Pese a que en la región centroamericana sólo Nicaragua reconoce a Abjasia como un Estado independiente, el Parlamento Centroamericano (Parlacen) informó el pasado 3 de marzo que envió una misión de observación electoral a la segunda vuelta de las elecciones en ese país, celebradas el 1 de marzo. Según parlamentarios consultados bajo anonimato, esta decisión evidencia la imposición de la agenda del régimen Ortega-Murillo en el órgano político regional a través del diputado Daniel Ortega Reyes.
Según informó el Parlacen en su sitio web, la misión estuvo conformada por los diputados Jorge Jiménez, secretario de la Junta Directiva; Engel Pineda, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores; Carlos Outten, vicepresidente de la misma comisión; Franklin White, integrante de la misma; Lisseth Arias, vicepresidenta de la Comisión de Integración, Comercio y Desarrollo Económico; Margarita Pimentel, secretaria de la Comisión de Asuntos Políticos, y Rodrigo Farrugia, miembro de la Comisión de Educación, Cultura, Deporte, Ciencia y Tecnología. De acuerdo con la nota oficial, los diputados «supervisaron las etapas del proceso de votación y del conteo de los sufragios».
El analista y especialista en relaciones internacionales, Sergio Araya, señaló que el hecho de que la misión estuviera integrada únicamente por miembros de la Junta Directiva podría reflejar que el Parlacen ha perdido peso en el ámbito internacional.
«Esto refleja que los otros países que forman parte del Parlacen no le dan seguimiento a las acciones de los legisladores o, también, que se ha convertido en una instancia tan irrelevante que tiene la flexibilidad de realizar este tipo de acciones, que no parecen generar ningún valor a la organización ni al istmo centroamericano. Más bien, pueden provocar focos de tensión con socios de la región», expresó Araya.

Parlacen apuesta por una asociación internacional de observadores
Según la nota de prensa del Parlacen, la participación de su misión electoral «contribuyó a contar con la experiencia adquirida por Abjasia e intensificar esfuerzos conjuntos para la creación de una asociación internacional independiente para el monitoreo de procesos electorales».
Asimismo, la misión aseguró que las elecciones se realizaron de manera libre, pese a que ningún país del Parlacen, salvo Nicaragua, reconoce a Abjasia.
«Es un tema complejo, porque se trata de un país que no es reconocido en la comunidad internacional. La propuesta del Parlacen parece un claro esfuerzo por generar estructuras paralelas a las ya existentes, que gozan de una reputación mucho más elevada», indicó Araya.
Observación electoral refleja influencia del régimen Ortega Murillo
LA PRENSA consultó a diputados de otros países, quienes pidieron anonimato por temor a represalias dentro del organismo. Estos aseguraron que Nicaragua, al enviar esta misión a Abjasia, impuso su influencia en el Parlacen, ya que solo su gobierno reconoce a ese territorio dentro del organismo, junto con apenas cinco países en el mundo.
«La verdad es que esta medida no pasó por el pleno del Parlacen, sino que fue aprobada únicamente por la Junta Directiva. Y en la Junta Directiva se hace lo que dice Daniel Ortega Reyes», aseguró uno de los legisladores.
La incorporación de la Duma Estatal de Rusia, como el quinto país observador del Parlacen en septiembre de 2024, evidenció la influencia de la dictadura de Nicaragua en el órgano político regional. Esta integración se sumó a la de China, admitida 13 meses antes, tras la expulsión de Taiwán. La bancada del Frente Sandinista impulsó todos estos movimientos dentro del Parlacen.
El 25 de septiembre, con 65 votos a favor, 36 en contra y tres abstenciones, el pleno del Parlamento Centroamericano aprobó la incorporación de la Duma Estatal de Rusia como observador permanente. La votación se realizó tras una solicitud de 76 diputados el 11 de septiembre, promovida por el diputado orteguista Daniel Ortega Reyes.
Documentos obtenidos por LA PRENSA revelan que los diputados del Frente Sandinista, Larissa Colindres y Daniel Ortega Reyes, fueron los negociadores ante el entonces embajador de Rusia en Nicaragua, Alexander Nikolaevich Khokhólikov, para la incorporación de la Duma rusa.
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Dictadura también envió misión electoral
Durante la farsa electoral de noviembre de 2021, en la que Daniel Ortega se autoproclamó ganador tras encarcelar a sus rivales políticos, el Consejo Supremo Electoral (CSE) acreditó a 232 “acompañantes electorales”, incluyendo delegados de Osetia del Sur, Rusia y Abjasia.
Como devolución del favor, la dictadura envió a Brenda Rocha, presidenta del CSE, y a Leonzo Knigth, magistrado de este poder del Estado, como «acompañantes» en las elecciones de Abjasia. Según notas de prensa del régimen Ortega-Murillo, ambos magistrados «transmitieron el mensaje de los dictadores a las autoridades de Abjasia».
El régimen sandinista estableció relaciones con Abjasia tras su regreso al poder en 2007. El 10 de septiembre de 2009, Nicaragua reconoció a Abjasia como Estado independiente y formalizó sus vínculos diplomáticos.
Un especialista consultado previamente, quien pidió anonimato por temor a represalias, aseguró que el reconocimiento del régimen a Abjasia y Osetia del Sur —ambos territorios separatistas de Georgia— responde a la agenda de Rusia.
«Nicaragua simplemente los reconoce por su compromiso con Putin y para respaldarlo. Estos países han sido fragmentados estratégicamente para que, en algún momento, puedan ser absorbidos por Rusia», explicó el experto.