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Si bien todas las instancias del Estado están controladas por el régimen Ortega-Murillo —más aún si se trata del Ministerio de Relaciones Exteriores, al ser una dependencia del poder ejecutivo—, según especialistas consultados por LA PRENSA, la Cancillería se manejaba dentro de ciertos márgenes diplomáticos antes del nombramiento del actual canciller Valdrack Jaentschke, tras la renuncia de Denis Moncada Colindres.
Esto, a criterio de especialistas, puede deberse a que Ortega y Murillo intervienen de forma más directa en el manejo de las relaciones diplomáticas y a la subordinación «extrema» del nuevo canciller del régimen, lo que podría derivar en consecuencias diplomáticas por parte de algunos países, en caso de que el tono inadecuado suba de nivel y ofenda gravemente al país al que va dirigida la comunicación.
El incidente más reciente fue la nota de protesta del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua contra el Vaticano, a raíz de una entrevista concedida por el obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez Lagos. La dictadura descalificó al Vaticano, tildándolo de “depravado y pedófilo”, a la vez que reclamó por las declaraciones del jerarca católico, en las que reafirmaba su cargo como obispo de la Diócesis de Matagalpa.
Las acciones del nuevo canciller
Jaentschke también amenazó a los cancilleres del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) por no aceptar los candidatos presentados por Nicaragua para el cargo de la Secretaría General del Sistema.
El 21 de octubre de 2024, la Misión Permanente de Nicaragua ante las Naciones Unidas rechazó las declaraciones de la embajadora de Israel en Costa Rica, Mijal Gur Aryeh, quien afirmó que Nicaragua se estaba convirtiendo en una base del terrorismo en la región debido a su cercanía con Irán.
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“Tales declaraciones (de la embajadora israelí) tienen el objetivo de desviar la atención del genocidio que Israel está llevando a cabo en los territorios palestinos ocupados, las flagrantes violaciones del derecho internacional humanitario, así como los sistemáticos crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, resultado de una política de terrorismo de Estado”, expresa la nota de protesta dirigida a António Guterres, secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
La embajadora israelí dijo en entrevista a LA PRENSA y luego en conferencias ante medios de comunicación, que su país está muy preocupado por la estrecha relación entre Nicaragua e Irán, pero también con grupos terroristas como Hezbolá, mencionando que en la última juramentación presidencial de Ortega, uno de sus invitados fue un funcionario iraní que Interpol busca por los ataques terroristas ocurridos en los años noventa en Argentina.
Diplomacia “mal educada”
El exdiplomático y analista político, José Dávila, señaló que las cancillerías son los rostros de los países ante la comunidad internacional. Son las encargadas de diseñar la política exterior y, por medio de la diplomacia, buscar la armonía con otros países para lograr los objetivos de dicha política.
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Dávila comentó que la dictadura “tiene su propio concepto de la diplomacia, que nada tiene que ver con el proceso diplomático civilizado. Su política exterior es grotesca, basada en temas ideológicos, no en la conveniencia nacional, y en la sumisión a potencias extranjeras antidemocráticas”.
Añadió que la Cancillería, bajo Jaentschke, se salta todas las reglas, cayendo en “la vulgaridad”.
“Esa declaración en el caso del Vaticano, criticando a personas de la Iglesia por sus declaraciones sobre temas religiosos, sobrepasa todo límite de decencia para una comunicación de una cancillería normal, cayendo en lo injurioso, calumnioso, repugnante y obsceno contra otro Estado”, afirmó Dávila.

Jaentschke permite mayor control de Murillo
Un exdiplomático consultado bajo condición de anonimato por temor a represalias expresó que, desde que Jaentschke asumió la Cancillería, la “pluma” incendiaria de la vocera de la dictadura, Rosario Murillo, es ahora más visible.
“Murillo está tomando un rol más preponderante en el área de relaciones exteriores. Siempre se notaba su acento, su estilo en las comunicaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ella siempre revisaba esos textos y su influencia era evidente en la redacción. Pero ahora, se ve mucho más activa, tomando control total de la política exterior”, comentó.
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Consecuencias de la diplomacia sandinista
El exdiplomático Guillermo Belt señaló que la diplomacia nicaragüense está en grave peligro, lo que es perjudicial para cualquier Estado.
“Nicaragua enfrenta una situación difícil en el ámbito internacional, pues ha sido públicamente acusada por organismos de gran reputación de violaciones a los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad y una serie de delitos graves. Esto requiere una acción diplomática seria”, expresó Belt.

Por su parte, el exdiplomático consultado bajo condición de anonimato señaló que las consecuencias del poco profesionalismo de la diplomacia de la dictadura “ya se están viendo”.
“La falta de relaciones diplomáticas es notoria. La cooperación externa, que antes era un gran flujo, ahora casi no existe. Para que haya cooperación bilateral, se requieren relaciones diplomáticas de buen nivel, y eso ya no existe. Todo esto demuestra que esta política ha generado un aislamiento, un desconocimiento, y están cosechando lo que han sembrado con su política de confrontación”, añadió.
La agenda de Jaentschke
El 5 de septiembre de 2024, Moncada Colindres salió de su puesto como ministro de Relaciones Exteriores por “motivos de salud”, pero el régimen lo dejó como “ministro asesor para políticas y asuntos internacionales”. Días después, Jaentschke dio un discurso en su presentación ante el cuerpo diplomático acreditado en Nicaragua y, entre otras cosas, se refirió a la narrativa oficial del régimen de “respeto a la soberanía, independencia y autodeterminación”.
Jaentschke aseguró que el país seguirá “denunciando” las sanciones y trabajará para fortalecer un “mundo multipolar”. Además, afirmó que está dispuesto a conversar sobre cualquier tema, “aún en las condiciones más difíciles”, ya que siempre ha sido una persona accesible.
El nuevo canciller fue funcionario de la temida seguridad del Estado a cargo del Ministerio del Interior en la década de 1980. Posteriormente, ingresó a la diplomacia, siendo enviado a la Embajada de Nicaragua en Honduras para realizar labores de espionaje contra las bases de la contrarrevolución.
En 2007, cuando Daniel Ortega regresó al poder, lo nombró vicecanciller, cargo que ocupó hasta 2021. En julio de 2022, el régimen lo nombró cónsul de Nicaragua en Costa Rica y ministro asesor de la Presidencia para políticas y asuntos internacionales.