Los derechos humanos a nivel global enfrentan un escenario adverso debido al avance del autoritarismo que produce una «asfixia» de las libertades fundamentales, especialmente en el contexto del tercer aniversario de la invasión rusa a Ucrania. Así lo advirtió ayer el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, al inaugurar la 58ª sesión del Consejo de Derechos Humanos.
«Esta situación representa una amenaza directa para todos los mecanismos y sistemas establecidos en los últimos ochenta años para proteger y hacer progresar los derechos humanos», dijo Guterres.
Especialistas consultados por LA PRENSA advierten que este debilitamiento del sistema internacional se extiende por el auge del autoritarismo, desde las acciones del régimen de Ortega-Murillo en Nicaragua hasta la consolidación de liderazgos fuertes en potencias como Estados Unidos, reflejando una crisis que desafía los pilares del orden mundial.
Refuerzo del autoritarismo
El abogado y especialista en derechos humanos, Uriel Pineda, aseguró que los derechos humanos son el límite objetivo del ejercicio del poder, por lo que considera que el escenario adverso de los derechos humanos responde a un reforzamiento del autoritarismo.
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“Eso actúa en detrimento directo de la prevalencia y vigencia de los derechos humanos. Es decir, la democracia es, finalmente, lo que garantiza el respeto y la vigencia de los derechos humanos”, refirió, añadiendo que cuando se trastoca la democracia, en consecuencia, se vulnera la protección y vigencia de los derechos humanos.
Por su parte, el defensor de derechos humanos venezolano, Rafael Uzcátegui, aseguró que las declaraciones de Guterres también son “un reconocimiento de la incapacidad de la ONU para contener el abuso de poder en las diferentes crisis actuales”.
“La comunidad internacional debe reinventar mecanismos de intervención efectivos, pues los existentes han mostrado sus limitaciones en todas partes”, señaló Uzcátegui.

A tres años de la invasión de Ucrania
Según Pineda, la invasión de Rusia a Ucrania representó un agravamiento en la situación de los derechos humanos.
Pineda señala que, ante el avance del autoritarismo global —ejemplificado por la invasión de Rusia a Ucrania—, muchos países han respondido con reacciones que, en lugar de contrarrestar el autoritarismo, han generado un ambiente que favorece el surgimiento de líderes o proyectos políticos autoritarios.
En el caso específico de Estados Unidos, Pineda sugiere que la percepción de una «debilidad aparente» en la gestión del presidente Biden —principalmente en términos de política exterior o liderazgo global— podría haber generado descontento en ciertos sectores de la población. Como resultado, el «péndulo natural» de la política estadounidense habría oscilado hacia la elección de un líder con un enfoque más fuerte o autoritario, en este caso, Donald Trump.
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“Lo mismo ocurre en América Latina: ante la ineficacia en temas de seguridad en El Salvador se instauró un gobierno que marca cierta distancia con el respeto a los derechos humanos, tanto por su intención de perpetuarse en el poder como por la flexibilidad con que se ha tratado el respeto al debido proceso”, puntualizó.

Autoritarismo también es el resultado de crisis internas
Pineda refiere que la crisis de derechos humanos no solamente debe comprenderse desde una perspectiva internacional, sino también a nivel interno de cada país. Asegura que, en muchos casos, la crisis responde a la contaminación política en las autoridades que deben velar por el respeto de los derechos humanos a lo interno.
“Por lo tanto, no se trata sólo de la falta de rendición de cuentas externa, sino también de la invisibilización interna de muchas violaciones a los derechos humanos, producto del debilitamiento institucional y de los constantes ataques que sufren los poderes judiciales. Esto genera, en última instancia, una merma en la prevalencia de los derechos humanos”, concluyó Pineda.
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Régimen Ortega Murillo también pone a prueba el límite
El 13 de septiembre de 2024, Jan-Michael Simons, integrante del Grupo de Expertos en Derechos Humanos para Nicaragua (GHREN), pidió una defensa coordinada de la comunidad internacional ante las violaciones de derechos humanos que comete el régimen Ortega-Murillo y señaló que Nicaragua «está poniendo a prueba los límites de la ONU» con sus acciones.
«Nicaragua no solo se está aislando, sino que está poniendo a prueba los límites del sistema internacional de Naciones Unidas, ya sea en la Corte Internacional de Justicia o en subórganos como el Consejo de Derechos Humanos», dijo Simons.