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Fernanda, de 32 años, tenía previsto salir de Nicaragua en abril próximo aprovechando las vacaciones de Semana Santa. Viajaría a Estados Unidos como lo hace al menos tres veces al año, sin embargo, canceló el viaje por miedo a que no le permitan ingresar al país a su regreso. Su historia no es aislada, es la de muchos nicaragüenses que tienen temor de salir del país y que el régimen no les permita entrar.
En los últimos días han aumentado las denuncias de que el régimen de Daniel Ortega está negando el ingreso a varios ciudadanos, entre ellos, creadores de contenido, empresarios y hasta beneficiados con el programa de parole humanitario en EE.UU. Se estima que la dictadura deja fuera entre 5 y 15 personas al día.
“Con todas estas cosas que se están viendo en las noticias, de que no dejan entrar, pues mejor ni viajo porque aquí tengo familia, y sería muy triste para mí que no me dejen entrar y no pueda pues volver a ver a mi familia”, dice Fernanda.
«Uno sale con toda la confianza»
Fernanda es originaria del occidente de Nicaragua y comenta que viaja por paseo. Asegura que la cancelación de su viaje se debe al miedo y la incertidumbre de si ella también pueda ser afectada con la medida, a pesar de que en las ocasiones anteriores no ha tenido problemas.
“Uno nunca sabe a quién van a dejar entrar y a quién no, o sea, uno sale con toda la confianza del mundo y no sabemos con qué sorpresa nos vamos a encontrar, que tal vez no nos dejen entrar y ni le dan explicaciones ni nada, entonces, obviamente todo el mundo tiene temor”, asegura.
Para la nicaragüense esta situación es injusta, pues todos tienen derecho a ingresar y permanecer en el país, y prefiere quedarse porque ama a Nicaragua a pesar de la situación. “Ni modo, estamos presos en el país”, se queja.
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“Me da miedo quedarme fuera”
Carlos también decidió posponer su viaje a Estados Unidos por la misma situación. Viajaría a Miami este mes de febrero para visitar a unos familiares como lo hace al menos dos veces en el año. «Preferí cancelarlo. Me da miedo quedarme fuera. Si me quedo afuera quedan mi esposa y mis hijos aquí», asegura el nicaragüense, de 38 años, al Diario LA PRENSA.
Además de visitar a su familia, Carlos también viaja con frecuencia por razones laborales y nunca ha tenido problemas para entrar o salir. Pero el temor que lo dejen fuera, sin embargo, siempre lo ha tenido ya que participó en las protestas de 2018.
Desde hace algunos años decidió no publicar nada político en sus redes sociales por la seguridad de él y su familia, pero aún siente miedo. «El problema que ahora no sabés por qué están dejando a la gente afuera», dice.
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Le preocupa además quedar en Estados Unidos con las nuevas medidas de Donald Trump. «Voy a esperar un poco para reprogramar mi viaje, quiero ver a mi familia, pero si quedo allá sin documentos a como están las cosas ahorita sería un gran problema», asegura.
“La justicia y este gobierno no son amigos”
A diferencia de sus otros compatriotas, Roberto, de 34 años, sí se arriesgó a viajar a Costa Rica recientemente, pues tenía un compromiso al que no podía fallar. Aunque considera que la prohibición de ingreso es una arbitrariedad “como todo lo de este gobierno”, piensa que esta medida está más enfocada en personas que regresan desde Estados Unidos.
“No siento tanto temor, aunque sabemos que la justicia y este gobierno no son amigos”, asegura. Fernando dice que ha observado más vulnerabilidad en las figuras públicas del país o personas que estuvieron involucradas en las protestas de 2018 e incluso en los simpatizantes del régimen y que salieron de las filas del partido.
El nicaragüense ya ha salido en ocasiones anteriores fuera del país y no ha tenido inconvenientes. “Si aumentan (las prohibiciones), analizaría más a detalle el realizar un viaje”, finaliza.
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