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Dentro del régimen Ortega Murillo quienes ejecutan “purgas” o cometen crímenes muchas veces terminan siendo víctimas de los mismos vejámenes que perpetraron por orden de sus superiores. El lunes 3 de febrero se cumplió esta premisa cuando la dictadura ordenó la separación de sus funciones como asesor para asuntos de seguridad con rango de ministro a Horacio Rocha, según informaron fuentes del régimen a LA PRENSA.
La destitución de Rocha podría estar vinculada al teléfono que quedó en manos del general en retiro Humberto Ortega, hermano del dictador Daniel Ortega, luego de que su vivienda fuera allanada por la Policía en mayo de 2024. Esta intervención tenía como objetivo bloquear sus comunicaciones con los medios y con cualquier persona fuera del país.
El comisionado Rocha, encargado de ejecutar la intervención y el aislamiento de la casa de Humberto Ortega, sería el responsable de que el hermano del dictador tuviera escondido ese teléfono, con el que filtró un audio a un medio de comunicación en el que relató la situación que enfrentaba al ser detenido por órdenes de su hermano.
La vocera de la dictadura, Rosario Murillo, se habría enfurecido por el fallo de Rocha, lo que se reflejó en las apariciones públicas de Ortega, donde el comisionado general ya no se veía cercano a la pareja de dictadores.
Horacio Rocha fue muy cercano a los dictadores
Antes de estos acontecimientos, Rocha se destacaba como uno de los jefes policiales más cercanos a los Ortega Murillo. Además, cuando el jefe de la Policía y consuegro de los dictadores, Francisco Díaz, estaba ausente, Rocha asumía algunas de sus funciones.
Un ejemplo de ello ocurrió el 7 de septiembre de 2024, cuando dirigió los nuevos nombramientos de oficiales, lo que reflejaba la influencia que tenía como ministro asesor de la Presidencia. Para sus críticos, más que un simple «ministro asesor», Rocha era visto como un «superministro» debido al poder que ejercía.

El ascenso de Horacio Rocha
Rocha nació en Diriamba, Carazo, el 2 de febrero de 1958. Muchos lo reconocen como uno de los «fundadores» de la Policía, aunque algunos cuestionan este título que la institución le otorgó. Es hermano de Julio Rocha, quien trabajó en la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), pero cayó en desgracia tras enfrentar acusaciones de corrupción.
La presencia de Rocha dentro de las filas de la Policía empezó a tomar relevancia mucho antes del retorno al poder del dictador Daniel Ortega en 2007. Incluso se decía que era una ficha del expresidente Arnoldo Alemán dentro de la institución.
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Horacio Rocha también jugó futbol hasta que el Frente Sandinista lo reclutó en 1970. En la década siguiente, lo designaron oficial de seguridad personal del dictador Daniel Ortega.
En 1996, Rocha asumió el cargo de jefe de escoltas de Arnoldo Alemán durante su candidatura presidencial. Según archivos periodísticos, en una ocasión, en Nueva Segovia, Rocha supuestamente «salvó» a Alemán de un ataque a balazos, en el que murió un sargento policial.
Aunque se hablaba de que Rocha podía asumir la jefatura de la Policía, cuando Enrique Bolaños asumió la Presidencia, pasó de jefe de seguridad personal a jefe de la Dirección de Tránsito Nacional y, posteriormente, a jefe departamental con grado de comisionado mayor.
Uno de los episodios más relevantes de Rocha antes del retorno del sandinismo al poder ocurrió en 2002, cuando el excontra Tirso Moreno secuestró a al menos 14 trabajadores de LA PRENSA en sus instalaciones en Managua. Rocha se enfrentó al secuestrador y, tras desarmarlo, ambos se dieron un abrazo.
Horacio Rocha: cónsul y luego asesor
Rocha López es licenciado en Economía. Hasta su retiro en 2014, se desempeñó como subdirector de la Policía, aunque muchos lo consideraban un posible sucesor de la primera comisionada Aminta Granera. En 2015, el gobierno lo designó cónsul general de Nicaragua en Corea del Sur, según el Acuerdo Presidencial No. 210-2015, publicado en La Gaceta, diario oficial. En ese período, su esposa, Ana Isabel Argüello Yrigoyen, ejercía como embajadora de Nicaragua en ese país. Sin embargo, en abril de 2016, el régimen los relevó de sus cargos diplomáticos.
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Rocha reapareció en 2022 en actos oficiales de la Policía, estrechamente vinculado a los dictadores Ortega y Murillo, especialmente en ceremonias de ascensos. El 11 de noviembre de 2022, Ortega nombró a Rocha asesor en asuntos de seguridad del presidente y, el 12 de diciembre, elevó su cargo a rango de ministro, un puesto de alto nivel y confianza dentro de la dictadura, que solo Néstor Moncada Lau había ocupado antes que Rocha.
Ejecutor de purgas en la Policía y en instituciones públicas
Su retorno a la esfera pública tenía un objetivo claro: iniciar purgas internas en la Policía y en otras instituciones públicas, entre ellas la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
Rocha lució su antiguo uniforme policial, pese a estar en retiro, algo poco común entre altos cargos policiales que regresan a la vida pública.
El 23 de noviembre de 2022, apenas 12 días después de su primer nombramiento, la dictadura destituyó al comisionado general Adolfo Marenco Corea, lo trasladó a la Dirección de Auxilio Judicial (el Chipote) y, posteriormente, lo puso en arresto domiciliario.
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Rocha también fue responsable de la destitución del jefe policial de Carazo, el comisionado general Pedro Rodríguez Argueta, en 2023; de la purga en la Dirección de Aeronáutica Civil, que resultó en la destitución del jerarca de esta institución, el capitán Carlos Salazar Sánchez, en enero de 2023; y de la salida del comisionado general Luis Alberto Pérez Olivas, antiguo jefe de la Dirección de Auxilio Judicial, señalado como uno de los principales torturadores del régimen.
También lideró la depuración del poder judicial desde el 23 de octubre de 2023. El 24 de octubre desalojó de su oficina y envió a su casa a la presidenta de la CSJ, Alba Luz Ramos. También destituyó a la presidenta de la Sala Civil, Yadira Centeno.

Murillo lo despreció públicamente
El 16 de octubre de 2024, durante el acto del 45 aniversario de la fundación de la Policía, Rosario Murillo no disimuló su descontento con Rocha, algo evidente ante las cámaras de los medios oficialistas. En ese entonces, se rumoraba que Rocha sería el próximo en caer en desgracia.
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«Rocha no es de la confianza de Murillo y ella ahorita, con el poder investido como copresidenta, va a quitar a todos los que no considera leales», manifestó una fuente a LA PRENSA.
Lealtad y terror
El sociólogo y catedrático nicaragüense Juan Carlos Gutiérrez consideró que esto evidencia cómo la represión ahora se dirige también contra los propios miembros de la dictadura, ya que Murillo busca asegurar la sucesión y, para ello, debe eliminar a cualquiera que no le garantice lealtad y seguridad absolutas.
«Este esquema para mantener el poder es lealtad o terror; además de castigar a los que han expresado dudas de lealtad o iniciativa propia, les interesa poder hacerlo públicamente para mantener activo el miedo, en la población y sus cercanos», dijo Gutiérrez a LA PRENSA.
Añadió: «El Frente Sandinista, como partido, ya no existe. Solo quedan estructuras de mando verticales donde nadie se mueve sin la autorización de Rosario Murillo».
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