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La vicepresidenta y vocera de la dictadura de Nicaragua, Rosario Murillo, a través de un comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, lanzó este domingo una violenta diatriba contra el Vaticano y el papa Francisco, tras la difusión de una entrevista al obispo desterrado de Matagalpa y Estelí, monseñor Rolando Álvarez.
El pronunciamiento, de tono agrio y acusatorio, refleja el estilo verborreico y agresivo de los discursos de odio de Murillo contra la Iglesia católica, opositores a su régimen y países que denuncian sus atropellos crónicos en Nicaragua.
La misiva, que se extiende en un despliegue de ataques verbales y acusaciones sin pruebas, califica de «insultantes» e «irresponsables» las declaraciones del Vaticano y acusa a la Santa Sede de «pretender disponer sobre cargos y poderes en Nicaragua».
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Una retórica incendiaria contra la Iglesia
El documento, saturado de descalificaciones y referencias profanas, llega incluso a tildar al Vaticano de «Estado depravado y pedófilo», cuestionando la decisión del papa Francisco de sostener en el cargo de obispo de la diócesis de Matagalpa al obispo Rolando Álvarez, desterrado en 2024 por la dictadura familia Ortega Murillo.
“Las conductas ilícitas e inapropiadas de falsarios, fariseos y profetas del vacío (…) en nada difieren de ideologías fascistas y proimperialistas”, señala el comunicado, uno de los discursos más radicales de la propaganda oficialista.
El ataque frontal del régimen ocurre pocos días después de que monseñor Álvarez confirmara, en una entrevista a medios católicos, que sigue siendo el obispo designado por la Santa Sede para las diócesis de Matagalpa y Estelí, a pesar de su exilio forzado tras ser condenado y desterrado a Roma.
«Tenía lista ya para presentarle al papa mi renuncia, pero me encontré con la bondad de Dios y del Santo Padre, que quieren que siga siendo el ordinario de Matagalpa y el administrador apostólico de Estelí aún en la diáspora».
Monseñor Rolando Álvarez
Así lo confesó el prelado nicaragüense en una entrevista para EWTN, la primera en televisión desde que fue desterrado, y que salió a luz a nivel mundial a través de medios católicos, agencias de noticias internacionales y cadenas de televisión mundial.
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El deterioro de las relaciones con el Vaticano
Desde 2018, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha intensificado su ofensiva contra la Iglesia católica, acusando al clero de ser parte de una supuesta conspiración política para derrocar su régimen.
En marzo de 2023, el Vaticano cerró su sede diplomática en Managua después de que el régimen sandinista suspendiera las relaciones bilaterales. Días antes, el papa Francisco calificó a Ortega como «desequilibrado» y a su régimen como una «dictadura grosera» y «hitleriana», en una de las críticas más duras que ha expresado públicamente Francisco.
A lo largo de los últimos años, la dictadura de Nicaragua ha expulsado a sacerdotes y monjas, cancelado congregaciones religiosas, clausurado y confiscado clínicas, comedores, colegios, universidades, orfanatos, asilos de ancianos, casas de retiro y medios de comunicación católicos.
La Conferencia Episcopal ha sido prácticamente silenciada, y decenas de religiosos han salido al exilio o guardan absoluto silencio por temor a represalias.
El pronunciamiento de este domingo no solo confirma la línea radical del régimen contra la Iglesia, sino que el tono colérico del discurso de Murillo, augura más represión y abusos.