Umanzor López en la presentación del libro. LA PRENSA

«Ruta mafiosa. ¿Quiénes controlan la concesión canalera en Nicaragua?» Presentan libro sobre el fallido canal

Una investigación que revela "la naturaleza mafiosa y fraudulenta de la concesión, y los pasos más importantes de la negociación secreta y entreguista de Ortega con el empresario chino Wang Jing"

Casi diez años después del fallido megaproyecto del dictador Daniel Ortega, sobre la construcción del Gran Canal Interoceánico para «derrotar la pobreza», el tema vuelve a la palestra pública, con la presentación del libro Ruta mafiosa. ¿Quiénes controlan la concesión canalera en Nicaragua?

El libro consiste en una investigación realizada desde 2014 por los hermanos Umanzor y Mónica López Baltodano, que revela «la naturaleza mafiosa y fraudulenta de la concesión, y los pasos más importantes de la negociación secreta y entreguista de Ortega con el empresario chino Wang Jing».

El tema del Canal Interoceánico sigue siendo relevante e importante según el autor (Umanzor) por un asunto de justicia y construcción histórica, y desde la exposición de la corrupción.

Empresas «fantasmas»

A través del análisis de la información obtenida de registros en Hong Kong, Beijing, Shanghái, Países Bajos, Islas Caimán y Nicaragua, demuestran que detrás de la figura pública del concesionario chino «se esconde una ruta mafiosa, corrupta y depredadora que busca destruir los derechos más elementales de comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y de toda la ciudadanía nicaragüense, al privatizar bienes comunes claves de la población del Estado de Nicaragua, como es el Gran Lago Cocibolca e invaluables áreas protegidas».

Umanzor López. LA PRENSA

Asimismo señalan que para ejecutar el «megaproyecto» canalero, Wang Jing «creó un entramado de 23 empresas fantasmas registradas alrededor del mundo. Estas empresas, sin ningún respaldo financiero o técnico, fueron constituidas apenas semanas antes de la entrega de la megaconcesión», y afirman que el ministro de Hacienda, Iván Acosta, aparece como director de una de esas empresas en Islas Caimán.

Destacan además que Ortega inició negociaciones «secretas e ilegales» y entregó derechos exclusivos a las empresas de Wang Jing, un año antes de contar con cualquier mandato legal y de anunciar el proyecto canalero a la opinión pública.

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Los investigadores señalan que estas revelaciones siguen siendo importantes porque «el entramado que compromete a Nicaragua aún está vigente y la dictadura pretende hacerlo prevalecer». Por ello, Ortega y su esposa, la cogobernante Rosario Murillo, «no dejan de incluirlos en sus discursos públicos».

Adicionalmente recalcan que en un contexto de enfrentamiento geopolítico entre grandes potencias «Ortega ha puesto a disposición de otros países del eje autoritario, una concesión que permite explotar el país sin cortapisas, servir como una ruta de comercio alternativa y, en el peor de los casos, como enclave militar».

El Gran Canal fallido de Ortega

En diciembre de 2014, los medios oficialistas anunciaban la ceremonia de inauguración de obras iniciales del Gran Canal Interoceánico, el gigantesco proyecto valorado en 50 mil millones de dólares y rodeado de escepticismo y cuestionamientos.

El proyecto del Canal Interoceánico de Nicaragua, en resumen, se trataba de una inversión privada del empresario chino Wang Jing y de inversores internacionales buscados por él, bajo su firma Hong Kong Nicaragua Canal Development (HKND-Group).

El dictador Daniel Ortega y Wang Jing. LA PRENSA/Archivo

La megaobra garantizaría una conexión interoceánica de 278 kilómetros de longitud, y entre 230 y 520 metros de anchura. Empezaría en Punta Gorda, pasaría por Nueva Guinea, El Tule, el lago Cocibolca, entraría por el río Las Lajas (que cruza la Carretera Panamericana Sur) y luego al río Brito, hasta salir al Pacífico.

El régimen de Ortega esperaba que el crecimiento promedio pasara del 4.5 por ciento del PIB a un 10 por ciento en los primeros años de operación del canal, más la creación de unos 50 mil empleos durante los cinco años de construcción y otros 250 mil cuando empezara a funcionar a fines del 2019 o inicios de 2020, año en que 3,576 barcos pasarían por el canal nicaragüense. 

Poderes ilimitados

La concesión canalera entregó a Wang Jing poderes ilimitados sobre la soberanía nicaragüense “por un término de 50 años a partir del inicio de operaciones comerciales” del canal y prorrogables por 50 años más.

El 13 de junio de 2019 venció el plazo de seis años para que la empresa china HKND demostrara que podía financiar el canal. A partir del 14 de junio y hasta el 12 de septiembre la concesión podía ser cancelada. Nada sucedió.

En agosto de 2019 Daniel Ortega revivió el tema de su canal. Durante un acto de la Fuerza Naval dijo que no había “renunciado” a hacerlo realidad.

Esquema corrupto

En el libro los autores explican cómo surgió la promesa de un canal interoceánico, el proceso de la concesión canalera, a quién benefició, quién lo hizo y los mecanismos de represión sobre los campesinos, indígenas que estuvieron al frente y le pusieron resistencia al régimen.

«Y es un esquema corrupto que compromete al total del territorio de Nicaragua y le permite al concesionario casi a discreción hacer lo que quiera, donde quiera, cuando quiera, y esto incluye puertos de aguas profundas, carreteras, aeropuertos, en fin, un servicio turístico como en efecto ha ocurrido, y en definitiva este régimen sigue vigente el día de hoy, y permite a Ortega seguir enriqueciéndose personalmente y desde luego abrir las puertas a la mafia, al narcotráfico, y seguir hundiendo al país en una gran corrupción», expresó el autor, durante el lanzamiento del libro que tuvo lugar el 23 de marzo en la Universidad de Costa Rica (UCR).

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