Este febrero los nicaragüenses seguimos recordando con tristeza el destierro y exilio de cientos de nuestros compatriotas desde la represión del 2018. Además, desde entonces miles de nicaragüenses siguen abandonando el país por la falta de oportunidades y la misma represión.
Los bienes y pensiones de la mayoría de los nuevos exiliados han sido confiscados y también nuestro querido presidente y su estimable esposa han pretendido quitarles su nacionalidad. Digo pretendido porque nadie te puede quitar el haber nacido en la tierra mojada.
Siendo yo uno de los exiliados por el primer gobierno sandinista comparto y recuerdo como si fuera hoy los problemas que embargan a la nueva ola de exiliados. En mi caso afortunadamente no tuve problemas económicos como lo tienen muchos de ellos, pero sí también me confiscaron mis bienes y pensiones, y los de mi esposa y familia.
Más importante, tuve la misma incertidumbre y angustia que te da el comenzar una nueva vida que no sabes qué te va a deparar, y la tristeza de estar alejado de tu patria y tus seres queridos. Me mortificaba no ver ni a mi mamá ni a mis hermanos, e iba a Costa Rica para cruzarme gateando con mis hijos la cerca de la frontera con Nicaragua para oler nuestra tierra mojada.
Por otra parte, estos días también me recordaron las vueltas que da la vida, ya que algunos de los integrantes de la mafia sandinista que nos exilió en la época anterior y se alegraron con nuestro exilio, también ahora están exiliados y confiscados.
Pero impune, hipócritamente y sin vergüenza estos pocos critican en sus declaraciones al gobierno en el que participaron y alabaron, y pretenden ser abogados de la democracia y los derechos humanos que violaron y atropellaron en los años 1980. Pareciera que se les olvidó que en sus tiempos fueron parte de las confiscaciones, injusticias, y venganzas que ahora critican.
Todos cometemos errores y podemos y debemos recapacitar, más que nunca ahora que Nicaragua necesita la concordia para salir de los salvajes, pero hay que hacerlo con humildad y reconocimiento no haciéndose los puros e inmaculados. Entre algunos de ellos y los sátrapas que hoy ostentan el poder no sé quién sale mejor parado. Por educación no los menciono con nombre y apellido, pero toda Nicaragua sabe quiénes son.
Eso sí. A pesar de todo, confío en que su exilio no será tan largo como los 45 años del mío, ya que, como predijo el doctor PJ Chamorro, Nicaragua pronto volverá a ser República.
El autor es bachiller del Colegio Centro América de Granada.