la sucesión dinástica, pero no ve a Murillo ni a sus hijos sometiendo a los militares.

Tras los últimos acontecimientos, especialmente tras la detención de Bayardo Arce, Mendoza dice que ni este último ni el hijo del fundador del sandinismo, Carlos Fonseca Terán, pueden ser considerados presos políticos.

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Mendoza también lamenta en esta entrevista que Daniel Ortega morirá sin pagar por sus crímenes, que son muchos, y tampoco ve a Rosario Murillo sentada en los banquillos, porque los nicaragüenses somos fácil para olvidar a quienes nos hacen daño.

Aunque igualmente considera que se debe considerar como opositores a algunos sandinistas que hoy están contra Ortega, porque Nicaragua es de todos.

¿Cómo ves a la dictadura ahorita, débil o fortalecida?

No los veo débiles. Más bien, están en una escalada en la que están preparando las condiciones para una sucesión dinástica y eliminando a todos aquellos personajes que han sido un estorbo para ese proyecto de dinastía, sobre todo a quienes los han confrontado.

Acaban de encarcelar a Bayardo Arce.

Hemos conocido que Bayardo Arce siempre desafió a la Chayo (Rosario Murillo), por su condición de intocable. Un poderoso excomandante de la Revolución, manejando una parte del gigantesco capital del Frente Sandinista. Eso le daba unos resortes de poder con mucha trascendencia dentro del sandinismo, tan es así que es público que él manejaba el mayor porcentaje del poder que se tenía dentro de la Corte Suprema (de Justicia, CSJ).

Le venían restando poder. Cuando empezó el diálogo (de mayo de 2018), él no pudo explicar sus teorías (Rosario Murillo no se lo permitió). En Univisión, habló claro de que fue desproporcionada la respuesta de la dictadura a las protestas. En otra ocasión dijo que en Nicaragua no tenían que haber presos políticos. Esas declaraciones le provocaron molestia a la Chayo y ahora, como está en esa cruzada de amarrar todo con relación a la sucesión, está buscando cómo liquidar a cualquier persona que no sea ciento por ciento confiable.

Creo que los grupos opositores deben encontrar la manera de aprovechar esas purgas, porque esto debe tener atemorizadas a las bases que sostienen al régimen, que son los militares. (El jefe del Ejército, Julio César) Avilés, en el aniversario de la Fuerza Naval, lo vi muy empeñado en repetir que le es fiel al régimen. Me extrañó la frase porque ya lo había dicho cuando tomó posesión para seis años más, cuando fue juramentado. Volver a decir que él estaba respetando la Constitución, una que hizo el régimen a su medida, es como insistir, como que él siente que no le creen y debe repetir que jura lealtad.

¿Mira la posibilidad de una rebelión entre los militares?

La dictadura les ha permitido tener negocios gigantescos y eso es lo que ellos defienden. En este momento no hay condiciones para pensar que el Ejército se les va a rebelar. ¿Qué gana la cúpula del Ejército sacando a los Ortega Murillo? No ganan nada. Ganan con lo que están haciendo, las prebendas, los beneficios económicos, el presupuesto. Hace unos meses les aprobaron que pueden hacer contrataciones sin requerir una licitación. Están a manos llenas haciendo negocios y Estados Unidos no los sanciona. El Ejército está feliz como está. Recuerdo que me decían que el Ejército se iba a arrechar por (la muerte en prisión de) Hugo Torres, después pasamos a que se iba a arrechar por Humberto Ortega, ahora por Bayardo. Pero, ellos están en su negocio. Mientras ellos no caigan, ellos están felices que caiga quien caiga.

¿Con esta actitud de los militares, se encamina Nicaragua a tener una dictadura de décadas como las de Cuba y Venezuela?

Los militares se le ponen firme y le rinden pleitesía y obediencia a Daniel Ortega. Creo que, si ya no está Ortega, la situación podría cambiar. No creo que esos militares se dejen pegar gritos por la Chayo. Ahorita, el mejor negocio de la Chayo es mantener vivo a Ortega. Los hijos de Ortega y Murillo tampoco tienen el talante para imponerse sobre los militares. Ellos están forzados en esos espacios en que la dictadura los pone. Laureano vive más interesado en su canto. Hace un esfuerzo por hablar como Ortega, hablar de William Walker, hablar de la invasión, hablar de golpismo. ¿Dónde mandó a estudiar Somoza (García) a sus hijos? Uno de ellos en la West Point. ¿Dónde se han formado estos (los hijos de los Ortega Murillo)? Malos estudiantes. Una dedicada a la moda, el otro al rock, el otro cantante. Los militares van a saber en su momento que, sin Ortega, ellos van a tener la posibilidad de tomar el control. Es la única esperanza que tengo. Es pequeñita porque no tengo grandes esperanzas de que el Ejército nos ayude a salir de esto. En ninguna parte del mundo hay un solo ejemplo en la que, sin la fuerza del Ejército, se haya podido salir de una dictadura.

Se ha hablado de que nadie quiere un conflicto armado en Nicaragua. ¿Cuál es su opinión?

Tampoco lo quiero porque vi muchos muertos en los años ochenta. Además, soy un periodista, doy noticias, no soy ni político ni ando en movimientos (políticos). Pero, lo que veo es que hay mucha gente que propone la guerra, pero ya son un montón de viejos que cuando tuvieron la oportunidad no se enfilaron en la Contra. No entiendo que quien ya no tiene edad, ahora propone que la gente se arme y que tumbe a Ortega, cuando ellos fueron jóvenes y no se unieron a la Contra para tratar de sacar por las armas a los sandinistas en los años ochenta. Hay una hipocresía o una cobardía. Cualquiera que no está dispuesto a tomar un rifle a estas alturas no le luce proponer la guerra.

¿Qué le parece que sería la opción en lugar de un movimiento armado?

Soy periodista, como te digo. Pero, he logrado entender que no hay otra opción que la vía cívica. No hay una opción militar ahorita. Si tuviéramos a un Ronald Reagan financiando a una guerrilla como fue la Contra, estoy seguro de que la mayoría de los que dicen que no tiene que ser una salida armada, la pensaran. El problema es que lo tienen que decir porque no hay otra salida. No hay otros recursos. Es bien grave lo que está pasando. También sería grave lo de las muertes. Si nos duelen los casi 400 que fallecieron en el 2018. ¿Cuántos serían los muertos en un movimiento armado? Pero, insisto, yo no estoy para proponer esto o lo cual, yo sólo veo los toros de largo, y lo que yo siento es que los grupos opositores dicen: ‘nosotros estamos por una salida cívica, no violenta’, es porque no tienen de otra. En los años ochenta vos tenías el directorio de la Contra visitando las oficinas de la Casa Blanca y siendo apoyados. Tenían un presupuesto. Y había otros países que estaban dispuestos a aportar. Ahora, el que diga que esto tiene que ser una salida armada, está loquito porque yo no avizoro esa posibilidad.

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Se especula siempre con la salud de Ortega. ¿Cómo lo vio en las últimas apariciones?

Sí, lo vi con problemas de salud para caminar, para hablar, estaba aburridísimo. Era como que no quería estar en la plaza el 19 de Julio. Se le vio que estaba en tratamiento y que lo pusieron de pie para llevarlo porque tenía que aparecer el 19 de julio, pero, las últimas dos apariciones, el lunes con Hugo Chávez, con la Fuerza Aérea, veo a alguien normal. Ya volvió a hablar de William Walker. Es un hombre de 80 años, es normal que se le pegue la lengua, que tenga lagunas mentales. Siempre me voy a unas declaraciones que Ortega dijo en una entrevista, en la que un periodista europeo le preguntó: ¿Cuándo usted se va a retirar? ¿Cuándo va a dejar de ser presidente? ¿Hasta que se muera? Y él le dijo: «Recordá que mi mamá murió a más de 90 años». Ortega se va a ir como (Francisco) Franco (en España), va a morir en su cama sin haber pagado sus crímenes. Es lo que me imagino.

¿Qué significa para usted que Daniel Ortega muera en una cama, tranquilo?

Como ya me convencí de que eso va a ocurrir, no siento mucho malestar. Es una pena que nosotros los nicaragüenses le hemos permitido llegar tan largo, porque hemos tenido tantas oportunidades de terminar con este sufrimiento de manera cívica. La vida nos puso la oportunidad en 1990 con doña Violeta (Barrios de Chamorro). Llegó el zángano de (Arnoldo) Alemán y no la vimos venir. Que Ortega muera en su cama sin estar en un banquillo, como han llegado a estar otros criminales como (Augusto) Pinochet (en Chile), como pasó con Fidel (Castro en Cuba), pasó con Franco, es bastante doloroso porque las víctimas de estos dictadores quedan con esa inconformidad de que no se les hizo justicia.

He visto que todos los crímenes de los últimos años, crímenes políticos que son grandes, todos llevan a El Carmen. De todos los crímenes, que uno recuerde que se han ejecutado en Nicaragua, todos salieron de la misma dirección. Y es doloroso cómo no se les hizo pagar. Esa va a ser la frustración que vamos a tener todos. Y no solo eso, sino que su legado criminal y dictatorial va a sobrevivir a su muerte, como les pasó a los cubanos, como les pasó a los venezolanos con Chávez. Uno, que cree en Dios, digo que si no las pagan en esta (vida), las pagan en la otra. Es un consuelo muy provinciano. Uno quisiera que las pagaran aquí.

No veo a la Chayo ni a Daniel en el banquillo de los acusados. Ni siquiera veo a sus hijos en el banquillo de los acusados, porque nosotros somos muy especiales, rápido nos olvidamos de quién nos ha hecho daño. Ocurrió en los años noventa, cuando los nueve comandantes, todos los que ejecutaron los crímenes de los años ochenta, se paseaban y los admitíamos y nunca pagaron.


«Los militares se le ponen firme y le rinden pleitesía y obediencia a Daniel Ortega. Creo que, si ya no está Ortega, la situación podría cambiar. No creo que esos militares se dejen pegar gritos por la Chayo. Ahorita, el mejor negocio de la Chayo es mantener vivo a Ortega. Los hijos de Ortega y Murillo tampoco tienen el talante para imponerse sobre los militares. Ellos están forzados en esos espacios en que la dictadura los pone. Laureano vive más interesado en su canto. Hace un esfuerzo por hablar como Ortega, hablar de William Walker, hablar de la invasión, hablar de golpismo».

Miguel Mendoza, cronista deportivo y desterrado político.

Actualmente, persiste esa espina y ha causado mucha división en la oposición porque no aceptan a los que una vez fueron sandinistas en los ochenta. ¿Cuál es tu posición frente a eso? Por ejemplo, ustedes comparten con el Chino Enoc y con gente que fue del sandinismo.

Yo no comparto con el Chino Enoc. Que le haya hecho entrevistas, como le hacemos los periodistas a cualquiera, no significa que yo sea su amigo. Igual con el resto. Se lo he dicho al Chino Enoc, en una entrevista, que la gente tiene razón de hacerle las acusaciones porque él era un fanático de la dictadura. Yo antes era muy radical y la gente que me conoce en la crónica deportiva, amigos, compañeros de trabajo, saben que yo he sido radical, radical antisandinista. Ahora, creo que todos nos necesitamos porque el país es de todos, de los liberales, de los conservadores, de los que nunca hemos sido nada, de los disidentes sandinistas y hasta de los sandinistas. Y todo aquel que pueda ser útil para seguir confrontando a la dictadura, debe ser bienvenido en estos espacios. Porque también esa es la política, el arte de negociar, de pactar por los intereses de determinado grupo. Hace poco, miré la serie de (el ministro británico Winston) Churchill. Churchill estaba enojadísimo porque se tenía que sentar con (el dictador soviético José) Stalin. Y él se resistía, pero se tuvo que sentar. Tuvieron que negociar para salir del enemigo en común que tenían, que era (el dictador alemán Adolfo) Hitler. Siempre me acuerdo de lo de Pablo Escobar. ¿Cómo liquidan a Pablo Escobar? Los Pepes. ¿Quiénes eran los Pepes? Todos los perseguidos por Pablo Escobar, los militares, los magistrados, los abogados, los partidos políticos, hasta los mismos narcotraficantes de Cali. ¿Cuál es el enemigo común de nosotros? Después, una vez que salgamos de esto, el que tiene que rendir cuentas ante la justicia que las rinda.

A Bayardo Arce, ¿se le puede ver como un preso político? ¿Es bueno lo que le ha pasado?

No lo veo como que está bueno que le haya pasado porque soy cristiano, católico, creo en Dios. No puedo sentir alegría del sufrimiento de otros. Pero, tampoco lo puedo ver como un preso político, porque él no se está sublevando. Hay una gran diferencia entre Henry Ruiz, que está bajo casa por cárcel, a Bayardo Arce, porque Henry tiene años de estar confrontando a la dictadura, de estar denunciándolos. Lo digo sin ser admirador de ninguno de ellos, pero entre ambos hay una gran diferencia. Henry Ruiz sí es un preso político. Bayardo no. A alguien que tampoco puedo ver como preso político es a Carlos Fonseca Terán. Es alguien desobediente que hizo un grupo de WhatsApp, él sabía que no podía hacerlo, fueron por él para amedrentar al resto, para que nadie se crea intocable.

¿A Humberto Ortega?

Humberto los confrontaba. Humberto dio declaraciones en contra de la Chayo. Entre Humberto y Bayardo creo que también hay una gran diferencia. A Humberto lo meten (preso) por sus ideas y en ese sentido era preso político.

Dice que era radical. ¿Ha cambiado?

No es que me esté inclinando a un sector. Me dicen que yo pertenezco al MRS. Jamás. La gente de aquí (Estados Unidos) me dicen que soy demócrata. Yo no tengo que ser ni demócrata ni republicano. Imaginate que toda la vida le agradezco el aporte de Ronald Reagan para la democracia en Nicaragua. Sin Ronald Reagan estaríamos siendo otra Cuba, no hubiéramos tenido 16 años de gobiernos democráticos. No entiendo por qué la gente ve que, si le hacés crítica a un personaje político, público, ya sos su adversario. Yo puedo criticar, pero no ser adversario de alguien. Creo que las redes sociales han provocado que nos veamos con odio. ¿Radical? Yo no quiero que haya más sandinismo en Nicaragua, de uno y de los otros. El sandinismo siempre ha sido minoría. No tengo temor de que cuando alcancemos la democracia los de izquierda se unan o los sandinistas o exsandinistas se unan y compitan. De todos modos, les vamos a ganar, porque en Nicaragua somos más. Si me preguntás qué soy, soy más liberal.

Se le ha visto en pugnas con Rosendo Álvarez, el chef Nelson Porta y con Álvaro Somoza.

Esos pleitos ellos los empezaron conmigo. Rosendo inventa un montón de cosas, que yo le pedí un carro. Yo antes le decía: «¿Cómo te voy a pedir un carro a vos, si en primer lugar vos has sido una pobre persona que ha vivido hasta en casa de tu suegra, nunca ha comprado una casa?» Yo compré tres cuando pude. Una vez él me pidió disculpas, para cuando peleó Ricardo Mayorga con Fernando Vargas, en 2007, en Los Ángeles, y habíamos quedado bien. Me invitaba a sus actividades. Después, en el 2018, cuando empiezo a denunciar en mis redes sociales, él aparecía con un montón de comentarios insultándome. Y, como yo no me dejo, entonces yo también. Inventó que soy gay. Me da risa, hasta pena me da porque es un pobre diablo que ha perdido todo lo que ganó, en el guaro y en otras cosas.

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¿Lo de Nelson Porta?

Yo no sabía de Nelson Porta, más que era un cocinero. De repente se apareció insultando, pero su sentido es crear controversia para crecer en redes sociales. La vez pasada él tenía como 1,000 seguidores en TikTok, desde ahí es donde me insulta. Yo tengo 300,000. ¿Qué me voy a meter con él? Él es cero. Sólo le hice un video. Le agradezco a mucha gente, que cuando yo entro en esos conflictos, me proporcionan una cantidad de información. Tengo una cantidad de informaciones de Nelson Porta vergonzosas.

¿Con Álvaro Somoza?

Lo entrevisté un par de veces. Pero, en una ocasión, con Lesther Alemán, con quien hablamos todos los viernes en mi programa, tocamos el asunto del sandinismo. Él (Somoza) me mandó un mensaje ofensivo diciendo que yo no dominaba la historia. Él quiere borrar una etapa dolorosa para Nicaragua y eso es imposible. Yo recordé, por ejemplo, el 19 de junio (de 1979) los bombardeos a mi pueblo (Camoapa). Yo tenía 9 años. Él me llamó furioso diciendo que Somoza no tenía aviones, que no tenía bombas y que todo era mentira. Eso me causó risa porque hay tanta evidencia de esos crímenes. Pero, bueno, también yo lo hago muchas veces por provocar.

¿Cómo reaccionó ante el asesinato de Roberto Samcam?

Me golpeó mucho. Sin llegar a ser amigo de él, habíamos hablado, lo había entrevistado, igual que como todos aquellos que denuncian al régimen, que siguen haciendo resistencia, que tienen su gran valor dentro de la oposición, él era uno de ellos y me dolió mucho su muerte, como me dolió muchísimo la muerte de la hija de Irlanda Jerez. Me resultó triste.

¿Qué lectura le dio a lo de Samcam?

Una pasada de cuentas. Sicariato. Dan la orden desde Nicaragua para eliminar a una persona que es incómoda, porque al régimen les estorba la denuncia. Querían callarlo. Como decimos, no tengo prueba, pero tampoco dudas. Samcam insistió mucho ante los organismos de derechos humanos, como el Grupo de Expertos (de las Naciones Unidas), para que señalaran y establecieran responsabilidades con nombres y apellidos. Es un trabajo gigante que lo hizo Samcam y me imagino que esas cosas no se las perdonaron. Tenía mucha información que dar y tenía voluntad para hablar. A mí me dicen, ¿y por qué entrevistás a los mismos? Porque son los mismos los que quieren hablar. Hay un montón que quieren ser líderes y se esconden. Hay un montón que se encierran en auditorios, andan en reuniones opositoras y quieren estar en las juntas directivas, pero cuando los llamás para dar unas declaraciones no te responden. ¿Qué líderes son esos? El que quiere ser líder de la oposición tiene que desafiar a la dictadura y, ¿cómo se desafía?, dando la cara.

¿Hay oposición a la dictadura o está desarticulada?

Está desarticulada. La dictadura logró controlar, no hay resistencia interna, pero sí creo que hay figuras dentro de la oposición, unas más que otras, que juegan su papel, que hacen su trabajo. Yo no critico a los liderazgos porque digo: ¿Qué más pueden hacer? Es una oposición palmada, sin recursos, en la que cada uno tiene que estar trabajando para ganarse la vida, para pagar renta, alimentación, mantener a su familia y tiene que liberar tiempo para reunirse. Carecemos de líderes al ciento por ciento y, cuando alguien se dedica al ciento por ciento, le empiezan a decir que está robando. La oposición somos siete millones de nicaragüenses. Los que encabezan los grupos no tienen recursos. Siempre vi a los opositores al régimen de los Castro en Cuba que tenían avionetas y se iban a rescatar a cubanos o a tirar papeletas a Cuba. Decime ¿qué millonario está en los grupos opositores? No hay ninguno. Te vas a Venezuela y hay petroleros, industriales, ricos. La oposición de Venezuela tiene dinero. Aquí (en Estados Unidos) hay exiliados históricos (nicaragüenses) que hacen acusaciones al exilio actual y digo: ¿Qué exiliado histórico es un personaje destacado en este país? No hay ninguno. Los cubanos tienen radios, canales de televisión. Los venezolanos tienen mucho poder. ¿Nosotros qué tenemos? No tenemos nada. No tenemos a nadie que nos defienda en Washington. ¿Y quiénes son los congresistas, los senadores vinculados a los cubanos? Son gente que vino hace 40 años. El exilio viejo no debería de hablar del exilio actual porque ellos no han hecho nada. La oposición beligerante se hace con dinero. Nosotros no lo tenemos.

Miguel Mendoza en su estudio, donde produce los videos para Tik Tok y las entrevistas en la red social X. LA PRENSA/ CORTESÍA

Plano personal

Miguel Ángel Mendoza Urbina nació en Camoapa, Boaco, el 19 de abril 1970.

Estudió periodismo en la Universidad Centroamericana (UCA) entre 1989 y 1993.

Fue evasor del Servicio Militar obligatorio que los sandinistas llamaron Patriótico (SMP), y fue de los pocos casos que se quedó en Nicaragua y logró estudiar, porque en esos años no podía alguien matricularse si no presentaba el carné de desmovilizado o de no apto para el Servicio Militar.

Es cronista deportivo y laboró en el programa Doble Play, del periodista Edgar Tijerino, desde 1995 hasta que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo lo encarceló y lo convirtió en prisionero político el 21 de junio del 2021. Fue de los 222 prisioneros políticos que el régimen excarceló y desterró a los Estados Unidos en febrero de 2023.

Además en Doble Play, Mendoza laboró haciendo un segmento de deportes en Radio Maranatha, también hasta en 2021. Su experiencia fue principalmente en radio, aunque también laboró en el Canal 2 de televisión y en los periódicos La Tribuna y La Noticia.

Le encanta comer arroz aguado y la repostería nicaragüense, especialmente los picos. De bebida, prefiere una chicha o una chía. El fresco de cacao es muy dulce para él, por ser diabético. Toma cerveza de vez en cuando, una los fines de semana.

Le gusta viajar y ha viajado mucho. Le encanta la cultura japonesa por el respeto y la educación que existe, pero su ciudad favorita es Roma. Anduvo en el Vaticano, pero estaba cerrado porque lo estaban restaurando. “Estaba puro andamios”, recuerda.

Ve películas y también series, aunque, desde que está en Estados Unidos, solo una vez ha ido al cine. Va al mar de vez en cuando.

Es fan de los Yankees de Nueva York, en beisbol, y en futbol lo es del Real Madrid. A veces narra partidos de los Tampa Bays, en las grandes ligas. Le gustaría narrar más partidos del beisbol mayor, pero es difícil, admite.

Vive con su esposa Margin Pozo y con la hija de ambos.

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COMENTARIOS

  1. Hace 10 meses

    Eso que expresó del exilio historico esta errado. El exilio históricó realizó el movimiento de la Contra cuyo resultado fueron 16 años de gobiernos democráticos en Nicaragua. El exilio histórico fundó pequeñas y medianas empresas desde cero y que la actual oleada de piricuacos están disfrutando. No existía nada nicaraguense en Miami en 1979. El exilio histórico logro la legalizacion de miles de nicaraguenses en los EE.UU. Toda la campaña de Violeta Chamorro fue financiada por el exilio histórico. Actualmente no intervienen por diferentes factores como la edad y la razón de que no son estúpidos de colaborar con carceleros como Luis Carrion, Dora Maria Tellez y Monica Baltodano los cuales tienen las manos manchadas. Toda la oleada de piricuacos y no piricuacos que han ingresado a EE.UU. despues del 2018 de una manera u otra se han beneficiado de los frutos del exilio histórico.

  2. Hace 10 meses

    Arce no es un reo politico y ni Lenin Cerna lo sería. Esto es simplemente una guerra entre gansters no muy diferente a una guerra que ocurren frecuentemente en maras, pandillas, carteles, etc. Es una guerra por el liderazgo del cartel FSLN.

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