Como es costumbre, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo envía felicitaciones durante las elecciones de países que considera aliados. En esta ocasión, la dictadura felicitó al presidente electo de Abjasia, Badra Gunba, un país separatista de Georgia que sólo es reconocido en el mundo por Nicaragua, Venezuela, Rusia, Nauru y Siria.
«Igualmente, transmitimos nuestro profundo respeto y reconocimiento a la valentía del pueblo abjasio, que continúa ejerciendo plenamente su sagrado derecho a la autodeterminación, soberanía nacional e independencia», señaló el régimen a través de una misiva firmada por Ortega y Murillo en nombre de la Presidencia.
A estas felicitaciones se sumó el dictador ruso Vladímir Putin, quien expresó que espera que las relaciones amistosas entre ambos países se mantengan.
Las relaciones entre Nicaragua y Abjasia fueron implementadas por el régimen sandinista luego de su retorno al poder en 2007. El 10 de septiembre de 2009, Nicaragua estableció relaciones diplomáticas con este país, tras reconocerlo como estado independiente.
«Estamos dispuestos a contribuir de todas las maneras posibles al desarrollo ulterior de todo el complejo de la asociación estratégica mutuamente beneficiosa de cooperación interestatal en beneficio de nuestros pueblos hermanos», indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Abjasia, en un mensaje enviado a la dictadura el 10 de septiembre de 2024 con motivo de los 15 años de relaciones diplomáticas.
Un especialista consultado bajo condición de anonimato por temor a represalias, aseguró que el reconocimiento diplomático del régimen a Abjasia y Osetia del Sur —ambos países separatistas de Georgia— va en sintonía con la agenda de Rusia.
«Lo único que Nicaragua hace es reconocerlos por su compromiso con Putin y para respaldarlo. Estos países los han seccionado para que, en algún momento, puedan ser parte de Rusia», dijo el especialista.
Además, consideró que en el contexto de acercamiento entre Estados Unidos y Rusia «es muy importante para Ortega estar lo más cerca posible de los intereses de Putin por el eventual apoyo que le pueda dar en una arremetida de Estados Unidos».

Pocos países reconocen a Abjasia
Abjasia, conocida como la República de Abjasia, es una región situada en la vertiente suroccidental del Cáucaso, al noreste del mar Negro, con Sujumi como su capital. Aunque se considera un estado independiente de facto desde 1992, Georgia y gran parte de la comunidad internacional la reconocen como una república autónoma dentro de su territorio.
Tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, Georgia se convirtió en un estado independiente, y la República Autónoma Socialista Soviética de Abjasia pasó a formar parte de este nuevo país. Sin embargo, las tensiones étnicas entre los abjasios y los georgianos llevaron a la declaración unilateral de independencia de Abjasia el 23 de julio de 1992. Posteriormente, se desató una guerra entre las fuerzas georgianas y los paramilitares rusos y abjasios, que culminó en un alto el fuego en 1994. Desde entonces, Abjasia ha permanecido como un Estado de facto independiente, sin reconocimiento oficial, pero con el apoyo constante de Rusia.
Lea también: Abre convocatoria para beca de liderazgo dirigida a nicaragüenses en Costa Rica
«Son colonias de Rusia y tanto Abjasia como Osetia son simulaciones de Estado en el ánimo de privar de territorio a Georgia. Entonces no tienen autodeterminación ni una política propia», señaló un especialista en relaciones internacionales bajo condición de anonimato.
Abjasia como colonia rusa
A consideración del especialista en relaciones internacionales, Carlos Murillo, Abjasia se convirtió prácticamente en una colonia de Rusia.
«Habría que analizar si, en un cambio de estrategia durante la administración Trump y su acercamiento a Rusia, esto podría haber cambiado. Si Estados Unidos llegara a reconocerlo, otros estados podrían seguir su ejemplo», dijo Murillo.
No obstante, consideró que esta posibilidad es lejana puesto que no es un territorio estratégico.
«Cuando un estado se declara independiente y tiene pocos reconocimientos, cada reconocimiento es muy valioso. Es un poco el caso de Taiwán hoy: cada vez que pierde un aliado, el valor de los que le quedan aumenta porque son menos cada día», puntualizó.
Abjasios se prestaron a la farsa electoral en Nicaragua
En el marco de la farsa electoral de noviembre de 2021, a raíz de la cual el dictador Ortega se autoproclamó ganador luego de arrestar a sus rivales políticos, el Consejo Supremo Electoral (CSE) acreditó a 232 “acompañantes electorales”, incluyendo delegados de Osetia del Sur, Rusia y Abjasia.
La dictadura le devolvió el favor a Abjasia y envió como “acompañantes” a Brenda Rocha, presidenta del CSE, y Leonzo Knigth, magistrado de este poder del Estado. Ambos magistrados “transmitieron” el mensaje de los dictadores a las autoridades de Abjasia, según notas de prensa del régimen Ortega-Murillo.
A consideración del especialista, Abjasia y Osetia del Sur no tienen más que ofrecer que intercambios que intenten dar apariencia de legalidad a sus comicios.
«No tienen mayor capacidad para cooperar en otras áreas. Son países muy pequeños que dependen totalmente de Rusia», dijo el especialista.
Lea también: Dictadura Ortega Murillo crea su propia ley electoral
Por su parte, Murillo aseveró que Abjasia cuenta con pocos «acompañantes» electorales puesto que solamente cinco países la reconocen como Estado independiente.
«De este modo, pueden argumentar que hubo observadores internacionales que supervisaron sus elecciones y certificaron su transparencia y democracia. No obstante, para el resto del mundo, esto es insignificante, ya que la mayoría de los estados no reconocen a Abjasia como un país legítimo, por lo que sus declaraciones carecen de peso internacional», refirió.

Elecciones a raíz de dimisión y protestas
Badra Gunba, actual presidente interino de Abjasia, ganó las elecciones presidenciales anticipadas en la región con el objetivo de poner fin a la crisis política que estalló en noviembre pasado, cuando miles de personas protestaron contra una ley que favorecía las inversiones rusas en detrimento de los negocios locales.
Rusia ha sido el principal apoyo del gobierno de Abjasia, que la gran mayoría de la comunidad internacional sigue considerando parte de Georgia, lo que hace aún más notable que se hayan dado protestas que culminaron con la destitución del entonces presidente Aslan Bzhania. Las protestas rechazaban acuerdos comerciales entre Abjasia y Moscú.
Por su parte, la Unión Europea reiteró, durante la primera vuelta electoral del 15 de febrero, que no tiene intención de reconocer los resultados de los comicios y subrayó que, en su opinión, Abjasia sigue siendo un territorio ocupado ilegalmente por Moscú, tal como afirman las autoridades georgianas. Ese mismo día, Georgia condenó lo que calificó como «un acto ilegal» que «viola de manera flagrante la soberanía e integridad territorial del país dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas».
Gunba ganó en las urnas al exministro de Economía y líder opositor, Adgur Ardzinba, uno de los principales defensores de las protestas contra el proyecto de ley pro-ruso, en unas elecciones que se celebraron bajo la observación de Moscú.
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, instó el martes a que el proceso electoral en Abjasia se llevara a cabo «dentro del marco de la legalidad» antes de expresar «el apoyo natural de Rusia a la estabilidad» del territorio.