El obispo de Matagalpa, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, junto al clero de esa jurisdicción eclesiástica y también sacerdotes de la diócesis de Juigalpa. LA PRENSA/Luis Eduardo Martínez

Serie | El silencio de los corderos: la orden del papa Francisco al clero nicaragüense

En esta entrega te contamos cómo el clero nicaragüense está aplastado entre una estricta orden de silencio del papa y la represión de la dictadura que no cesa

LA PRENSA presenta una nueva entrega de la serie de artículos que irán retratando a fondo la persecución de la dictadura contra la Iglesia católica. Los artículos no se publicarán consecutivamente, pero recogen para la posteridad este negro período de nuestra historia. En esta entrega te contamos cómo el clero nicaragüense está aplastado entre una estricta orden de silencio del papa y la represión de la dictadura que no cesa.

El pasado 14 de julio se cumplieron seis meses de la excarcelación de dos obispos nicaragüenses, 18 sacerdotes, entre los que estaban los mejor preparados del país, y dos seminaristas. Todos fueron desterrados al Vaticano por la dictadura que les canceló su nacionalidad nicaragüense luego de una “difícil negociación”, según dijo el secretario de Relaciones Exteriores del Vaticano, monseñor Paul Richard Gallagher.  

Cuando los excarcelados llegaron al Vaticano recibieron una orden del papa: no volver a denunciar los abusos, violaciones a derechos humanos y crímenes de lesa humanidad de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Pero la orden no era solo para ellos, sino para todo el clero.   

Monseñor Silvio Báez, quien a pesar de encontrarse en el exilio desde abril de 2019 ha sido confirmado por el papa como obispo auxiliar de Managua, fue llamado a Roma ese enero y desde entonces no ha vuelto a celebrar misa en la iglesia Santa Agatha de Miami, en el corazón de la comunidad exiliada, desde donde él predicaba a los nicaragüenses dentro y fuera del país. Nadie más ha vuelto a hablar. 

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“Hay orientación del Vaticano de no decir absolutamente nada, supuestamente para no seguir ocasionando problemas a la Iglesia católica en Nicaragua”, dijo para este artículo la abogada Martha Patricia Molina, autora del estudio Nicaragua, ¿una Iglesia perseguida?  

“La orden es no decir absolutamente nada, nada, nada”, subraya Molina.  

“El problema es que el mundo piense que en Nicaragua todo está normal” 

“El problema con esta orden de silencio es que el mundo piense que en Nicaragua ya todo está normal, cuando no hay nada normal en Nicaragua”, dijo desde el exilio un sacerdote que solicitó el anonimato. 

Una consecuencia de este silencio se dio el miércoles 24 de julio. La Comisión para la Libertad Internacional de Religión de Estados Unidos (USCIRF, por sus siglas en inglés) convocó a un panel de expertos internacionales y activistas nicaragüenses a participar en el foro: Deterioro de las condiciones de libertad religiosa en Nicaragua para que testificaran sobre la campaña represiva que el régimen Ortega-Murillo ha desatado contra la Iglesia católica desde el 2018, sin embargo, en el panel no participó ningún sacerdote, pese a que hay tres obispos nicaragüenses que han sido forzados al exilio y que podrían dar extraordinarios aportes con sus testimonios. 

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Un ejemplo específico de cómo se está implementando la orden del papa Francisco a los clérigos nicaragüenses, de guardar estricto silencio tanto fuera como dentro de Nicaragua, podría ser el caso del sacerdote Uriel Vallejos quien era párroco de la iglesia Jesús de la Divina Misericordia, en Sébaco, Diócesis de Matagalpa, al ser forzado al exilio se había integrado a la parroquia San Isidro Labrador, del cantón de Vázquez de Coronado, en San José, Costa Rica, pero a principios de junio fue trasladado al Vaticano. 

Vallejos era probablemente la única voz de la Iglesia que mantenía la denuncia en el púlpito desde enero de este año, cuando la orden de silencio fue dada. Desde su traslado al Vaticano, Vallejos no se ha vuelto a pronunciar sobre Nicaragua.  

El sacerdote Uriel Vallejos en su misa de despedida en Costa Rica este 23 de junio de 2024. Foto: LA PRENSA.

Según Molina, el obispo de Vallejos (monseñor Rolando Álvarez), lo llamó a Roma “para que realizara estudios de Teología con énfasis en la doctrina social de la Iglesia”. Estudios o no, LA PRENSA reportó que Vallejos se fue “en obediencia a su obispo” y el resultado real al final es que está silenciado. 

Padre Uriel Vallejos se va de Costa Rica a estudiar en universidad de Italia 

A pesar del silencio, la represión contra la Iglesia continúa 

Si parte de la negociación del Vaticano con la dictadura para lograr la excarcelación de los obispos Rolando Álvarez e Isidoro Mora, 15 presbíteros y dos seminaristas, además de permitir a lo que queda de Iglesia realizar su labor pastoral fue ese silencio sepulcral, la dictadura no está cumpliendo su parte del acuerdo.   

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“El mal sigue”, dice el sacerdote que solicitó el anonimato no solo por temor a que la dictadura tome represalias contra sus familiares en Nicaragua, sino para no contravenir abiertamente la orden del papa. 

“Siguen desterrando sacerdotes, han cerrado emisoras, las cuentas siguen congeladas, los templos siguen asediados y familiares nuestros constantemente son asediados… la única diferencia es que no hay sacerdotes presos, pero la persecución sigue. Esa señora (Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua) sigue escupiendo veneno todos los días contra la Iglesia, ella es enemiga de Dios”, dijo el presbítero. 

El último caso de un clérigo desterrado que se hizo público fue el del padre Rodolfo French Naar, quien es uno de apenas ocho sacerdotes de origen miskito en Nicaragua y estaba a cargo de la parroquia de Waspam, de la Diócesis de Siuna, en el noreste de Nicaragua.  

Rodolfo French Naar. Sacerdote miskito.

French Naar viajó a Estados Unidos por razones de trabajo y cuando se disponía a regresar a inicios de julio el régimen informó a la aerolínea que tenía prohibida la entrada.  

“A mí algunos sacerdotes, tanto dentro como fuera del país, me han pedido que deje de denunciar a la dictadura porque dicen que cada vez que hablo ellos sienten que la represión se acrecienta”, agregó Molina.  

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La abogada presentará en las próximas semanas la quinta entrega de su estudio Nicaragua, ¿una Iglesia perseguida?  

Muchos presbíteros desterrados están en el aire por falta de apoyo de sus obispos 

Además del acoso del régimen de Daniel Ortega y el silencio impuesto desde el Vaticano, los presbíteros nicaragüenses se enfrentan también a la falta de apoyo de algunos obispos dentro del país.  Según el conteo que lleva la abogada Molina, son alrededor de 140 sacerdotes los que han sido desterrados, o que se les ha impedido regresar o que se han visto obligados a salir ante las presiones.  

Los religiosos en el exilio han buscado continuar ejerciendo su ministerio en las diócesis de los países donde han logrado acomodarse, principalmente Costa Rica, Estados Unidos o España, sin embargo, y aunque los sacerdotes no sobran en ningún lugar, para poder integrarse a una nueva diócesis o misión, los presbíteros que han sido víctimas de la represión de la dictadura de Ortega y Murillo necesitan una carta firmada y sellada por su obispo, en papel membretado de la diócesis de donde proceden. 

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“La carta del obispo certifica que el cura estaba incardinado en su diócesis, los años que sirvió, atesta su buena conducta que certifica que está apto para estar el frente de una comunidad, y explica las razones por las que tuvo que salir, a la vez que pide apoyo y si es posible que se le asigne una nueva misión y en la misma carta el obispo pone sus datos para que lo puedan contactar para más información”, explicó Molina. 

Aunque esto podría parecer un trámite sencillo de obtener, en algunos casos no es así. Según Molina y el sacerdote consultado que pidió el anonimato, los obispos que no están dando estas cartas a los sacerdotes son monseñor René Sándigo, de León; monseñor Jorge Solórzano, de Granada, y el arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes.  

“Sobre todo Sándigo, es el que menos coopera”, dijo Molina. El obispo Sándigo ha sido señalado de ser cercano al régimen de Daniel Ortega. 

El sacerdote que pidió el anonimato confirmó la situación. “Monseñor Sándigo y monseñor Brenes cuesta que den las cartas; la carta del ordinal son un requisito que piden los obispos para estar en orden en alguna diócesis”.  

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“Hay casos de sacerdotes que están en el aire, siguen siendo sacerdotes, pero no pueden celebrar, pero ha habido obispos benévolos que conocen de la situación de Nicaragua y les han dado un voto de confianza a los sacerdotes, pero eso depende ya de la voluntad del obispo”, agrega. 

Nicaragua se separa de la visión del Vaticano sobre cómo los católicos deben hacer política 

Del 3 al 7 de julio, la Iglesia católica italiana celebró La Semana Social de los católicos, el tema del congreso fue “En el corazón de la democracia. Participar entre la historia y el futuro”. El papa Francisco participó en su clausura el domingo 7. 

«Como católicos, en este horizonte, no podemos conformarnos con una fe marginal o privada», dijo el papa ante unos 1,200 participantes en la conferencia en el Centro de Convenciones Generali, informó Aci Prensa. “Esto significa no tanto exigir ser escuchados, sino, sobre todo, tener la valentía de plantear propuestas de justicia y de paz en el debate público… Tenemos algo que decir, pero no para defender privilegios. Debemos ser una voz que denuncia y propone en una sociedad a menudo sin voz y en la que demasiados no tienen voz”, dijo el pontífice. 

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Para Molina, estas palabras del papa Francisco se refieren a la Doctrina Social de la Iglesia. “En sus reflexiones la Iglesia católica anima a los laicos a participar en política, a no dormirse, ni vivir una religión al margen de la realidad humana y social”, manifiesta. 

Eso puede ser para el resto del mundo, pero evidentemente no aplica para Nicaragua bajo la dictadura de Ortega y Murillo. 

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COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    En los 60’s la KGB de la extinta Unión Soviética creó la «Teología de la Liberación» con el objetivo de infiltrarse en la Iglesia Católica y sobre todo en la orden Jesuíta. Sin embargo, este movimiento se debía de utilizar únicamente en régimenes de derecha solidarios con los EE.UU. El Papa Francisco el cual es Jesuita es solidario con gobiernos de izquierda por muy autocráticos que éstos sean. Para el Papa, la Teología de la Liberación es aplicable solo para gobiernos de derecha. Para mí el Papa es un izquierdista que trata de hacer todo los posible por maquillar al criminal FSLN. Prefiere sacar a sus sacerdotes de Nicaragua porque estos son mala publicidad internacional para el régimen de Ortega si los tiene presos. Francisco es un crítico del Capitalismo y del consumismo es decir está contra la economía de mercado libre. El Papa está considerado entre los católicos de los EE.UU. un pececillo rojo nadando en agua bendita.

    1. Hace 2 años

      Oye Ralph Smith, acaso fuistes o sos miembro de la KGB, de la CIA, del FBI, del Mosad, del G2 o de cualquier otro Organismo Mundial de Inteligencia ? Tus pensamientos fanaticos maquiavelicos extremistas solo caben en tu mente desiquilibrada.

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