Los cimientos de la victoria

Era diciembre del año 2000, mi hija mayor, América, se graduaba de bachiller en el Colegio Centro América. Una ceremonia llena de juventud e ilusiones. Rostros felices de graduandos y familiares. Las palabras finales las dio la coordinadora. Su mensaje central fue claro y contundente y aun repiquetea en mis oídos su frase central: “Luchen por sus sueños”. La gran mayoría de los nicaragüenses tenemos el sueño de rescatar a nuestro país de las garras de la dictadura narco-comunista de Daniel Ortega y enrumbarlo por la senda de la prosperidad y libertad para todos los nicaragüenses. Sin duda es una tarea factible. Difícil, pero posible. Mucho va a depender de nuestra capacidad de análisis y definición de los caminos a seguir y sobre todo de nuestra pasión con la que enfrentemos las tareas que nos conduzcan a la victoria.

Paso importante es ponernos de acuerdo sobre los principales valores o principios políticos, alrededor de los cuales nos uniremos y trabajaremos por la nueva Nicaragua. Permítanme mencionar, los que a mi juicio son los más importantes, sin pretender tener la verdad absoluta ni la última palabra.

Paz y seguridad. Lo más valioso es la vida. Teniendo vida todo es posible. Por lo que, en la nueva Nicaragua, la seguridad de todos los ciudadanos debe ser la prioridad. Y para que el país prospere debe haber paz. La guerra, la violencia la inseguridad hacen imposible la prosperidad.

Libertad. En su sentido integral, la libertad económica, de prensa, de pensamiento, de organización, de culto, de movilización entre otras, son las condiciones básicas para potenciar las enormes fortalezas y capacidades de los nicaragüenses.

Estado de derecho. La Constitución y las leyes deben velar por la dignidad humana y el respeto a todos los ciudadanos, por la prosperidad y bienestar del país. Su aplicación debe ser para todos los ciudadanos. Un rasero común es garantía de justicia. El derecho y la seguridad sobre el patrimonio son la base sobre las cuales edificar el progreso.

Democracia. Como muy bien lo estableció Milton Friedman en su reunión con Pinochet y su equipo económico y con autoridades del Partido Comunista Chino, para lograr el desarrollo de un país se requiere, aparte de las medidas económicas de libre mercado, la democracia. Sin democracia y Estado de derecho, el desarrollo no es sostenible en el largo plazo.

Igualdad de oportunidades. Adam Smith, en su tratado La riqueza de las naciones, fundamentó claramente, entre otros aspectos, que, para poder potenciar la capacidad de cada ser humano, se requiere libertad económica en un marco de igualdad de oportunidades y sana competencia.

Unidad. El mejor ejemplo sobre por qué es importante la unidad para la prosperidad, lo encontramos en el nombre del país más poderoso del planeta: Estados Unidos de América. Con unidad de la inmensa mayoría de los nicaragüenses, la victoria está más cerca de lo que nos imaginamos. Y con esa misma unidad lograremos en unas pocas décadas ser un país rico.

Honradez y eficiencia en la gestión pública. Datos del BID indican que 4.4 por ciento del PIB en América Latina se pierden por la corrupción e ineficiencia en la administración pública. De allí la importancia de trabajar por una gestión pública honrada, transparente y eficiente. Considero que alrededor de estos principios o valores políticos debemos trabajar para la victoria. Cualquier nicaragüense que comulgue, con al menos uno de estos principios debe ser bienvenido a la lucha. Estos enunciados son generales, en el fragor del combate, la práctica nos ira mostrando cuál es el mejor camino a seguir. Ahora se trata, de sumar. Todos somos importantes en la salvación de la Patria.

El autor es empresario nicaragüense exiliado.

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