El canciller del Vaticano, arzobispo Paul Gallagher, reveló este jueves 18 de enero que no fue nada fácil la negociación que dio como resultado la excarcelación de dos obispos, 15 sacerdotes y dos seminaristas que estaban en prisión en Nicaragua y el sábado fueron desterrados a Roma.
«Es claro que negociar cosas como la salida de estos sacerdotes de Nicaragua no fue fácil», dijo Gallagher durante una conferencia de prensa, a propósito de los 200 años de la muerte del cardenal Ercole Consalvi, un símbolo de la diplomacia del Vaticano.
Aunque el arzobispo reconoció no estar tan enterado de las negociaciones, ya que no formó parte directa, afirmó que siempre se debe trabajar en los esfuerzos multilaterales. «Me disculpo si no puedo dar detalles precisos», dijo.
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo confirmó en una nota de prensa que tras «acuerdos con la Santa Sede» garantizaron el «envío y recibimiento en el Vaticano de obispos, sacerdotes y seminaristas» nicaragüenses que estaban en prisión.
Lea además: Sacerdotes católicos con miedo e incertidumbre sobre futuras acciones represivas del régimen
«Agradecemos profundamente al Santo Padre, Papa Francisco; a la Secretaría de Estado de la Santa Sede; a su titular, cardenal, su eminencia reverendísima, Pietro Parolin, y a su equipo de trabajo, por las muy respetuosas y discretas coordinaciones realizadas para hacer posible el viaje hacia el Vaticano de dos obispos, quince sacerdotes y dos seminaristas», refirió el régimen Ortega Murillo.
Los religiosos iban en un vuelo que salió la noche del sábado 13 de enero de Managua hacia el Aeropuerto Internacional de Maiquetía en Venezuela y luego hacia Roma el domingo 14 de enero. Desde ahí fueron trasladados por tierra hasta el Vaticano.
Uno quedó en Venezuela
Sin brindarse detalles del porqué, se supo que uno de los sacerdotes que iba en el vuelo hacia Venezuela se quedó en ese país y no abordó el vuelo a Roma.
Sin embargo, este miércoles el excarcelado político Miguel Mendoza dijo en su cuenta de X que el sacerdote fue Pedro Villafranca y que se tuvo que quedar en el país sudamericano ya que sufrió un infarto en el vuelo.
Le puede interesar: “Libertad” por destierro: cómo Ortega cambia una arbitrariedad por otra
«En Venezuela el piloto se negó llevarlo a Roma porque podía morir. Se quedó en ese país, mientras los otros sacerdotes salieron a Roma. Villafranca fue atendido dentro de la embajada nicaragüense en Venezuela porque en los hospitales no tenían garantías», aseguró.
No se ha podido obtener mayor información sobre la situación del sacerdote Villafranca.