Reyna Figueroa tuvo que esperar dos años para obtener la licencia que le permitiera trabajar como estilista en Estados Unidos, la profesión que desempeñaba en Nicaragua, de donde es originaria.
Nacida en Quilalí, Nueva Segovia, asegura al diario LA PRENSA que mientras obtuvo el permiso tuvo que trabajar limpiando casas en Los Ángeles, California, hasta que pudo ingresar a una escuela de estilismo. “Tomé la decisión de sacar mi licencia de estilista acá y así es como puede trabajar y salir adelante y crecer más rápido”, dice.
La nicaragüense de 43 años migró hace 18 años a Estados Unidos, en 2005, y cuenta que el motivo para irse fue la falta de empleo. “Mi país es bello, pero no hay crecimiento, así que tomé la decisión”, dice Figueroa.
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Ser una migrante indocumentada complicó que Figueroa obtuviera fácilmente una oportunidad de empleo, pero no se dio por vencida. Una vez con la licencia, ingresó a un salón de belleza de la misma ciudad, donde laboró por diez años. “Todo se va dando cuando conoces gente buena en el camino y pues trabajaba los siete días a la semana. Era la única manera de ahorrar porque mi sueño siempre fue poner mi negocio y así poder ayudar a más gente”, agrega.



“Estoy feliz”
Figueroa decidió establecer su propio salón de belleza hace nueve años y ahora cuenta con dos sucursales en Los Ángeles y emplea a 12 personas, entre ellas, miembros de su familia. “Gracias a Dios y el esfuerzo y trabajo duro; y con el apoyo de mi esposo y familia puede abrir mi primer negocio de salón de belleza, el cual ya tiene nueve años y hace tres años puede abrir la segunda locación”, dice.
Los salones de belleza están ubicados en 5203 S Figueroa St, Los Ángeles, CA 90037 y en 2509 E Florence Ave Huntington Park, 90255.
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Figueroa explica que una vez que emprendió decidió acortar su nombre y dejarlo como Reyly y que ahora toda la comunidad la conoce de esa manera. El apoyo y la educación que recibió de sus padres fue primordial y con orgullo cuenta que logró que ambos viajaran a Estados Unidos y la visitarán, pues su condición migratoria no le permitía salir del país.
“A mi mamá le he dado el gusto de llevarla de vacaciones a lugares que siempre soñó. Y me siento orgullosa de haber enseñado a mis sobrinas, a mi hermana y a mi equipo de trabajo a salir adelante y no dejarse vencer”, cuenta.



Figueroa dice que con la ayuda de Dios y las oportunidades que ha tenido, ayudó a migrar a sus familiares. También formó su propia familia, se casó con un salvadoreño y ambos procrearon a su hija Mía. “Estoy feliz en estos momentos porque tengo todo y más que nada, salud y a mi familia conmigo”, cuenta la nicaragüense.
La estilista dice que ha tenido bastante aceptación de la comunidad nicaragüense que radica en Los Ángeles. También tiene presencia en las redes sociales y crea contenido en su canal de Tik Tok donde tiene 32,000 seguidores y casi 9,000 seguidores en su perfil de Instagram.
Para los nuevos estilistas que quieran emprender, Figueroa les aconseja que “trabajen duro sin ver el reloj porque solo así se puede salir adelante”, y les dice que nunca se olviden de dónde vienen, tener humildad y ayudar.

