La convocatoria a una reunión extraordinaria de jefes de Estado realizada por la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, en su calidad de presidenta pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), estaba condenada al fracaso, según un politólogo consultado por LA PRENSA.
Castro llamó a los países miembros para abordar un problema bilateral entre Estados Unidos y Colombia, derivado de la crisis diplomática tras la deportación, en condiciones degradantes, de migrantes colombianos y la negativa inicial del presidente Gustavo Petro de recibirlos.
Un comunicado emitido el martes 28 de enero de 2025 por la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional de Honduras señaló que Petro, a través de su cuenta en X, solicitó a Castro convocar la reunión para tratar las medidas adoptadas por el presidente estadounidense Donald Trump contra los migrantes. La reunión estaba prevista para el jueves 30 de enero de 2025 a las 11:00 a. m., pero Castro la canceló el martes, argumentando falta de consenso.


Un conflicto que ya estaba resuelto
Esta solicitud surgió tras la crisis desatada cuando Petro rechazó recibir un avión con migrantes colombianos cuando este ya estaba en el aire con destino a Colombia, pese a que, según Estados Unidos, el propio mandatario había aceptado su llegada. La negativa de Petro se dio porque los migrantes deportados iban, según dijo, en condiciones inhumanas que violentaban la dignidad de cada uno.
En respuesta, la administración Trump impuso sanciones a Colombia, a lo que el gobierno colombiano respondió recíprocamente.
Sin embargo, tras negociaciones entre ambos países se acordó que los migrantes podían aterrizar en suelo colombiano en el avión presidencial de ese país y no en un avión militar estadounidense.
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Una convocatoria «innecesaria»
Para el politólogo mexicano José Irán Moreno, la convocatoria de Castro fue innecesaria.
«El hecho de que Xiomara Castro haya convocado de manera urgente a una reunión para abordar la crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos me parece un exceso, porque es una situación que ya se resolvió y no tiene ningún sentido”, explicó a LA PRENSA.
Moreno subrayó que la Celac no debió convocar a la reunión extraordinaria, ya que el impasse estaba superado y, además, Estados Unidos no forma parte del organismo.

Celac: una organización con debilidades estructurales
La Celac fue creada el 23 de febrero de 2010 en México y constituida formalmente el 3 de diciembre de 2011 en Caracas, Venezuela, como un espacio de diálogo entre los países latinoamericanos y caribeños. Está integrada por 33 países: 18 hispanohablantes, 12 angloparlantes, uno de habla portuguesa, uno de habla francesa y uno de habla neerlandesa.
Sin embargo, a diferencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), no cuenta con la misma solidez institucional, según Moreno.
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“La Celac no es una institución internacional en el sentido estricto. Por lo tanto, las convocatorias que se hacen cada año, a las que están invitados los jefes de Estado y de Gobierno, dependen más de la voluntad de los mandatarios que de una obligación diplomática”, explicó el analista.
Además, señaló que la suspensión de la reunión pone en evidencia la falta de institucionalidad de la Celac y su fragilidad como organismo de integración.

Declaraciones de Sheinbaum reflejan la falta de relevancia de la Celac
El miércoles 29 de enero, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que desconocía las razones por las que se canceló la reunión extraordinaria de la Celac, a pesar de que el día anterior había anunciado que no asistiría y enviaría una representación en su lugar.
No obstante, descartó que la cancelación representara un «rompimiento» en la región.
«No (no, hay un rompimiento). Hay que ver cuál fue la decisión, por qué se suspendió o pospuso esta reunión de la Celac», dijo Sheinbaum en su conferencia de prensa matutina desde el Palacio Nacional.
Sin embargo, para Moreno, México no tenía razones para asistir a una reunión de tal magnitud si la crisis se resolvió bilateralmente entre Estados Unidos y Colombia.

Otros temas deberían ser prioridad
Según Moreno, la Celac debería enfocarse en problemas de mayor relevancia regional, en especial ante la crisis migratoria derivada de las deportaciones masivas. La falta de acción de este mecanismo de diálogo, según él, demuestra sus debilidades estructurales.
“Si esta organización realmente se preocupara por la migración regional y las deportaciones masivas que están afectando no solo a Colombia, sino también a México y Guatemala, la convocatoria habría sido diferente y los términos del debate, también. Discutir la política migratoria de Estados Unidos, el comercio regional y los aranceles, o diseñar estrategias frente a las políticas agresivas de Washington en organismos internacionales sí serían temas relevantes para la Celac”, concluyó Moreno.