En Nicaragua, donde el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo continúa reprimiendo toda forma de crítica, documentar las violaciones de derechos humanos se ha convertido en una herramienta clave para la búsqueda de justicia y la preservación de la memoria histórica. Sin embargo, esta herramienta enfrenta un gran obstáculo: el terror impuesto por el régimen de los Ortega Murillo hace que muchas veces las víctimas no expongan sus casos por temor a represalias.
«Sabemos que es muy difícil romper la barrera del miedo, porque precisamente de eso está hecha la dictadura: del miedo, del terror, de acostumbrar a la gente a creer que ese terror es inevitable. También nos quieren hacer creer que la violencia es inevitable y que hay que resignarse. Sin embargo, una estrategia de resistencia es justamente la denuncia ante los organismos de derechos humanos», consideró el abogado y secretario ejecutivo del Centro de Asistencia Latinoamericano de Derechos Humanos (Calidh), Danny Ramírez.
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La documentación no debe poner en peligro a las víctimas
El abogado Yader Valdivia, del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, señaló que muchas víctimas o sus familiares tienen miedo a documentar ante organismos de derechos humanos porque consideran que de forma instantánea se hará público el testimonio. Sin embargo, refirió que la persona tiene derecho a saber para qué se va a usar la información de su caso.
«Puede decidir si su caso será utilizado para evidenciar un contexto general del país, si será preservado en espera de un momento más seguro, o si será parte de una iniciativa de memoria histórica, todo esto cuidando su identidad. Uno de los principios fundamentales en la documentación de casos es el principio de no hacer daño. Es decir, lo que se documenta no debe poner a la persona en más riesgo del que ya enfrenta. También se aplica el principio de confidencialidad», señaló Valdivia.
Añadió que todos los principios que rigen la documentación están enfocados en proteger a la víctima y remarcó que si un caso se hace público, es porque la persona lo consintió.
«La gran mayoría de los casos documentados por organizaciones de derechos humanos no son públicos, justamente porque muchas personas prefieren otras finalidades para su testimonio. Lo más importante es que la persona tenga confianza en la organización a la que va a entregar su testimonio», refirió.

Organismos locales: el primer filtro
Ramírez consideró que los organismos de derechos humanos de origen nicaragüense son el primer filtro y que, si las víctimas autorizan, sus denuncias pueden compartirse con otros mecanismos internacionales que investigan las violaciones de derechos humanos y los crímenes que ocurren en Nicaragua, como el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN).
«La importancia de documentar estas violaciones también es clave para el futuro. Así como el GHREN ha identificado patrones de violaciones desde que comenzó su mandato en 2023, una futura Comisión de la Verdad necesitará de esta documentación como punto de partida para su trabajo», dijo Ramírez.
En el caso del Colectivo Nicaragua Nunca Más, las víctimas pueden exponer sus testimonios a través de su sitio web, mientras que en el caso de Calidh se puede hacer a través de mensajes privados de sus redes sociales.

La importancia de documentar
Valdivia señaló que la documentación tiene una relevancia personal, colectiva y también nacional, puesto que puede ayudar a sanar a las víctimas, construir memoria, «y prevenir que lo vivido se repita en el futuro».
«En este momento, por ejemplo, hay personas a las que el régimen les ha confiscado propiedades y no pueden hacer nada. Pero esa información, documentada correctamente, permitirá que en el futuro se puedan restituir esos bienes», dijo Valdivia.
Señaló además que lo mismo aplica para quienes han sido despojados de su nacionalidad o para las personas que han perdido todo al verse obligadas a exiliarse, puesto que toda esa documentación no sólo es útil para Nicaragua, sino también como referencia para otros países que podrían vivir situaciones similares.

Nicaragua no ha tenido la oportunidad de reparar
Valdivia aseveró que, en el contexto de Nicaragua, la documentación es aún más relevante debido a que el país nunca ha tenido un verdadero proceso de justicia transicional.
«A diferencia de otros países como Colombia, Argentina, Guatemala o El Salvador, donde sí se han impulsado estos procesos, en Nicaragua todavía estamos en deuda. En esos países, la documentación de los casos y los testimonios de las víctimas han sido clave para avanzar en la verdad, la justicia y la reparación», señaló Valdivia.
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Explicó además que la justicia transicional tiene, entre sus componentes, la verdad, para que las víctimas y la sociedad sepan qué ocurrió; la justicia, para que los responsables rindan cuentas; y la reparación, para que las víctimas sean resarcidas por el daño sufrido.
«A nivel individual, la documentación es importante para reivindicar los derechos de una persona, para que los responsables enfrenten consecuencias y para que no haya impunidad. Y a nivel colectivo, es aún más importante, porque los países que han vivido situaciones como la nuestra necesitan procesos estructurados que les permitan avanzar», refirió.