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Los nicaragüenses Jairo Sequeira y Titza Escobar, por separado, decidieron autodeportarse de manera voluntaria desde Estados Unidos, por medio de la aplicación CBP Home. Ambos no cuentan con pasaporte nicaragüense, por lo que según dijeron a Telemundo, podría ser la razón por la que no los han dejado abandonar EE. UU.
La maleta de Sequeira aún tiene pegado el sticker con destino a Nicaragua, después de que a finales de mayo este nicaragüense residente en Georgia intentó autodeportarse utilizando la aplicación móvil CBP Home, un mecanismo lanzado este año por el Gobierno de Estados Unidos para facilitar las salidas voluntarias de migrantes indocumentados.
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No obstante, su plan se truncó en la puerta de embarque de un aeropuerto en Texas, cuando una empleada de la aerolínea le impidió abordar por no portar pasaporte nicaragüense.
«Me sentí triste, la verdad», dijo Sequeira a Noticias Telemundo.
Y agregó que «siempre iba en comunicación (con mi familia) ya diciéndole ‘a tal hora llego’, ilusionado».
Habían aceptado su salida voluntaria
Sequeira migró en 2021 y, tras trabajar y enviar dinero para construir una casa en Nicaragua, decidió regresar con su hijo de 9 años. Llenó el formulario en la app CBP Home con ayuda de una organización en Atlanta y compró su tique aéreo.
Un correo del 26 de mayo confirmaba la aceptación de su salida voluntaria, pero no llevaba más documentos porque, según dijo, las autoridades migratorias le retuvieron su cédula y pasaporte al entregarse en la frontera. En 2024, un juez ordenó su deportación en ausencia.
United Airlines, la aerolínea con la que Sequeira intentaba viajar, no respondió por qué este no pudo abordar. CBP remitió el caso al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que indicó por correo que quienes solicitan salida voluntaria mediante CBP Home «pueden ser elegibles» para recibir asistencia con boletos y documentos.
El nicaragüense aseguró no saber cómo recuperar los documentos que dio a los oficiales en la frontera y comentó que, al menos hasta el 8 de julio, había intentado tramitar el reemplazo de su pasaporte con abogados en Nicaragua que le pedían su cédula, que tampoco tiene.
«Yo quiero ir a Nicaragua»
El caso de Escobar, una miskita de 29 años, madre de tres hijos que permanecen en Nicaragua, refleja otra cara del mismo problema. Tras sufrir violencia doméstica en Miami y quedarse sin techo ni recursos, intentó entregarse a las autoridades para que la deportaran.
Nadie le ofreció ayuda: ni la policía ni el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (Uscis), ni el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
«Hay muchas personas (que) no quieren irse, pero cuando yo quiero irme, no me aceptaron», lamentó Escobar. «Yo estaba triste porque yo no tengo adónde ir. Yo quiero ir a Nicaragua».
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Activistas la encontraron llorando afuera de una oficina de ICE y la ayudaron a llenar el formulario de CBP Home. También la acompañaron al Consulado nicaragüense en Miami, donde accedieron a tramitarle un salvoconducto tras presentar una denuncia policial en la que consta que su expareja la amenazó de muerte. El documento puede tardar hasta 15 días. Un pasaporte, hasta cuatro meses.
«Estaba completamente en una situación de vulnerabilidad extrema. No traía ni un dólar, su último dinerito lo gastó en pagarle a alguien para que la llevara a Miramar», dijo Karla de Anda, activista de The Right to Freedom Network que junto a María Bilbao, del American Friends Service Committee en Florida, le han conseguido comida y un techo temporal.
En la actualidad, Escobar sigue a la espera del documento que le permitiría volver a casa junto a sus hijos.
Obstáculos para obtener documentos
La falta de documentos es uno de los principales obstáculos para quienes desean regresar a Nicaragua. Organizaciones de derechos humanos han documentado que opositores al régimen y sus familiares enfrentan negativas o retrasos injustificados al intentar obtener pasaportes, tanto en Nicaragua como en consulados en el extranjero.
El caso de Sequeira y Escobar revela las contradicciones del sistema de autodeportación voluntaria en Estados Unidos. Aunque el Gobierno promociona la aplicación CBP Home como una vía segura y digna para retornar, en la práctica muchos nicaragüenses se enfrentan a un limbo migratorio: quieren regresar, pero no los dejan.