La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ejecutó este viernes y sábado una nueva cacería en contra de al menos diez ciudadanos nicaragüenses en León y Masaya, en el marco de la aprobación de la reforma a la Constitución Política de Nicaragua con la que la familia Ortega Murillo oficializa el control de todos los poderes del Estado, y asegura la sucesión dinástica.
LA PRENSA logró confirmar la detención del exdecano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN-León y médico jubilado, Arnoldo Toruño, y el periodista Leo Catalino Cárcamo, quien fue detenido en su casa el viernes en la noche.
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Ivania Álvarez, coordinadora de las redes ciudadanas de Urnas Abiertas, confirmó a este Diario que «desde el día de ayer (viernes) recibimos denuncias que habían redadas y allanamientos de casas en la ciudad de León y Masaya, se habla de más de diez personas detenidas, incluyendo algunos casos en Managua».
Alertas Libertad de Prensa Nicaragua, de la Fundación para la Libertad de Prensa y Expresión (FLED), reportó en sus redes sociales la detención de nueve ciudadanos, incluido el periodista Leo Catalino Cárcamo, quien «es un destacado profesional leonés, que por años ha trabajado en varios medios de comunicación en dicho departamento. Además, ha sido corresponsal de medios de cobertura nacional».
Para evitar protestas contra las reformas
Álvarez aseveró que los ciudadanos detenidos «son adultos mayores enfermos» y supone que la redada es por la narrativa del orteguismo de que «todo aquel que participó en 2018 es considerado traidor a la patria».
La excarcelada política e integrante de Unión Democrática Renovadora (Unamos), Ana Margarita Vijil, dijo a este Diario que conocen que las detenciones ocurren a raíz de la aprobación de las reformas, «que solo demuestra que el régimen sabe que lo que hizo es rechazado por la inmensa mayoría de la población y tienen temor a nuevas protestas».
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De manera unánime, la Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó el viernes 22 de noviembre la reforma constitucional que oficializa el control a Ortega y Murillo sobre los otros poderes del Estado, y se asegura la sucesión dinástica.
La reforma a más de 100 artículos de la Constitución Política se aprobó por unanimidad, algo que ya es habitual en el Legislativo nicaragüense, donde la mayoría de los diputados del partido oficial y el resto no cuestionan ni se oponen a las leyes que envía el dictador Ortega. Debido a que se trata de una enmienda constitucional, esta ley de reforma entrará el próximo año, cuando sea aprobada en la segunda legislatura.