Con mucho miedo, un bolso, tres mudadas de ropa, un par de zapatos y 24 dólares llegó a Costa Rica el 18 de noviembre de 2018. Jefersson Alexander López era médico residente en el Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Argüello (Heodra) de León, pero la persecución del régimen, tras el inicio de la crisis sociopolítica en Nicaragua, lo obligó a irse.
Cruzó a Costa Rica por veredas, como le recomendó un amigo. Iba con miedo, recuerda. Iba con tristeza, alegría, en realidad, reconoce, “no sabía lo que de verdad sentía”. Al llegar al país vecino se entregó a las autoridades migratorias y solicitó refugio. “Cuando llegué a la oficina de Migración de Costa Rica, sentí una enorme paz”, cuenta.
En la oficina de Migración fue interrogado por autoridades costarricenses, quienes después de comprobar su historia de persecución estatal le dieron “una hoja que me autorizaba a ingresar a Costa Rica, de ahí pude llegar hasta San José”.
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Al inicio todo fue difícil. Un amigo logró conseguirle “al menos un techo donde dormir”. Era una casa que estaba en construcción. Dormía en el suelo, usaba las tablas de la construcción y le ponía un material que se llama espuma para acolchonarla un poco. Así estuvo durante dos meses hasta que consiguió trabajo como guarda de seguridad y luego, junto a otros dos migrantes, pudo alquiler un cuarto en La Carpio.
Recomenzar su vida
López tiene 33 años y es originario del barrio Monimbó de Masaya. En Nicaragua había terminado una primera Licenciatura en Anestesiología y Reanimación y para abril de 2018 cursaba el último semestre de la carrera de Medicina en la UNAN-León. En el Heodra era asistente en la sala posoperatoria.
“En la universidad nos empezamos a organizar estudiantes, profesores y colaboradores, formamos el Movimiento Estudiantil 19 de Abril en la UNAN-León”, cuenta. Como la mayoría eran estudiantes de Medicina se encargaron de «organizar la atención médica, botiquines, plan de primeros auxilios para las marchas y otras cosas”, afirmó.
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En el hospital, dice, fue testigo “de las injusticias cometidas por el gobierno en contra de quienes protestaban. A mí no me gustan mucho las injusticias y con el contexto vivido decido apoyar a la comunidad que estaba siendo afectada”.
A él, dice, lo entregó un compañero de trabajo a quien obligaron a dar los nombres de quienes participaron. Según quienes lo alertaron había una orden de captura en su contra. “Yo no decidí venirme a Costa Rica, fui obligado”, dice.

En Costa Rica a López le tocó comenzar una nueva vida y poco a poco lo ha ido logrando. Lleva ya cinco años en el exilio. En la Universidad Autónoma de Centro América (UACA) le convalidaron casi el 80 % del pensum del bachillerato en Ciencias de la Salud y actualmente continúa estudiando la Licenciatura en Medicina General.
Tres negocios en Costa Rica
Hace un año se casó con una costarricense y tienen una hija. Además, ha logrado emprender y tiene tres negocios, dos enfocados en el sector salud y otro en gastronomía.
El primero que estableció fue Los Ángeles, una empresa dedicada a brindar servicios de enfermería en Costa Rica. El segundo es La Academia, donde brinda cursos técnicos especializados en atención a pacientes geriátricos. Ofrece seminarios, talleres y charlas.
Su último emprendimiento no tiene nada que ver con su carrera: La Fritanga Nica, un local que ofrece comida nicaragüense en Paraíso, una ciudad en la provincia de Cartago.
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“Pasar del sector salud a la comida fue abismal”, reconoce. En agosto de 2023 comenzó a vender enchiladas, asados, quesillos, y todo lo típico de la gastronomía nicaragüense. Los productos, asegura, llegan directamente desde Nicaragua, como la crema, el quesillo y el achiote, porque “tratamos de que cada persona que se siente a comer se sienta tuani como en nuestro país”.
La Fritanga Nica atiende de miércoles a domingo de 6:00 de la tarde a las 10:00 de la noche y en sus planes está poder más adelante abrir otras sucursales en otras provincias del país.
A pesar de todas las dificultades que ha pasado, tras exiliarse, nunca se arrepiente de haber participado en las manifestaciones en contra del régimen orteguista, dice López. “Lo volvería a hacer porque nunca voy a estar del lado de las injusticias”, asegura.