A la derecha la ministra de Mujer, Lucién Guevara, durante el lanzamiento de “Plan mujeres fuerza del amor, bien común y dignidad 46/19 avanzando en revolución”. Foto: Tomada de medios oficialistas.

Otro 8M en Nicaragua bajo represión y violencia

Las defensoras desmienten el discurso oficialista, que asegura que en el país hay igualdad, protagonismo, igualdad de oportunidades y respeto a los derechos y libertades de las mujeres

En el marco de la conmemoración de este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, en que el régimen sandinista tiene planificada una serie de actividades en las que ensalzará supuestos avances en materia de igualdad de género, oportunidades y derechos para las mujeres, defensoras y feministas nicaragüenses denuncian que, lejos de conmemorar cambios positivos, en el país se ha intensificado la violencia, la desigualdad y la represión. Apuntaron que las mujeres siguen siendo silenciadas, sometidas a la pobreza y la violencia, y continúan sin acceso pleno a servicios básicos como salud y educación.

El Ministerio de la Mujer (Minim), previo a este 8 de marzo lanzó el “Plan mujeres fuerza del amor, bien común y dignidad 46/19 avanzando en revolución”, el cual consiste en una serie de actividades y eventos en que el orteguismo divulgará sus supuestos avances en materia de equidad de género y derechos para la mujer.

Lucién Guevara, designada por la dictadura como ministra de la Mujer desde julio de 2024, a través de medios oficialistas, aseguró que en el país “es notorio el avance que hemos tenido en estos 18 años del buen gobierno”. 

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El mismo discurso de alabanza a la gestión sandinista fue expresado por Nohemí Lara, directora de políticas públicas del Minim, que en entrevista con el oficialista Canal 4 afirmó que en el país “es una práctica que tenemos plenos derechos restituidos”.

“Tenemos acceso a educación, a salud gratuita, (…) y oportunidades sin discriminación alguna. Estamos aportando para seguir consolidando esta democracia, para la plena restitución de derechos de mujeres y hombres en el país. Las mujeres estamos siendo protagonistas de las diferentes estrategias y programas que ha impulsado nuestro buen Gobierno”, apuntó Lara. 

Mujeres del personal del Minsa utilizadas para hacer proselitismo político. Foto: Tomada de medios oficialistas.

Asimismo, destacó que en Nicaragua —sin discriminación alguna— las mujeres son “protagonistas de los programas socioeconómicos” y “lideran” diferentes espacios.

Las alabanzas a la dictadura sandinista ocurren en un contexto en el que en Nicaragua hay mujeres encarceladas por motivos políticos, miles fueron obligadas a exiliarse, decenas de organizaciones dedicadas a la asistencia de mujeres fueron canceladas y decenas de mujeres siguen siendo víctimas de femicidio. En 2024, un total de 91 mujeres fueron víctimas de la violencia machista en Nicaragua, según los datos de Católicas por el Derecho a Decidir.

En Nicaragua es “imposible” hablar de igualdad

La socióloga y feminista María Teresa Blandón, directora y fundadora del programa feminista La Corriente, apuntó que el régimen sandinista, desde que regresó al poder, en 2007, ha hablado de restitución de derechos, aunque es un término mal empleado, ya que “los derechos no son como una camisa que uno se pone o se quita, o que ahora están o no están. Los derechos están reconocidos, no son una opción de determinado Gobierno (…)  El tema es si esos derechos son reconocidos, respetados y tutelados por los gobiernos”. 

La experta resaltó que el régimen Ortega-Murillo, en todos estos años que se ha mantenido en el poder, “se ha caracterizado por violar los derechos de toda la ciudadanía, de los hombres y de las mujeres. De tal manera que, en ese escenario de violación sistemática de derechos humanos y ciudadanos, es imposible hablar ni de igualdad de oportunidad ni de equidad”.

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“No hay oportunidades, en todos los ámbitos donde los mirés, para la gran mayoría no hay oportunidades, si no, no tendríamos a más de un millón de nicaragüenses que se han visto obligados a migrar del país. No tendríamos casi un millón de hogares nicaragüenses que, si no fuese por las remesas familiares, pues ya se hubiesen muerto de hambre; o no tendríamos más de un millón de nicaragüenses con distintos grados de desnutrición, y de manera particular, las mujeres en edad reproductiva”, argumentó Blandón.

La feminista Ana Quirós, experta en Salud Pública y directora del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (Cisas), denunció que el régimen orteguista ha mantenido en Nicaragua «una política antimujeres, antiderechos, de persecución a quienes levantan la voz en la defensa de los derechos de las mujeres».

Muestra de estas políticas contra las mujeres —apuntó la defensora— está evidenciada en «los números de femicidios, violaciones, muertes maternas han aumentado año con año, y este Gobierno lo único que hace son declaraciones porque no toma ninguna medida que realmente beneficie a las mujeres».

Mifan oculta resultados de sus programas

Resaltó que, aunque la ministra de la Mujer habla de programas que promueven la igualdad y la equidad, lo que se ha visto en el país en los últimos 18 años consecutivos “ha sido la improvisación”.

“Hemos visto que han hablado de N cantidad de programas, de programas para fomentar los derechos de la niñez, para promover la unidad familiar, la convivencia, la seguridad ciudadana, para reducir el hambre, para otorgar recursos para las mujeres de escasos recursos, pero luego esos programas, así como aparecen, desaparecen y no tenemos información pública respecto a cuántas mujeres beneficiaron, cuántas mujeres salieron de la pobreza, cuántos hogares salieron de la pobreza, cuántas mujeres rurales tienen más tierras que en los últimos 17 años. (…) Entonces, ni siquiera hay evidencia sólida, creíble, que nos permita creer en estos programas”, cuestionó la defensora nicaragüense.

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Las Comisarías de la Mujer se relanzaron en febrero de 2020. Estas fueron cerradas por el mismo régimen y sin ninguna explicación en el 2016. LA PRENSA/ Tomada de El 19 Digital

Blandón también cuestionó que el orteguismo afirma que en el país hay pleno acceso a la salud y educación gratuita y de calidad, señalando que se «han incrementado las tasas de deserción» escolar y «en el último reporte que hizo la Unesco dice que Nicaragua está aplazada en materia de calidad de la educación, o sea, que no es cierto que haya acceso pleno y, además, calidad».

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En materia de atención en salud para mujeres, explicó Blandón, «Nicaragua sigue siendo uno de los países con la más alta tasa de embarazo en niñas y adolescentes», lo cual, remarcó, está «vinculado con un problema gravísimo que se llama abuso sexual, que es una verdadera pandemia, tragedia».

La defensora apuntó que es «una falta de respeto para las mujeres nicaragüenses decir que tienen pleno acceso a la salud pública y las evidencias lo constatan, aún cuando el régimen intente convencernos con las cifras falsas».

Quirós señala que tampoco se puede hablar de restitución de derechos de la mujer cuando, además de no atender problemas como el embarazo adolescente, «se les ha obligado a ser niñas madres».

«Todo lo que habla el régimen en relación a la supuesta restitución de los derechos de las mujeres no es cierto, es falso. Las mujeres, la única que tiene derechos en Nicaragua es Rosario Murillo, las demás viven sometidas, víctimas de violencia, marginación, silencio forzado», denunció la experta en Salud Pública.

Régimen no logra contener la violencia machista

El Centro de Asistencia Legal Interamericano de Derechos Humanos (Calidh), a través de su informe Un Estado contra las mujeres, las adolescentes y las niñas, evidenció que el régimen sandinista, pese a relanzar desde 2020 unas 300 Comisarías de la Mujer no ha logrado contener la violencia machista.

Quirós apuntó que dichas Comisarías de la Mujer, relanzadas por el orteguismo, «no tienen personal capacitado, sin financiamiento, sin recursos, y con una actitud que castiga a las mujeres que denuncian la violencia. Digo una actitud que castiga a las mujeres porque las obliga a mediar, exponiéndolas a nuevas victimizaciones, a riesgos frente a los agresores».

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«Hemos visto cómo mujeres que pusieron denuncias, que trataron de seguir los mecanismos y los medios para denunciar la violencia, luego fueron asesinadas. Todavía recordamos el caso de la mujer asesinada en el Hospital Militar, entonces, ¿cómo podemos hablar de igualdad de género? ¿Que los derechos de las mujeres están protegidos? No hay tal cosa, las mujeres están silenciadas, sometidas, acosadas, asesinadas y son castigadas por este régimen», remarcó.

Liderazgo de las mujeres intervenido por el orteguismo

Pese al discurso orteguista, en el que se refiere que la mujer es protagonista y líder en diferentes espacios del país, Blandón resaltó que el propio Ministerio de la Mujer «es un ejemplo» de lo contrario.

«No hay una sola ministra que haya durado más de dos años, y eso habla de una falta de respeto, de consideración a las mujeres que han pasado por esa institución. Es decir, nunca nos explicaron por qué las cambian tan rápido, por qué las corren tan rápido, o es que escogen mal, ubican mujeres sin experiencia, o simplemente es una práctica cotidiana que la pareja Ortega-Murillo quita y pone a las mujeres de acuerdo a sus estados de ánimo», cuestionó.

En los últimos 10 años, el orteguismo ha nombrado a un total de cinco ministras de la Mujer. En 2015 ubicó a Martha Erica Martínez González, que fue removida antes de cumplir un año en el cargo y sustituida (en 2016) por Ángela Yadira Meza Vargas.

Tamara Vannessa Martínez, exministra de Mujer que estuvo menos de tres meses en el cargo. Foto: Tomada del Ministerio de la Mujer.

En 2019, menos de tres años después del nombramiento de Meza, el orteguismo nuevamente cambió de ministra, ordenando el nombramiento de Jessica Yahoska Padilla, quien estuvo desde noviembre de ese año hasta mayo de 2024, cuando fue sustituida por Tamara Vannessa Martínez, que duró menos de tres meses en ese puesto, ya que en julio de ese mismo año fue sustituida por la actual ministra Lucién Guevara.

Blandón apuntó que otros grupos de mujeres, como las diputadas de la Asamblea Nacional, controlada por la dictadura sandinista, tampoco tienen liderazgo o protagonismo, pese a ocupar esos cargos.

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«No tienen permiso de dar declaraciones. Solo hay cinco diputados en el Parlamento, controlado por el Frente Sandinista, que son los que dan declaraciones, los que deciden, los que ordenan bajo el mando de la pareja Ortega-Murillo. El resto de diputadas el país no las conoce, no saben quiénes son, porque nunca las han oído hablar», denunció la fundadora de La Corriente.

«¿Cómo se puede hablar de liderazgo? ¿Cómo se puede hablar de protagonismo? No es posible, porque ¿qué es el protagonismo? Es la posibilidad de intervenir en los espacios públicos para debatir, influir, incidir en la toma de decisiones, eso es contrario a la obediencia. Para ser protagonismo tenemos que ser ciudadanos y ciudadanas con pensamiento propio, con libertad de expresión, autonomía, y nada de eso hay en Nicaragua», concluyó.      

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