César Ajax Fornos Úbeda es un hombre apasionado por las ventas. Pasó diez años trabajando para una empresa tabacalera en Nicaragua hasta que decidió viajar a Estados Unidos. Después de varios empleos logró fundar su propio negocio, una tienda dedicada a la comunidad nicaragüense en Cincinnati, Ohio.
Fornos nació en Jinotega, pero vivió siempre Estelí, de donde es originario su papá. En septiembre de 2012, cuenta al diario LA PRENSA, decidió aprovechar la visa americana y hacer un viaje de descanso a Los Ángeles, California.
Su viaje era de vacaciones, pero unos amigos le dijeron que se quedara. Aunque Fornos no estaba tan convencido, decidió dejar su empleo y su vida en Nicaragua; y quedarse por cinco años y ahorrar. “Como decimos, me quedo cinco años, recojo equis cantidad de dinero y me regreso para mi país, pero ni los cinco años, ni la cantidad de dinero que me había propuesto. Ya llevo imagínese 11 años acá”, señala.
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En estos años, cuenta Fornos, ha experimentado la vida del migrante: soledad, hambre y tener que trabajar en cualquier cosa. “Siempre me las ingenié para no derrumbarme, pero es muy difícil cuando en ese entonces yo solo tenía esos amigos que al final me fui de la casa de ellos”, cuenta Fornos, quien tuvo que alquilar con unos salvadoreños.



El nicaragüense dice que ha trabajado como asistente médico veterinario, valet parking (servicio de estacionamiento privado) en discotecas famosas en Los Ángeles, recogiendo basura, limpiando inodoros, en el área de construcción y en ventas. “Es que en este país he trabajado de todo”, asegura.
Fornos dice que llegó a cuestionarse si valía la pena sufrir tanto como migrante, pero dice que no se rindió porque también debía cubrir los gastos de sus dos hijos que dejó en su país, la universidad de su hermano y ayudar a su mamá. El nicaragüense cuenta que entró a estudiar inglés, pero no logró completar el curso. “No aprendí en inglés, pero ahí conocí a mi esposa”, recuerda Fornos, quien asegura que en ese momento la vida le cambió con su pareja, quien es de El Salvador y con quien procreó una hija que ahora tiene seis años.
Cincinnati fue la mejor decisión
Ambos, cuenta el nicaragüense, tenían planes de comprarse una casa en Los Ángeles, pero era demasiado caro y tras visitar a un primo que residía en Cincinnati decidieron mudarse a ese lugar en 2019. Después de un año, pudieron comprar su casa. “La mejor decisión que pude haber tomado en mi vida fue haberme movido para acá”, asegura.
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En esa ciudad, Fornos encontró empleo como vendedor de una empresa que distribuía productos centroamericanos y mexicanos a supermercados y negocios hispanos en varios estados. Con orgullo cuenta que hizo crecer la ruta que se le asignó y logró que los ingresos económicos por las ventas aumentaran y que la empresa creciera. Recibió premios como el mejor vendedor y aunque se sentía feliz haciendo lo que le apasiona, siempre tuvo el deseo de tener un negocio propio.



“Cuando yo andaba en las tiendas en cualquier otra ciudad, y yo me encontraba a un nicaragüense yo me emocionaba. Yo le dije a mi esposa: ´a mí me gustaría tener una tienda que mi clientela, pues que haya para todos, pero que mi clientela fuera nica’'», dice.
Fornos emprendió hace un año una tienda que vende productos nicaragüenses y centroamericanos y ofrece servicios como cambio de cheques, envío de remesas, llenado de formularios, compra de boletos, entre otros. Al inicio el negocio era manejado por su esposa, pero debido a la aceptación de la comunidad y la demanda, decidió renunciar e incorporarse. “Yo le dije a ella: el día que el negocio necesite un empleado, yo voy a renunciar porque quiero que nosotros atendamos siempre el negocio y así fue”, dice.
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Actualmente, hay cinco personas trabajando en el negocio y según Fornos el 95% de su clientela es de origen nicaragüense. “Le pusimos Tienda San Judas Tadeo porque es el santo de las causas difíciles y porque es un santo que muchos le tenemos mucha fe, pero la gente (a la tienda) le dice La Nica”, cuenta.
El negocio vende productos alimenticios y según Fornos ofrece la marca Briomol, que se produce en Estelí. También tiene bebidas como la Kola Shaller y la gaseosa Rojita; además queso, crema. El nicaragüense cuenta que también vende camisetas alusivas a Nicaragua.
De acuerdo a Fornos, en septiembre tiene previsto inaugurar una segunda tienda en la misma ciudad.



Dice que por las orientaciones o ayuda con trámites que ofrecen, ellos no les cobran a sus clientes. “Yo sé lo que es estar aquí nuevo, lo que es estar recién llegado. Aquí viene y se desahogan”, dice sobre sus clientes.
La tienda está ubicada en 5450 N Bend rd, y atienden todos los días. Viernes, sábado y domingo atienden desde las 8:30 de la mañana hasta las 09:00 de la noche y ofrecen nacatamales. El resto de días atienden desde las 09:00 a.m.
Fornos cuenta que, aunque está dedicado al 100% a su negocio, también trabaja con una amiga que envía productos al por mayor desde Nicaragua y le ayuda a colocarlos en las tiendas.
Sobre su situación migratoria dice que aún es incierta y se siente “preso”, pero trata de hacer lo correcto, pagar sus impuestos y cumplir las leyes para no tener ningún problema. “Lo único que yo anhelo es tener mis documentos en regla para poder viajar, para poder ir a ver a mis hijos”, asegura.