La dictadura de Nicaragua encontró en China su mejor aliado para construir promesas de «modernizar» Nicaragua con megaproyectos de infraestructura y tecnología que espera ejecutar en los próximos años. El más reciente acuerdo se realizó con el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), que el reciente 13 de noviembre firmó un memorando de entendimiento con la empresa china CYTS (Aoyou Technology Development CO. LTD.), para cooperación en materia de turismo durante cinco años.
Para opositores y expertos consultados por LA PRENSA, está claro que Ortega, al igual que otras autocracias del mundo, ven en China una gran potencia económica, que sirve de alternativa al modelo de libre mercado que representa Estados Unidos. Pero las consecuencias pueden ser graves.
El politólogo y ex preso político, Félix Maradiaga, comentó que «China ha sabido seducir a países del sur global, es decir, a países en desarrollo, con sus promesas de megaproyectos y grandes oportunidades económicas», pero «la evidencia empírica demuestra que la relación económica con China tiene altos y bajos».
Maradiaga explicó que por un lado, «es indudable, China es un mercado enorme y que claramente quiere invertir en crear un contrapeso a Estados Unidos», pero por otro lado, «la evidencia de la presencia de China en países de África y el resto de América Latina muestra que los proyectos a menudo quedan en promesas incumplidas, en términos del impacto real positivo sobre los países receptores», dijo.
Propósito geopolítico
Por su parte, el economista y ex reo político desterrado por la dictadura, Juan Sebastián Chamorro, consideró que estos acuerdos de desarrollo suscritos por la dictadura «son maniobras políticas, de parte de Ortega complaciendo el deseo geopolítico de China de tener una mayor influencia en la región».
Maradiaga advirtió que China no da nada gratis y coincidió con Chamorro por separado en que «su expansión comercial tiene un propósito geopolítico de hacer contrapeso a Estados Unidos».
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Para Maradiaga, aunque «es muy improbable que esos proyectos generen un cambio económico profundo para los más pobres, el propósito de fondo es asegurarse la lealtad de la élite política, en este caso de la familia Ortega y su círculo íntimo».
Los acuerdos y proyectos son similares al fallido megaproyecto del dictador Daniel Ortega sobre la construcción del Gran Canal Interoceánico, recordó el economista Chamorro, para “derrotar la pobreza”, en el país. Es decir, «que va a quedar en buenas intenciones, poco materializado, a parte de cosas generales que China ya está haciendo en América Central, pero realmente es una economía muy pequeña la nicaragüense, muy aislada, muy lejos de China, como para que China vaya a constituirse un socio comercial de mucha importancia».
Chamorro atribuye la relación con China «más a asuntos geopolíticos de interés de Ortega de ser complaciente con el eje Beijín, Teherán y de Moscú, que es al final a lo que él está apostando. Aparte de algún rédito o crédito que pueda sacar de esta relación».
Pone en peligro la relación comercial con EE. UU.
En cuanto al aspecto económico, el abogado y opositor Héctor Mairena, miembro del consejo político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), advierte que por la opacidad con la que se llevan a cabo los proyectos, «Ortega estaría endeudando a Nicaragua con China sobre la base de contratos onerosos» y alertó que «China no es el socio dadivoso que algunos creen, o que el propio Ortega quiere hacer creer. China hace préstamos onerosos por un lado y por el otro, cuando financia la contracción de infraestructuras, no genera trabajo propio, incluso trae su propia mano de obra, eso es lo que ha pasado en otros países, Costa Rica incluso», dijo, y a la vez alertó sobre el secretismo de la firma del Tratado de Libre Comercio con China.
Chamorro expresó también que Ortega está poniendo en peligro la relación comercial con Estados Unidos que «sí ha sido transformadora, los datos ahí están, las estadísticas muestran el incremento de las exportaciones tanto tradicionales, como la de Zona Franca».

Mientras que Maradiaga agregó que «la consecuencia más grave de este tipo de dependencia económica es que China tiene un modelo imperial que no resulta muy obvio. Sus relaciones económicas son oportunistas y buscan generar dependencia».
A criterio del economista y analista político, Enrique Sáenz, «si se trata de donaciones, que vengan todas las que quieran. Si se trata de créditos, pues habría que ver las condiciones y la capacidad de endeudamiento del país. Si se trata de concesiones, habrá que ver ‘la letra pequeña’. A Ortega no le importaría entregar el país, igual que con la concesión canalera», dijo.
Por otra parte, Sáenz considera que Ortega «está desesperado por mostrar a sus escuálidas bases que su dictadura tiene futuro. También quiere, frente al descrédito y aislamiento internacional, ‘sacar la lengua’ a quienes considera sus enemigos, que son todos los gobiernos –de izquierda o derecha– y sacar pecho con que está aliado con la segunda potencia del mundo. El tiempo dirá si se trata de simples cuentos chinos».
Por otro lado, Maradiaga expresó que «China no solo actúa con estándares ambientales muy bajos, donde sus proyectos causan un deterioro ambiental considerable, sino que además tiene prácticas laborales muy distantes de los estándares de derechos laborales a los que aspira el mundo occidental».
Chamorro dijo también que «los chinos son bastante egoístas en ese sentido, todo lo hacen con una visión extractivista con una visión de explotar recursos naturales o concesiones portuarias y ferroviarias».
Sin preparación para el turismo chino
En cuanto al memorando de entendimiento firmado por Nicaragua y China en materia de turismo, el Intur explicó que con el mecanismo se fortalecerán las industrias turísticas entre ambos países «mediante el desarrollo de atractivos productos y servicios turísticos que den a conocer la historia, tradiciones, idiosincrasia, riqueza cultural, belleza escénica y gastronomía».
Se promoverá además la visita de turistas de ambas naciones, a través del diseño de paquetes turísticos multidestino, que aprovechen las conexiones aéreas, terrestres y marítimas actuales y futuras. Asimismo, se desarrollarán campañas de promoción turística y capacidades técnicas y tecnológicas para protagonistas del sector turístico.
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Para un líder empresarial en turismo que prefiere mantenerse en el anonimato, este acuerdo genera muchas dudas sobre si será positivo para Nicaragua, ya que «el país no está preparado para el turismo chino, empezando por el idioma y porque no hay guías preparados para atender ese mercado. Por otra parte, la cultura gastronómica es muy distinta, y ellos requieren tener suficiente disponibilidad de restaurantes asiáticos y Nicaragua no los tiene».
Además señaló que «la distancia entre China y Nicaragua sin posibilidades de vuelos directos es otro obstáculo. Parece más una acción mediática para hacer creer que están haciendo algo provechoso por el turismo».