La dictadura de Daniel Ortega prohibió la procesión de la Conchita, en Granada, que se realiza los primeros ocho días de diciembre, una tradición que tiene 300 años de celebrarse en la ciudad colonial, desde que unas humildes lavanderas encontraron la imagen de la Inmaculada Concepción de María en el lago Cocibolca.
La abogada e investigadora Martha Patricia Molina, quien lleva un registro de los ataques de la dictadura a la Iglesia católica desde 2018, confirmó que la Policía orteguista desde noviembre «notificó» a las autoridades religiosas que no hay permiso para sacar a la Conchita de la Catedral de Granada, donde se encuentra la imagen de la Virgen.
Este tipo de prohibición ya es una orden generalizada en el país para todas las actividades públicas de los feligreses católicos, en el contexto de persecución y ataques a la Iglesia católica.

Una fuente local de Granada que habló con LA PRENSA bajo condición de anonimato, explicó que la tradición es que a partir del 29 de noviembre los feligreses y familias que viven en las calles centrales de la ciudad, realizan una procesión por día hasta el 8 de diciembre, previa organización, pero este año todos los actos y rezos a la Virgen se hará en el interior de la catedral.
«Le hubiera correspondido hacer las procesiones en las calles a esos sectores del programa, pero ahora les va a corresponder hacer la misa, el acto en la catedral, porque la policía no dio permiso», dijo la fuente.
Incertidumbre en León
Molina también tuvo conocimiento que en la ciudad de León el novenario a la Purísima se está rezando de noche, algo que nunca antes se había hecho.

A medida que se acerca el 7 de diciembre, día de la popular Gritería, existe incertidumbre sobre si se permitirá el tradicional grito a la Purísima: «¡Quién causa tanta alegría! ¡La Concepción de María!», en la voz del obispo de la Diócesis de León, René Sándigo.
«No me asustaría que este año sea la alcaldesa la que dé el grito el 7 a las 6:00 de la tarde», manifestó una fuente de León, debido a que las autoridades del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que encabeza el dictador Ortega, han acaparado las actividades tradicionales de la Iglesia católica.
Historia de la Conchita
En Granada, una de las ciudades coloniales más antiguas de Nicaragua, la devoción a la Inmaculada Concepción de María nació el 7 de diciembre de 1721, cuando una caja de madera apareció flotando en las aguas del lago Cocibolca. Un grupo de lavanderas que se encontraban en su faena en el lago, divisaron lo que al principio les pareció un extraño objeto; luego reconocieron que era una caja de más de un metro, con la inscripción externa «Para la ciudad de Granada». Cuando la abrieron, encontraron la imagen de la Virgen.
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Las mujeres inmediatamente dieron aviso a fray Toribio de Benavente y Paredes, quien llegó al lugar junto a otros feligreses. Luego todos se encargaron de llevar por primera vez en procesión a la Conchita hasta el templo, en medio de rezos y cantos a la Purísima. Desde entonces ha sido celebrada con rezos y procesiones, altares y cantos en los primeros días de diciembre, en las calles más importantes de la ciudad.
Los frailes franciscanos levantaron una enramada muy cerca de donde ocurrió el hallazgo, donde ahora está la hermosa Catedral de Granada, donde se encuentra la imagen original de la Virgen, que sale cada año en procesión.

Este martes 28 de noviembre inició el novenario de la Inmaculada Concepción de María en Nicaragua y a la vez la cuenta regresiva para la Gritería del 7 de diciembre, una de las tradiciones más importantes y esperadas por los católicos nicaragüenses. Sin embargo, particularmente este año 2023, todas las festividades públicas de la Iglesia católica, fiestas patronales, procesiones, eventos de Semana Santa, han sido prohibidos por la dictadura de Daniel Ortega, lo que mantiene bajo incertidumbre a la feligresía en esta próxima fecha, la más significativa para el pueblo mariano.

En los últimos años, Ortega y su esposa Murillo han radicalizado sus ataques contra la Iglesia católica, encarcelando sacerdotes y prohibiendo todas las actividades religiosas fuera de los templos. Particularmente este año en Semana Santa la Policía persiguió a los participantes de las procesiones tradicionales, entre estas, la recreación de la Pasión de Cristo.
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La guerra de la dictadura de Ortega contra la Iglesia católica lo llevó a suspender las relaciones diplomáticas con el Vaticano, tras una crítica del papa Francisco por la detención de sacerdotes en Nicaragua.