El panorama de los beneficiarios con el Programa de Protección Temporal (TPS) en Estados Unidos es incierto con la llegada de Donald Trump al poder. Uno de los pilares fundamentales de Trump en su campaña es la promesa de llevar a cabo la mayor deportación de migrantes de la historia.
Sumado a esto, Trump aseguró que ya tiene a su “hombre fuerte” para desarrollar su política migratoria para cuando asuma la Presidencia el próximo 20 de enero: Tom Homan, a quien llamó su “zar de la frontera”.
La política migratoria es muy probable que cambie con la administración Trump, lo que podría significar un impacto en beneficiarios del TPS como «Miguel», a quien llamaremos así para preservar su identidad. Tiene 56 años y se encuentra en la incertidumbre ante el eventual fin de este programa, por lo que busca alternativas migratorias para permanecer en Estados Unidos.
«Para mí, perder el TPS significa perder mi trabajo. Todavía estoy en el proceso de ver qué hacer para poder sobrevivir en esta situación. No tengo un plan b, pero estoy buscándolo, discutiendo opciones con mi familia para ver qué podemos hacer», dijo a LA PRENSA.
Miguel llegó en 1998, pero sobre él pesa una orden de deportación por haber ingresado a territorio estadounidense de forma irregular. Lo único que detiene esta medida es el TPS.
«En mi caso, aunque estoy casado con una ciudadana y tengo hijos nacidos aquí que ya son mayores de edad, no puedo regularizar mi situación debido a una deportación en 1997. Para poder hacerlo, tendría que salir del país y enfrentar una prohibición de diez años, lo cual no es viable», relató.
Si bien Donald Trump no se ha referido directamente a los beneficiarios nicaragüenses del TPS, Miguel no descarta que la nueva Administración intente eliminarlo «porque Trump la vez pasada intentó quitarlo, aunque en ese momento las cortes no lo permitieron. Ahora, con más aliados en las cortes, es probable que no haya nada que lo impida».
Pero Trump sí se ha referido a los beneficiarios haitianos de TPS: «Hay que sacar a la gente y traerla de vuelta a su propio país. En mi opinión, eso no es legal», dijo Trump en una entrevista con NewsNation en octubre de este año.
Nicaragüenses en peligro
Los beneficiados con el TPS viven en una especie de limbo. No están en condición ilegal, pero ese estatus no les abre un camino hacia una residencia permanente. Los activistas recomiendan buscar rutas alternas. En el caso de que el TPS para Nicaragua expire, los beneficiados que no tenían algún estatus legal pasarían a convertirse en indocumentados.
“Es muy probable que la Administración adopte una postura más estricta sobre asuntos migratorios. En su primer mandato, Trump intentó cancelar el TPS para varios países, aunque enfrentó desafíos legales que lograron mantener las protecciones temporalmente”, dijo a LA PRENSA Rommel López, especialista en temas migratorios.
A consideración de López, esto afectaría a los 4,041 nicaragüenses que dependen de este estatus para trabajar y vivir legalmente en EE. UU., según datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) de ese país.
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“Aunque una Administración con estas políticas podría iniciar el proceso de cancelación del TPS, este enfrentaría obstáculos en el sistema judicial, lo que podría extender la protección temporalmente. Sin embargo, la estabilidad a largo plazo para los beneficiarios del TPS seguiría siendo incierta”, refirió.
El Estatus de Protección Temporal (TPS) es un tipo de estatus migratorio para personas de ciertos países que ya se encuentran en Estados Unidos en condición irregular y que no pueden regresar a su país debido a un peligro, como conflictos armados, catástrofes medioambientales y peligros temporales.
El 20 de junio de 2024, USCIS anunció una ampliación del TPS hasta marzo de 2025 bajo las designaciones de El Salvador, Honduras, Nepal, Nicaragua y Sudán. Sin embargo, en los últimos años se ha disminuido la cantidad de beneficiarios con TPS, algo que puede deberse a que se han encontrado alternativas migratorias.
26 años con el TPS
El TPS para Nicaragua fue designado a raíz de la devastación ocasionada por el huracán Mitch. Está dirigido a nicaragüenses que vivieron en Estados Unidos antes del 30 de diciembre de 1998 y que no salieron de Estados Unidos desde el 5 de enero de 1999. Por esta razón, quienes llegaron después de esa fecha no son elegibles para este estatus.
Este programa ofreció un alivio temporal a los nicaragüenses, permitiéndoles residir y trabajar legalmente en Estados Unidos mientras su país se recuperaba de los estragos del desastre natural. Cálculos extraoficiales señalan que alrededor de 6,000 nicaragüenses aplicaron al TPS cuando fue designado para Nicaragua.
Urge nueva redesignación
A consideración de López, es urgente una nueva redesignación para los nicaragüenses que ingresaron a Estados Unidos después de 1999. Sin embargo, con la nueva administración de Donald Trump no está del todo claro si esto será posible.
“Seguimos recogiendo firmas electrónicas para que se apruebe la redesignación y ya contamos con casi 30,000. Necesitamos al menos un cuarto de los más de 500,000 que se verían beneficiados, para enviar un mensaje contundente, con la esperanza de que el gobierno entrante respete al menos los dos años adicionales del TPS”, señaló López.