El TPS es un mecanismo de alivio temporal que protege de la deportación a ciudadanos de varios países con situaciones de conflicto, desastre natural u otras condiciones extraordinarias. EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH

¿Qué frenó a los nicaragüenses con TPS cambiar de estatus?

El TPS permitió vivir y trabajar legalmente en EE. UU. por 25 años, pero muchos nicaragüenses nunca lograron ajustarse a otro estatus

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Si bien año con año los beneficiarios nicaragüenses del Estatus de Protección Temporal (TPS) se reducían, cuando el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump eliminó este beneficio, todavía había 2,935 nicaragüenses amparados bajo este estatus migratorio temporal, que no lograron encontrar otras vías para obtener un estatus diferente que les garantizara la permanencia en el país norteamericano.

El pasado 8 de julio, la administración Trump, a través de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, notificó que puso fin al TPS para nicaragüenses, marcando el inicio de un plazo de 60 días para que los beneficiarios busquen otras vías legales para permanecer en el país o que abandonen territorio estadounidense.

El TPS es un beneficio migratorio temporal otorgado por el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, conforme a la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA), para extranjeros designados o a personas sin nacionalidad que hayan residido habitualmente en esos países cuando se determina que existen condiciones extraordinarias, como desastres naturales o conflictos armados, que impiden su retorno seguro.

Muchas alternativas, pero con obstáculos

Durante el período de designación, los beneficiarios de TPS no pueden ser deportados, están autorizados a trabajar legalmente y pueden solicitar permisos de viaje. Sin embargo, el TPS es un estatus temporal que no conduce automáticamente a la residencia permanente ni a otro tipo de estatus migratorio, y debe ser renovado periódicamente o finalizado.

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Los beneficiarios de TPS podían cambiar de estatus al casarse con un ciudadano estadounidense, aunque esto tampoco garantizaba obtener la “green card” de forma directa, debido a que el problema radicaba en si el beneficiario había ingresado irregularmente al país.

También podían acogerse a otro estatus a raíz de peticiones familiares como hijos o hermanos. Además, existía la opción de patrocinio por empleo o visas de trabajo, aunque muy pocos beneficiarios tenían posibilidades de hacerlo porque, al haber ingresado sin visa al país, les era imposible cambiar a cualquier visa de no inmigrante, como la H-1B, sin necesidad de salir del país.

Está el camino de la cancelación de deportación, con el que algunos inmigrantes obtienen la residencia defendiendo su caso ante un juez de inmigración, demostrando que llevaban 10 años en Estados Unidos y que su deportación causaría “daño excepcional” a un familiar ciudadano o residente. Esta cancelación fue otra alternativa, aunque con obstáculos, puesto que tener TPS evitó que muchos nicaragüenses fueran llevados ante un juez en el marco de un juicio de deportación. Sólo aquellos que habían tenido procesos migratorios previos o fueron detenidos en la frontera podían intentar este recurso.

Desconocimiento, un factor

Aunque estas alternativas individuales existieron, Maureen Meyer, vicepresidenta de programas de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Wola, por sus siglas en inglés), señala que la mayoría no pudo aprovecharlas por no calificar, por miedo a consecuencias severas o por desconocimiento y costos.

«Muchas personas que pudieron ajustar su estatus migratorio ya lo han hecho. Para quienes aún están bajo el TPS y enfrentan su cancelación, las alternativas de regularización son limitadas y dependen de cada caso. No es que no quisieran cambiar su estatus, sino que había muy pocas posibilidades de hacerlo», dijo Meyer.

Maureen Meyer, antropóloga y vicepresidenta de WOLA. Foto: EFE.

¿Qué alternativas quedan?

Meyer mencionó que los beneficiarios de TPS deben buscar asesoría legal para conocer qué procedimientos tienen al alcance ante la inminente finalización del TPS el 8 de septiembre de 2025.

«Por eso ha habido tanto trabajo de incidencia en el Congreso de Estados Unidos durante años, buscando una vía legislativa permanente para quienes tienen TPS. Son personas que han contribuido a la economía, formado familias, creado empresas y que son parte importante de la sociedad. Una solución legislativa permanente beneficiaría tanto a estas personas como al país», puntualizó.

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En el caso de los nicaragüenses con orden de deportación, el especialista en migración Rommel López recomendó asesorarse legalmente para acudir a alguna corte y ampararse bajo la cancelación de deportación.

«Muy importante aún, buscar las opciones que te convengan mejor de acuerdo a cada caso y siempre buscar los servicios de un abogado o persona acreditada con experiencia», dijo López.

¿Qué tan posible es solicitar asilo?

En su sitio web oficial, Uscis menciona que los beneficiarios de TPS que soliciten asilo “detienen el reloj” del requisito de solicitar asilo dentro de un año de haber llegado a Estados Unidos. Esto quiere decir que si alguien llegó a EE. UU. y a los seis meses obtuvo el TPS, el “reloj” del primer año se pausa. Años después, si pierde el TPS o decide solicitar asilo, aún podría usar esos seis meses restantes, siempre que no haya pasado un año completo antes de recibir el TPS.

«En caso de que la persona exponga que ahora sí tiene miedo de regresar al país (cambio de circunstancias) o que evidencie una enfermedad grave, ser menor de edad sin orientación legal, estar en una relación abusiva o bajo control extremo, la persona debe explicar por qué no aplicó antes y demostrar que lo hizo tan pronto como pudo después de superada la situación», dijo López.

Rommel López, experto en leyes migratorias y activista. LA PRENSA

Revocación fue una caricia para los Ortega Murillo

La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, justificó la eliminación del TPS para Nicaragua argumentando que el país ya no enfrenta las condiciones extraordinarias que motivaron su designación en 1999 tras el paso del huracán Mitch. Según su evaluación, Nicaragua ha avanzado en infraestructura, economía y capacidad institucional para recibir a sus nacionales.

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Sin embargo, esta decisión ha sido interpretada como un gesto favorable a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, al ignorar deliberadamente la grave crisis de derechos humanos, la represión sistemática y el riesgo real que enfrentan los opositores deportados.

«En el caso de Nicaragua, la situación se ha deteriorado considerablemente en los últimos años. Cuando el secretario de Estado cataloga al régimen de Ortega como enemigo de la humanidad, queda claro que la persecución política es mayor que en décadas anteriores. Esto ha provocado un aumento en el número de personas que buscan protección, no sólo en Estados Unidos, sino también en otros países», dijo Meyer al respecto.

Nacionales Estados Unidos Migración TPS archivo

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