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José Domingo Matamoros Castillo, un expolicía que actualmente tiene 27 años y es originario de Masachapa, fue condenado a ocho años de prisión por haber violado una noche de mayo de 2022 a una joven de 21 años. Debería estar preso porque él mismo confesó el delito, pero ahora está libre.
Sucedió en el costado sureste del antiguo estadio de beisbol Dennis Martínez, muy cerca del parque La Reforma, en reparto El Carmen, sitio también muy próximo a la residencia de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.
En el momento en que ocurrió la violación, la que Matamoros admitió ante un juez de Managua, él era policía y laboraba como patrullero del complejo policial Ajax Delgado. Al trascender públicamente la comisión del delito por parte de un uniformado, la Policía del régimen Ortega Murillo intentó ocultar el escándalo afirmando que Matamoros había dejado de ser policía en febrero de 2022, tres meses antes de la violación, y lo acusó de usurpación de funciones públicas por hacerse pasar como un agente policial.
Debido a ello, Matamoros está condenado en total a nueve años de prisión, ocho por la violación y uno más por la usurpación de funciones públicas. La condena de Matamoros se cumple hasta el 23 de mayo de 2031, ya que su captura fue oficializada como que ocurrió el 24 de mayo de 2022, aunque en realidad fue dos días antes.
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Esa diferencia en la fecha de detención, junto al argumento de que ya no era uniformado, se caen con la aseveración de su madre, Mercedes de los Ángeles Castillo Díaz, quien dijo en el Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM), cuando presentó un recurso de exhibición personal a su favor, que la detención se realizó el 22 de mayo de 2022, a las 8:30 de la mañana, sin orden judicial, cuando su hijo se encontraba “en su centro de trabajo, complejo Ajax Delgado, y luego fue trasladado al Distrito Dos de la Policía de Managua”.

Desde entonces, la familia de Matamoros buscó por todas las formas su liberación, hasta alegaron que en prisión estaba padeciendo de dolores de cabeza, sufrió parálisis facial y también tenía depresión. Todo sin éxito.
Sin embargo, al poco tiempo se les hizo el “milagro”. Lo obtuvieron gracias a que el dictador Daniel Ortega desde hace varios años está vaciando las cárceles de reos comunes otorgándoles el beneficio legal de convivencia familiar. Fue en la Navidad de 2023 cuando Ortega se la otorgó a Matamoros, por lo que apenas estuvo preso poco más de un año y medio, de los nueve que tenía que cumplir.
A quien en realidad el dictador Daniel Ortega le hizo el “milagro” fue al padre de Matamoros, quien siempre buscó la libertad del hijo. Se trata del comisionado de la Policía, Eddys José Matamoros Medrano, segundo jefe policial de la Dirección de Seguridad Turística.
El comisionado Matamoros fue antes segundo jefe del Departamento de Vigilancia y Patrullaje, ubicado en el complejo policial Ajax Delgado, el mismo en que trabajaba su hijo cuando cometió la violación.
Los hechos
La violación sexual que cometió el entonces agente José Domingo Matamoros Castillo, con chip policial número 86300, ocurrió el 21 de mayo de 2022.
Cerca de las 8:30 de la noche, la víctima del caso, una joven de 21 años a la que, para respetarle la privacidad, se le llamará Tesalia, se encontraba sosteniendo relaciones sexuales con su novio en la parte trasera de un carro, aparcado en el costado norte del antiguo Estadio Dennis Martínez.
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La casualidad quiso que en esos instantes pasaran por el lugar, a bordo de una moto, los policías José Domingo Matamoros Castillo, quien iba de pasajero, y conduciendo el oficial Junior Enrique Alonzo Hurtado, originario de Teustepe, Boaco.
Matamoros —aseguró después la Fiscalía— les tocó el vidrio de la ventana izquierda del vehículo, y Tesalia y su novio supusieron que eran policías porque los vieron vestidos con los pantalones azul oscuro y las camisas celestes, prendas del uniforme policial más común.
El novio bajó del carro y Matamoros le recriminó que estaban haciendo “algo indebido” y que por ello serían multados con 500 dólares, sus récords serían “manchados” y que el vehículo iría al depósito.
A continuación, los dos uniformados simularon que llevaban a Tesalia y a su novio detenidos a una estación policial. Matamoros se subió del lado del conductor del carro y el novio iba de copiloto, mientras que Tesalia iba en el asiento trasero. Alonzo los iba siguiendo en la moto.
Matamoros condujo no muy lejos, hasta el barrio El Carmen, cerca del parque la Reforma, por el costado sureste del estadio, y detuvo el carro en la vía pública.

Matamoros les preguntó a Tesalia y al novio cuánto estaban dispuestos a pagar para evitar la multa y los demás inconvenientes, para luego bajar del carro al novio, dejando a Tesalia dentro del vehículo.
Durante unos minutos, Matamoros y el novio estuvieron hablando con el otro oficial, Alonzo, pero luego Matamoros se dirigió donde la víctima, a quien le consultó sobre cómo se iban a arreglar porque el novio ya lo estaba haciendo con Alonzo, pero faltaba ella y eran los mismos 500 dólares y lo mínimo que aceptaba eran 400.
Tesalia le respondió que no tenía dinero y Matamoros se retiró unos minutos, pero regresó para presionarla a que le entregara el dinero. Tesalia entonces salió del carro para buscar al novio y este último le dijo que iba a entregar dos mil córdobas que tenía en una cuenta de débito, más un reloj digital Amazfit, State Grey, valorado en 50 dólares, por lo que Tesalia regresó al carro y se introdujo nuevamente en el mismo.
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El novio y el oficial Alonzo se fueron en busca de un cajero automático, para sacar los dos mil córdobas, momento que Matamoros aprovechó para abrir la puerta trasera derecha del carro y le dijo a Tesalia que ahora le tocaba pagar a ella.
Matamoros, según admitió después en un juicio, procedió a sacar un preservativo y se lo entregó a Tesalia pidiéndole que lo abriera. Seguidamente, se bajó el pantalón y le quitó la ropa a su víctima para violarla oral y vaginalmente. Tesalia se opuso, pero no logró impedir la agresión. “No lo haga”, le suplicó varias veces.
Matamoros iba a eyacular dentro de la víctima, pero no lo hizo porque ella se inclinó hacia adelante y se zafó de su agresor. Cuando el novio y el oficial Alonzo regresaron, la violación estaba consumada.
Finalmente, Matamoros y Alonzo se retiraron del lugar en la moto.
Libre gracias a Ortega
La Policía del régimen Ortega Murillo no explicó por qué si coincidentemente Matamoros y Alonzo tenían apenas tres meses de haber sido dados de baja de la institución, aparecieron luego en el álbum fotográfico de delincuentes que manejan los investigadores, porque fue a través de este que Tesalia y su novio reconocieron a sus agresores cuando presentaron la denuncia en la delegación policial número Dos de la capital.
Tras ser capturados y posteriormente enjuiciados, Matamoros y Alonzo no permitieron que se desarrollara el proceso judicial y se declararon culpables para que el litigio finalizara inmediatamente.
Tesalia, por su parte, dijo que aceptaba la admisión de Matamoros y Alonzo, este último acusado solo de usurpación de funciones públicas, porque no quería ser “revictimizada”.

Sin embargo, los padres del violador, Mercedes de los Ángeles Castillo Díaz y el comisionado Eddys Matamoros Medrano, desde el inicio buscaron la libertad del hijo.
En septiembre de 2022, el comisionado Matamoros pidió judicialmente que su hijo fuera valorado en el Instituto de Medicina Legal (IML), porque en la prisión estaba padeciendo dolores de cabeza, había sufrido parálisis facial y estaba en depresión.
Sin embargo, la estrategia falló porque Medicina Legal concluyó que Matamoros estaba sano. La liberación de Matamoros, no obstante, llegaría pronto porque el dictador Ortega le otorgó la convivencia familiar el 22 de diciembre de 2023.
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