CONTENIDO EXCLUSIVO.
David Ezequiel Velásquez, de 28 años, nació en Los Ángeles, Estados Unidos. Su disciplina y trabajo duro hoy por hoy le rinde grandes frutos con su título en Medicina, y dos máster en Políticas Públicas y Negocios que obtuvo en la prestigiosa Universidad de Harvard.
Es hijo de migrantes nicaragüenses y su historia está marcada por sacrificios, resiliencia y una incansable determinación de superarse a sí mismo y apoyar a su comunidad latina, especialmente la nicaragüense, que todavía tiene limitaciones al acceso a la salud en territorio estadounidense.
Sus padres, Calixto y Sara Velásquez, llegaron a Estados Unidos en 1993, años después de salir de una Nicaragua convulsa por el paso de la guerra de los años ochenta. Ambos se conocieron en México, donde vivieron por algunos años, antes de cruzar a territorio estadounidense. Pero, la travesía hacia ese país no fue fácil. Llegaron con dos hijos y, en medio de la incertidumbre y las limitaciones, siempre los apoyaron a salir adelante.
David, el tercero de cuatro hijos, no fue la excepción. Sus padres le dieron todo lo que pudieron y lo motivaron a seguir sus estudios. Durante sus primeros años, recuerda, vivió en un pequeño apartamento en Los Ángeles. “Mis padres no tenían mucho cuando nací. Vivíamos en un apartamento chiquito en Los Ángeles y todavía estaban esperando que llegara su residencia, porque habían solicitado asilo”, recuerda David.
Lea también: ¿Por qué son tan caros los boletos aéreos en Nicaragua y Centroamérica? Esto dice el Banco Mundial
En 2001, la familia Velasquez recibió el asilo, lo que les permitió acceder a un programa que les dio acceso a un hogar y mudarse. Aunque las condiciones mejoraron, la estabilidad seguía siendo esquiva. La familia se mudaba cada dos años debido a que las personas que apoyaban el programa al que estos aplicaron desistían de prestar sus hogares. David incluso asistió a tres escuelas primarias diferentes antes de establecerse en Rosamond, una pequeña ciudad de California, en 2006.
En Rosamond, detalló David, la familia enfrentó una dura crisis. La recesión de 2009 dejó a Calixto sin trabajo y perdieron su hogar. Pasaron un verano en un motel, en un estudio con apenas dos camas. “Fue la primera vez que estuve consciente de lo que estaba pasando. Solo teníamos dos camas, que compartía con mis hermanos y mis padres. Ahí comencé a entender lo que estaba pasando, entendí que la situación en la que estábamos no era normal, que estábamos viviendo la pobreza en Estados Unidos», confesó David.

A pesar de estos desafíos, David siempre mostró un fuerte compromiso académico y sus ganas de salir adelante. Se graduó de la secundaria con honores y recibió en 2013 la noticia de su aceptación en la Universidad del Sur de California (USC), donde se graduó de Bachelor of Science, con una licenciatura en Ciencias en Biología Humana.
“Mis hermanos mayores no pudieron ir a la universidad; tuvieron que trabajar para ayudar a la familia. Yo tenía la oportunidad y no quería desaprovecharla”, afirma.
Al principio, David dudaba de su capacidad para convertirse en médico, un sueño que parecía inalcanzable. Pero la historia de sacrificio y trabajo duro de sus padres lo motivó a seguir adelante. “Me fui con una visión de ser un doctor. No pensaba que lo podía hacer, porque nadie de mi familia había ido a la universidad, no conocía a ningún doctor, no creía en mí, me tardé un poco de tiempo en hacerlo, pero al fin logré ver que lo podía hacer. Trabajé duro como mi mamá y papá, siempre, y cada vez que pensaba que no lo podía hacer pensaba en la historia de ellos y eso me ayudó bastante. Yo decía que si ellos pudieron sacrificar tanto yo podía estudiar por los siguientes años y por todas las horas que tenía en el día”, rememoró.
En 2017, David fue aceptado e inició en la Escuela de Medicina de Harvard, donde no solo estudió Medicina, sino también consiguió becas en la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard y la Escuela de Negocios de Harvard, para cursar el máster en Políticas públicas y máster en Negocios, respectivamente.
«Entendí que la política y los negocios son cruciales para mejorar las comunidades en las que crecí», explica Velásquez.
Compromiso con la comunidad latina en EE. UU.
Durante su tiempo en Harvard, David combinó sus estudios con trabajo en diversas organizaciones, incluyendo una clínica para pacientes latinos y un programa estatal de salud en Massachusetts, enfocándose en cómo mejorar el acceso a los servicios médicos para las comunidades marginadas.
También ayudó a crear un programa de guías para pacientes latinos y colaboró con una organización llamada El Planeta para producir artículos de salud en español. «Quería asegurarme de que las personas de habla hispana tuvieran la información que necesitaban para tomar decisiones informadas sobre su salud», afirmó.
La motivación de David, según el relato que compartió a LA PRENSA, siempre ha estado arraigada en su familia y comunidad. «Mis padres y mis hermanos hicieron muchos sacrificios para llegar a donde están. Siempre me dije que si ellos pudieron superar tantas dificultades, yo también podía», reflexiona.
Podría interesarle: Cruce de migrantes por el Aeropuerto de Managua le deja más de C$250 millones al régimen de Ortega
Además, su pasión por la Medicina también la despertó el hecho de ver las carencias de acceso a salud en su comunidad, familia y personas cercanas.
“Al crecer vi que cuando mi mamá se enfermaba no la podíamos llevar al hospital porque no teníamos dinero. También, vi como la comadre de mi mamá y papá se murió a temprana edad porque tenía cáncer de seno, no tenía papeles, estaba indocumentada, estaba tratando de ser ciudadana de este país, pero porque no lo era no tenía servicios médicos, y cuando llegó al hospital ya era muy tarde. Esa es la experiencia con mi familia, con la comunidad, con lo que estaban alrededor de nosotros, vi que necesitaban más servicios médicos que les ayudaran con la salud”, apuntó.
Los padres de este joven médico de raíces nicas hasta la fecha siguen siendo ejemplo de fuerza, trabajo duro y perseverancia. Calixto Velásquez, de 64 años, todavía trabaja en transporte, llevando pacientes a clínicas y hospitales, mientras que Sara, de 56 años, trabaja en limpieza y como mesera en eventos especiales. Ambos siguen trabajando arduamente para subsistir en Estados Unidos, un esfuerzo que David ahora espera aliviar con su futuro salario como médico.
Trabajará en Brigham and Women’s Hospital
El 23 de mayo pasado, David se graduó de Medicina en la Universidad de Harvard y dedicó a sus padres los tres títulos que consiguió en estos años y pronto, el próximo 10 de junio, comenzará a trabajar como interno del programa de especialización de Medicina General para Adultos en el prestigioso Brigham and Women’s Hospital de Harvard, en Boston, Estados Unidos.

En esta semana, David realizará un viaje para ver a su familia, previo a comenzar con su internado en Boston, donde podrá recibir su primer salario como médico.
A futuro, una vez termine el programa de tres años que debe cumplir en Medicina General para Adultos, David planea «regresar a California y trabajar con comunidades latinas”, que sabe siguen teniendo dificultades de acceso a la Salud, algunas por situaciones económicas, barreras del idioma o desconocimiento de los programas a los que pueden acceder.
David reveló a LA PRENSA que ve su futuro no solo como médico, sino también como un líder en su comunidad, ya que desea «trabajar en problemas sistémicos que afectan a la comunidad latina. Es crucial que haya más médicos latinos en nuestras comunidades».
El joven culminó animando a los jóvenes a que tengan grandes metas académicas, sobre todos los migrantes o hijos de estos, a que pueden cumplir lo que se propongan con mucho esfuerzo. «Quiero que escuchen que sí pueden hacerlo, busquen apoyo, yo lo logré por el apoyo de mi familia, amigos,comunidad, profesores, así que busquen apoyo, gente que los apoye a cumplir esas metas. Trabajen duro para alcanzarlas».
CONTENIDO EXCLUSIVO.