Para el expresidente panameño Ricardo Martinelli ―condenado a 10 años por corrupción―, no ha sido fácil permanecer asilado desde el 7 de febrero de 2024 en la Embajada de Nicaragua en Panamá, ubicada en la Urbanización La Alameda, pese a haber convertido la sede diplomática en una habitación con ciertos lujos que él mismo exhibe en sus redes sociales. Pero tampoco ha sido fácil para el régimen de Nicaragua, que ha tenido que enfrentar roces con el gobierno del expresidente Laurentino Cortizo y con la actual administración de José Raúl Mulino, la amonestación y posterior relevo de su embajadora, además de críticas.
Martinelli asegura que permanecer en la embajada todo este tiempo ha destruido su salud, a la vez que acusa al sistema judicial panameño de retrasar una resolución sobre una demanda que presentó contra la sentencia.
“El abusivo sistema judicial de Panamá tiene secuestrado al país y ha hecho imposible que una demanda de inconstitucionalidad ya aceptada, que ha cumplido todos los procesos, aún siga empantanada y dilatándose para que no se resuelva, mientras tanto han destruido mi vida, salud y familia”, señaló Martinelli en su cuenta en X el pasado 3 de febrero.
El viernes 7 de Febrero cumplo un año de estar asilado políticamente dentro de la embajada de la hermana República de Nicaragua de lo contrario, hubiera sido asesinado, por órdenes de Los hermanos Cortizo y Carrizo, en la cárcel La Mega Joya, debido a un proceso fabricado, del…
Cinco días después de conocerse la sentencia a 10 años y seis meses de prisión por blanqueo de capitales y corrupción emitida el 2 de febrero por la Corte Suprema de Justicia panameña, Martinelli acudió a la Embajada de Nicaragua en Panamá. La Cancillería nicaragüense confirmó el asilo a través de un comunicado y solicitó al gobierno panameño que le permitiera trasladarlo a Nicaragua.
Sin embargo, Panamá negó el salvoconducto el 9 de febrero y la justicia de ese país ordenó su captura el 23 de ese mismo mes. Pese a ello, el exmandatario continuó su actividad en redes, tratando de minimizar las medidas judiciales. Ese mismo día, publicó un video en el que cargaba a su perro Bruno, con quien comparte su estadía en la oficina diplomática, diciendo que tanto su mascota como él daban las gracias: “A todos los que, de una forma u otra, nos atacan a diario, nos persiguen, nos difaman”, porque están haciendo una “campaña divertida y barata”.
Dos días después de la negativa del gobierno panameño de otorgar el salvoconducto, Martinelli divulgó un video en el que aparecía haciendo ejercicios sobre una máquina caminadora.
Ricardo Martinelli dentro de la Embajada de Nicaragua en Panamá. Archivo.
Las comodidades que la dictadura otorga a su huésped
Este fue el inicio de una serie de comodidades para el exmandatario panameño en la Embajada de Nicaragua. El 4 de marzo, el régimen Ortega Murillo anunció a las autoridades de Panamá que su consulado funcionaría en una casa contigua a su sede, en la Urbanización Alameda.
Sin embargo, el gobierno panameño respondió asegurando que “no reconoce” el traslado, basándose en la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de 1963, que indica que un país ―en este caso, Nicaragua― no puede modificar la ubicación de su consulado sin el consentimiento del gobierno anfitrión.
El 19 de marzo, Nicaragua respondió que se trataba solamente de una ampliación de sus instalaciones diplomáticas y consulares.
Durante la administración de Laurentino Cortizo, la Cancillería panameña también reclamó el 28 de febrero “de forma enérgica” a Nicaragua por permitir que Martinelli alterara la política nacional.
Pero las tensiones se incrementaron. El 22 de abril de 2024, Panamá llamó a consultas a su embajador en Nicaragua, José de Jesús Martínez, “por la actitud permisiva” con Martinelli. No obstante, la vocera de la dictadura, Rosario Murillo, anunció el 30 de agosto que el embajador había salido del país y que Panamá nombraría en su lugar a Eddie Davis Rodríguez.
También hubo reclamos de Panamá debido a que Nicaragua extendió su sede diplomática a una casa contigua a la embajada para permitir que Martinelli acondicionara las instalaciones reconocidas por Panamá y que a la vez gozan de inmunidad diplomática.
Ricardo Martinelli junto a Daniel Ortega cuando sus periodos presidenciales coincidieron entre 2009 y 2014. ARCHIVO
Delegación de la dictadura se reunió en julio con Martinelli
Pese a encontrarse en la Embajada de Nicaragua, Martinelli lanzó su campaña presidencial. Sin embargo, todo cambió el 4 de marzo de 2024, cuando el Tribunal Electoral de Panamá inhabilitó al exmandatario. En su lugar, participaría como candidato a la Presidencia el actual mandatario José Raúl Mulino, quien antes era su compañero de fórmula a la Vicepresidencia.
Mulino asumió el poder el 1 de julio de 2024, y Martinelli pensó que su situación cambiaría. Ese mismo día, se reunió con una delegación de la dictadura, encabezada por el entonces canciller Denis Moncada Colindres, según informó Martinelli en su cuenta oficial de Instagram. Según su publicación, la delegación orteguista estaba conformada por María Amelia Coronel Kinloch, ministra del Interior; el ministro de Fomento, Industria y Comercio, José de Jesús Bermúdez Carvajal; y la embajadora de Nicaragua en Panamá, Consuelo Sandoval Meza.
Dictadura también en conflictos con Mulino
El 12 de diciembre, Mulino confirmó que la llamada de la Cancillería panameña a la embajadora de Nicaragua, Consuelo Sandoval, por las “expresiones” de Martinelli, fue la “primera advertencia” desde el Ejecutivo y que fue una decisión tomada por él.
“Yo le pedí al canciller que hiciera eso, esa no es una decisión del canciller, lo pedí yo, para poner un poco de orden ahí, que cumplan con los convenios internacionales de asilo. Tan sencillo como eso. No transformemos ni esa ni ninguna embajada en un centro político ni de actividad político-partidista ni a favor ni en contra de nadie”, señaló Mulino en rueda de prensa el 12 de diciembre de 2024, a la vez que expresó que Nicaragua es un país que no respeta el derecho internacional.
Las palabras de Mulino evidenciaron que la relación entre ambos gobiernos no es buena.
Posteriormente se conoció que Sandoval renunció a su cargo de embajadora en Panamá y que en su lugar la dictadura nombró a Jessica Yaoska Padilla Leiva, quien había asumido como embajadora de Nicaragua en República Dominicana hacía solo seis meses. Antes de ese nombramiento, se desempeñó como ministra de la Mujer desde 2019.
El nombramiento en Panamá es el segundo cargo diplomático para Padilla, reconocida militante de la Juventud Sandinista, una de las principales organizaciones aliadas del régimen Ortega Murillo.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, pronuncia un discurso durante su investidura, en la Ciudad de Panamá (Panamá). EFE/ Bienvenido Velasco
Salvoconducto nuevamente en la palestra pública
El pasado 30 de enero, Mulino aseguró que conversará sobre el salvoconducto de Martinelli con la nueva embajadora en Panamá, quien aseguró que presentaría sus credenciales esa semana.
“En los próximos días, la nueva embajadora de Nicaragua presentará credenciales ante el canciller. Ahí se hablarán muchos temas que no se podían abordar con la anterior (embajadora). Ahora lo hablaremos. El salvoconducto es uno de ellos”, dijo Mulino en su conferencia de prensa.
Mulino reaccionó con visible molestia por una publicación de Martinelli, quien acusó a su gobierno de estar detrás de lo que considera una “dilación” del fallo en su caso judicial, mismo que califica de “prefabricado políticamente”, lo que le impide realizarse una cirugía.
“Yo no sabía absolutamente nada, hasta esta mañana que te vi a ti, sobre el tema de la operación y de la mortuoria. No tengo idea de qué se trata. Mi gobierno no ha recibido ninguna petición para ninguna operación de ningún médico y yo no respondo en base a Twitter un tema tan delicado”, respondió Mulino ante la pregunta de un periodista de Panamá en Directo.
“Yo nunca me opondría a un tema de salud de nadie. Ni de él, ni de nadie”, añadió Mulino.
Martinelli se quejó la víspera del gobierno de Mulino, su aliado y correligionario en el partido Realizando Metas, siendo la primera vez que el exmandatario condenado por corrupción se pronunciaba públicamente contra la actual administración panameña.
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