Eran las 6:45 de la mañana cuando en uno de los grupos de WhatsApp de familiares de presos políticos los mensajes comenzaron a caer uno tras otro. La noticia de liberación que tanto esperaban, con la que en varias ocasiones su familiares encarcelados fueron ilusionados e incluso torturados, finalmente era una realidad.
«Leímos esos mensajes y las lágrimas automáticamente nos invadieron. Estaba con una hija y no lo podíamos creer. El Gobierno de Estados Unidos informaba en el comunicado que habían logrado liberar a 135 presos políticos. Uno de los miembros del grupo lo mandó y lloré como si supiera que mi hijo estaba libre, pero después me invadió la zozobra. Lo urgente era saber que él había sido liberado», relató en medio de lágrimas uno de los familiares que conversó con LA PRENSA.
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Este 5 de septiembre la Casa Blanca de Estados Unidos informó que la Administración de Joe Biden y Kamala Harris logró la liberación de 135 presos políticos que el régimen orteguista mantenía en las diferentes cárceles del país.
La zozobra de los familiares obedecía que, como en ocasiones anteriores, la lista con los nombres no fue publicada. Además, estaba incompleta, ya que el registro de las personas presas era de 151, según el Mecanismo de Reconocimiento para Personas Presas Políticas.
Las autoridades estadounidenses se limitaron a decir que en los 135 excarcelados fueron incluidos 13 miembros del ministerio Puerta de la Montaña, laicos católicos, estudiantes y opositores.
Los reos de conciencia, confirmó LA PRENSA, fueron enviados en grupos de 45 a diferentes hoteles de Guatemala, país donde tienen un plazo de 90 días para gestionar su situación migratoria y en algunos casos —si así lo deciden— hacer viaje a Estados Unidos bajo la figura de refugio.
«No recibimos ninguna llamada del penal»
Los familiares consultados por LA PRENSA explicaron que ninguno, al menos de los que están en ese grupo de WhatsApp, recibió comunicación de los penales donde el régimen orteguista mantenía a sus familiares encarcelados.
«No hubo información ni grande ni chiquita de ellos. Sin el comunicado no nos habríamos dado cuenta», apuntó uno de los familiares consultados.
Asimismo, otra familiar de presos políticos explicó que cuando se enteró del grupo excarcelado y enviado a Guatemala comenzó «la incertidumbre por saber si mi hijo iba entre los presos liberados. Comenzamos a preguntar, revisamos la página del comunicado de la Casa Blanca, pero todos nos decían que había que esperar a que el Gobierno pusiera la lista, pero pasó más de mediodía y no la habían publicado».
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El familiar de este reo de conciencia, en medio de lágrimas, relató que a eso de la 1:30 de la tarde, aunque oficialmente la lista no había sido publicada y tras horas de buscarla en medios oficialistas, recibió una llamada de un número con salida de Guatemala.
«Temblando contesté. Era mi hijo. Era mi hijo diciéndome que estaba libre. No podía ni responderle porque me ataqué en llanto. La felicidad me invadió. Celebro su libertad, aunque sufrimos que lo sacaran de su país, nos entristece que lo sacaran de su país, de su tierra, que lo alejaran de sus hijos, pero ya no está en ese infierno, ya no está en manos de esa gente que me lo torturaba», afirmó la madre.
Las autoridades estadounidenses explicaron que no podían dar lista de los reos excarcelados por motivos de seguridad.
«En un número que nos dieron, en correo también, no nos confirmaron si iban en la lista de liberados, pero nos pedían datos para que, de ser uno de ellos, nos pudieran contactar, porque decían que todavía no estaban autorizados», detalló otra de las fuentes.
Los familiares consultados concuerdan en que por ahora sus prioridades están enfocadas en que los excarcelados políticos consigan viajar al país en el que decidan ser acogidos, regularicen su estatus migratorios, en algunos casos confirmen si fueron liberados, hablen con sus hijos y luego vean formas de reunificación familiar.