La mayoría de las mujeres nicaragüenses que llegan a España trabajan como domésticas, porque al principio no tienen documentos para hacerlo en otras tareas. LA PRENSA/ TOMADA DE EL DIARIO.ES

Las zozobras de las migrantes nicaragüenses en España

Llegan con la ilusión de encontrar oportunidades que no tienen en Nicaragua, pero se topan con una triste realidad: “Las cosas tampoco son color de rosa” allá.

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La habitación de un hotel fue la primera “casa” que en España tuvo Imara Largaespada, una nicaragüense de 40 años y que hace seis llegó a ese país ibérico, con dos hijos, huyendo de la represión que en 2018 desataron los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua.

Se hospedó en un hotel porque arribó a como lo hacen casi todas las migrantes nicaragüenses que van a España en busca de mejores oportunidades de vida, como turista y con pocas cosas en la maleta.

Cuando quiso rentar un piso, a como le llaman los españoles a los apartamentos, se le hizo muy difícil. “Aunque traigás dinero, cuesta mucho que te alquilen un piso, porque piden muchos requisitos, nómina, papeles, que estés legalmente y porque hay una desconfianza de que, si trabajás o no”, explica Largaespada, para quien todo fue más complicado porque llegó “con niños”.

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Uno de los “papeles” a los que Largaespada se refiere es el “empadronamiento”. “Es decirle al registro de la ciudad donde vivís, que vivís ahí en esa casa y que por ende ya estás residiendo en un hogar”, explica “Sara”, de 31, el seudónimo de otra nicaragüense que se fue del país para ponerse a salvo de los Ortega Murillo y ahora reside en Bilbao. Por motivos de seguridad, pide que no se revele su identidad.

Sin embargo, empadronarse conlleva una trampa, no sólo para las nicaragüenses, sino también para todas las personas migrantes de otras nacionalidades que llegan a España. Hay que tener un empleo formal para lograrlo. Es muy importante porque es la llave para acceder a salud, educación y al empleo mismo. El problema es que, si no se tiene un empleo, no puede alguien empadronarse, y si no está empadronado, no puede conseguir un empleo.

Largaespada lo resume así: “Para poder obtener papeles necesitás trabajar y para poder trabajar necesitás papeles”.

“A mí nadie me rentaba porque, primero, no tenía papeles y, segundo, porque no tenía un trabajo formal, y eso quiere decir que tengás un contrato. Y para tener un contrato tenés que tener papeles. Y para tener papeles tenés que esperar tres años. Buscaba la solución, pero la solución te pide que tengás algo que no tenés. Entonces estás en un constante, no, no, no, no se puede, no se puede. Y es bastante frustrante”, indica Sara.

Las nicaragüenses ganan en España bajos salarios como domésticas. En la imagen, una migrante colocó un rótulo en busca de trabajo en un poste en la vía pública de una ciudad de España. LA PRENSA/ INTERNET

Por otra parte, rentar una habitación o un piso se ha encarecido en los últimos años en España, debido a que este país atraviesa una crisis de vivienda generalizada, pues la construcción de las mismas no aumenta al mismo ritmo que la población, por lo que cada vez hay menos casas para la enorme cantidad de pobladores que existen en las grandes ciudades del país, indica el portal cuñatweber.

A ello se le suma que han aumentado los precios de los materiales de construcción y que hay dificultad para acceder a un préstamo para vivienda, así como, no menos importante, que “España cuenta con uno de los porcentajes más bajos de vivienda pública de Europa”, es decir, no hay muchas facilidades del Estado para ayudar a los menos favorecidos con proyectos habitacionales.

Si para los españoles el tema de la vivienda es complicado, para los migrantes lo es aún más, señala un informe de la Universidad Complutense de Madrid y del Grupo de Investigación de Sociedad, Medioambiente y Territorio (Gismat), elaborado en 2021.

“El funcionamiento actual del mercado de vivienda en España muestra una estructura desigual y disonante a los fenómenos sociales del país. Esta dinámica ha provocado procesos de segregación, exclusión y vulnerabilidad, los cuales se encuentran relacionados con los niveles de renta y, por tanto, la diferenciación en el acceso a la vivienda. Las diferencias económicas de los distintos grupos sociales funcionan como elementos definitorios para adquirir o alquilar una vivienda, llevando por tanto a que colectivos con condiciones laborales más precarias experimenten mayores dificultades para garantizarse unas condiciones de habitabilidad”, define el documento.

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Largaespada, por ejemplo, hasta el pasado mes de diciembre de 2024 ganaba un promedio de 1,000 euros mensuales y pagaba 650 euros de renta por una vivienda que ocupaba desde tres años atrás en la ciudad de Málaga. Sin embargo, la vivienda se quemó y, luego de las reparaciones, la dueña del inmueble no le quiso seguir rentando bajo el argumento de que le sacaba más dinero alquilándola a turistas.

Cuando Largaespada quiso conseguir otro piso, siempre en Málaga, se percató que no iba a rentarlo por menos de 1,500 euros, ganando siempre 1,000 euros mensuales.

Anduvo casi un mes buscando vivienda sin éxito. Cansada, decidió trasladarse a un pueblo, fuera de Andalucía, en Extremadura, donde una renta le cuesta 460 euros. El problema es que en ese pueblo casi no hay empleo y, si se encuentra, los salarios son mucho más bajos que en la ciudad.

“Los alquileres (en los pueblos) pueden ser de bajo costo, pero no hay mucho trabajo”, dice, lamentando que ahora gana menos de la mitad de lo que ganaba en Málaga.

Siempre se necesita una renta

Cuidando a un “abuelito” se gana la vida la nicaragüense Ileana Acevedo, actualmente de 51 años, desde que llegó a España, hace dos años y cuatro meses, buscando precisamente “una mejor vida” que la que tenía en Nicaragua.

“Aquí nadie puede trabajar en un supermercado, en una tienda, en una venta de carne, en alguna cafetería, porque te piden papeles y papeles, pero no tienes. Acá en España, las cosas tampoco son color de rosa como la gente cree”, aclara.

Acevedo trabaja cuidando a un anciano y pasa en esa casa todo el día, teniendo libre un rato por las tardes.

El acceso a la vivienda es un problema muy agudo en España. LA PRENSA/ INTERNET

Sin embargo, explica Acevedo, siempre ha pagado habitación por si pierde el trabajo tener un lugar donde ir a dormir, y no buscar hasta ese momento, ya que no habría nadie cercano para ayudarle.

En la habitación que renta, aunque sólo duerma en ella una noche en la semana, también le sirve para tener “sus cosas”. “No todas tus cosas las vas a tener ahí donde trabajás, porque cuando te vayan a correr vas a sacar el montón de cosas”, agrega Acevedo Vega.

Actualmente, ella paga 250 euros por una habitación que está en un piso que a su vez cuesta 650 euros, en la ciudad de Zaragoza. “Es una habitación pequeña donde sólo tengo una cama matrimonial y un ropero”, comenta.

Dificultades con los dueños de pisos

La dificultad para encontrar vivienda en España, para las migrantes nicaragüenses, está relacionada también con otros factores, como la “bandidencia” de los dueños de pisos, el miedo que estos últimos tienen a los “okupas”, la falta de seguridad y de tranquilidad cuando se comparten pisos o, inclusive, con la dificultad para homologar títulos académicos en ese país europeo, entre muchos otros obstáculos.

Natalia Pérez, seudónimo de otra nicaragüense, comenta que en muchas ocasiones a los dueños de los pisos no les gusta asumir los gastos de reparación que surgen en las viviendas.

“Donde estamos viviendo, el año pasado se ha dañado la caldera y uno de los cuartos ha cogido moho. Entiendo que estos pisos los dueños tienen seguro para cubrir esos gastos, pero la mujer del dueño del piso le cargó esa cuenta a la Maríita (la que renta el piso) y le hizo que le saneara ese cuarto porque estaba cogiendo moho y eso es tóxico. Tú no puedes vivir en una casa donde tiene moho, eso es veneno. Ahí se gastaron 800 euros”, lamentó Pérez.

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Además, añadió, en el piso hay cucarachas y chinches que se alojan en los armarios o en los colchones. “Ese animal es peligroso, peor que el zancudo. Me tocó en una habitación, que habíamos cogido chinche, y esos animales son como diabólicos porque en la noche cuando tú apagas las luces te chupan la sangre, amaneces mal”, indicó.

Cuidar personas de la tercera edad es otra de las actividades a las que se dedican las mujeres migrantes nicaragüenses en España. LA PRENSA/ INTERNET

Imara Largaespada ahondó en la situación comentando que los propietarios de piso últimamente prefieren alquilar “turísticamente” a tener un contrato a largo plazo.

“Le sacan más porque el que llega como turista sólo tiene una maleta y no gasta luz, no gasta lavandería, no gasta lavadora. En cambio, a largo plazo, los pisos se deterioran. Cuando tenés niño, rayan las paredes. Entonces, el propietario se pone a pensar: prefiero alquilarlo por turismo que vienen unos días y no me van a deteriorar la vivienda y le saco más”, expresó.

En el caso de que la migrante ande con niños, también se vuelve un problema porque en España existe el movimiento de los “okupas”, personas que invaden propiedades y después es difícil desalojarlos porque en algunos casos las leyes los protegen, como, precisamente, cuando andan con niños.

De esa forma, los dueños de viviendas la piensan dos veces en rentar a un migrante que anda con niños porque tienen temor de que se conviertan en “okupas”, expone Largaespada.

“Aquí la ley dice que si tenés niños no te pueden tirar para la calle. Entonces, ese es el miedo que tienen los propietarios. Y esa es la desventaja que tenemos nosotros como migrantes, la desconfianza. No vas a encontrar a alguien que te quiera alquilar si tenés hijos”, manifestó.

La situación es tan difícil, señala Largaespada, que una de las mejores soluciones que encuentra es que las nicaragüenses se pongan a estudiar en España, para así acceder a empleos con salarios dignos.

“Soy administradora de empresa y he tenido que trabajar de operaria de limpieza acá. Y el salario de una operaria de limpieza, desde las 5:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde, apenas gano 1,000 euros. Y te estoy hablando que el costo de la vivienda no baja de 1,500 euros. Yo me dije: ¿qué hago? ¿Trabajo para pagar solo piso? ¿Qué hago para comer? ¿Qué hago para pagar escolarización a mis hijos? No me da la renta para pagar todo. Entonces, ¿qué es lo que hice? Tuve que mudarme a un pueblo donde hay más accesibilidad de vivienda”, revela.

Sin embargo, prosigue, ya se siente “quemada” con los empleos precarios que ha tenido y por ello está tratando de homologar, aunque sea el título de bachiller, y estudiar una carrera técnica, empezando de cero, porque homologar el título universitario es sumamente complicado en España.

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COMENTARIOS

  1. Hace 1 año

    Homologar el titulo profesional o de bachiller de la escuela secundaria es largo pero sencillo. Una ventaja es que no necesita ser traducido porque el titulo esta en español. Puedes legalizar tu titulo por medio de la Apostilla de la Haya si Nicaragua es miembro y lo es. Una vez realizado esto tienes que presentar electronicamente el titulo al Ministerio de Universidades de España y completar el formulario. Tienes que pagar la tasa de homologacion. El proceso y la resolucion puede tardar entre 3 meses y 2 años. Parece largo el tiempo que toma para obtener la resolucion pero como dice el tango Volver de Carlos Gardel «Que veinte años no es nada».

  2. Hace 1 año

    Uno de los culpables de esta situacion de los nicaraguenses de «andar rodando» por toda España reside en Madrid: Sergio Ramirez. Individuo cuya biografía es muy interesante. De familia Somocista acérrima. Cuando Sergio se graduó de bachiller en la escuela secundaria de Jinotepe fue el orador principal dedicandole la promocion a uno de los mejores presidentes que ha tenido Nicaragua: Luis Somoza-Debayle, el cual segun los rumores fue envenenado por miembros opuestos al Partido Liberal Nacionalista del cual los Somozas eran miembros. Volviendo a Sergio el cual es un producto de la clase media originada en la década de los 50’s como resultado de la agenda y los programas creados por los Somozas. Estos emigrantes nicas en España no tienen ninguna necesidad de andar deambulando en paises extraños puesto que Nicaragua es un país rico y de mucho potencial. El criminal FSLN tiene que desaparecer para que esta gente no abandone su Nicaragua.

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