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El orteguismo asegura que la alianza que Nicaragua estableció con China en diciembre de 2021 lo encamina hacia el nuevo mundo multipolar que «acabará con la dictadura del dólar». El siguiente paso hacia ese objetivo, fue firmar un TLC con China. Ahora busca que el Brics, que impulsa ese nuevo orden y es considerado un bloque más político que económico, le abra la puerta al país. Pero eso puede tomar más tiempo del deseado, como le ocurrió a Cuba y Venezuela, que este año no consiguieron su ingreso.
«Los Brics ya no son solamente cinco países, (muchos países) están tocando la puerta. Entre ellos, nosotros estamos tocando la puerta, porque ese es el mundo multipolar donde se juntan los pueblos. Desde los países más poderosos hasta los países más empobrecidos, para unir esfuerzos en la lucha por la paz, contra el hambre, en la lucha por la sobrevivencia de la humanidad, en la lucha por la defensa del medioambiente», dijo Daniel Ortega el 4 de septiembre durante el acto de conmemoración del 44 aniversario del Ejército.
Brics más que nombre es un acrónimo que identifica a un grupo de cinco países, representado cada uno con la letra inicial de su nombre. Según publicaciones periodísticas, su origen se remonta al 2001, cuando el economista Jim O’Neill, del banco estadounidense Goldman Sachs, usó la letra inicial del nombre de cada una de estas naciones para referirse a las economías emergentes más robustas de ese momento: Brasil, Rusia, India y China, en ese momento eran cuatro y los llamó BRIC.
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Luego de 13 años se abrieron a la expansión
Además de popularizar el nombre que posteriormente el grupo adoptó, O’Neill adelantó que en la siguiente década, esas cuatro naciones constituirían una fuerza económica global. El pronóstico se cumplió y en 2009, Brasil, Rusia, India y China realizaron su primera reunión anual, y en 2010 incorporaron a Sudáfrica. Esta incorporación implicó que a la sigla le agregaran una S y el bloque pasó a llamarse Brics.
Durante 13 años el bloque no aceptó nuevos integrantes. Pero, en los últimos dos años, China impulsada por su interés de expandir su influencia política en medio de la creciente pugna con Estados Unidos, y Rusia en búsqueda de aliados que le ayuden a evadir las sanciones impuestas tras su invasión a Ucrania, promovieron la expansión del grupo, mientras India y Brasil se oponían.
Se desconoce cuál es el mecanismo para ingresar, solo se sabe que Sudáfrica, como anfitrión de la 15 Cumbre Anual del bloque, realizada en agosto pasado, trabajó en las «directrices» para el ingreso de los nuevos miembros.
Según la agencia rusa de noticias Sputnik, desde 2022, Cuba, Venezuela, Bolivia, Honduras, Argentina, Argelia, Bangladés, Bahréin, Bielorrusia, Vietnam, Egipto, Indonesia, Irán, Kazajistán, Kuwait, Marruecos, Emiratos Árabes Unidos, Palestina, Arabia Saudita, Senegal, Tailandia y Etiopía, esperaban que en la cumbre anual de 2023 celebrada en agosto, se oficializara su ingreso al bloque.
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Cuba, Venezuela y Bolivia no entraron
Sin embargo, el único latinoamericano que entró fue Argentina, que ahora junto al fundador Brasil, representan al continente. Según Ortega, Nicaragua se sumó a los 16 países que hacen fila para que, quizás en la cumbre del 2024 alguno de ellos se convierta en integrante del bloque.
Actualmente los cinco países que forman el grupo Brics concentran el 42 por ciento de la población mundial; poco más del 30 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB); el 30 por ciento del territorio del planeta; más del 30 por ciento de la producción global de cereales; y el 18 por ciento del comercio internacional. Y a partir del 1 de enero de 2024 tendrá seis nuevo integrantes: Argentina, Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Irán.
Aunque representan un peso económico importante, al bloque se le considera una alianza estratégica más política que económica, con el objetivo principal de competir con el liderazgo estadounidense. Esta meta podría ser lo que atrae a Ortega, ya que potenciaría su discurso antimperialista y de no alineamiento, sin importarle que la economía local depende casi exclusivamente de Estados Unidos que es su principal socio comercial y emisor de remesas y de inversiones.
Mayoría de integrantes no tienen democracias plenas
«El ingreso en los Brics no supone un beneficio económico directo. No es un área de libre comercio, no tiene beneficio arancelario para acceso a mercados… No es un acuerdo de reducción de aranceles o confluencia regulatoria para reducir costos. Tampoco es un acuerdo de protección de inversiones», aseguró el argentino Marcelo Elizondo.
Elizondo es especialista en negocios internacionales y brindó estas declaraciones tras el anuncio de que a partir de enero su país será parte de ese bloque. Para el especialista otra característica del grupo a la que se le debe prestar atención es que la mayoría de los países que lo integran no tienen democracias plenas.
El economista y exreo político, Juan Sebastián Chamorro, coincide en que el enfoque del bloque es político y por ello considera que el ingreso de Argentina no se concretará. Ya que las encuestas indican que habrá un cambio político en las elecciones presidenciales programadas para el 22 de octubre. «Esta es una agrupación de países que tiene la clara intención de fortalecer un eje alterno al de Europa-Estados Unidos. Y Rusia juega un papel muy importante en dicha estrategia, sobre todo por la situación de aislamiento internacional que enfrenta tras las sanciones que le impusieron después que invadió Ucrania».
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En 2015 crearon su Banco de Desarrollo
Para los especialistas, los integrantes del grupo han enfrentado dificultades para consolidar su potencial económico y han centrado sus esfuerzos en presentarse ante el mundo como la alternativa geopolítica que reemplazará al actual orden mundial liderado por Estados Unidos. A pesar de que no brinda beneficios económicos a sus socios, en los últimos años el grupo estableció un Acuerdo de Reservas de Contingencia por 100 mil millones de dólares, al que los miembros pueden recurrir en caso de turbulencias financieras mundiales.
Además, en 2015 crearon el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB por sus siglas en inglés), cuya sede está en Shanghái. La entidad cuenta con un capital de 50 mil millones de dólares, para financiar proyectos relacionados con infraestructura y cambio climático en naciones en vías de desarrollo. Objetivo que algunos economistas consideran que refleja el interés de competir con el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero según economistas argentinos, para ser miembro y tener acceso a esos recursos, antes hay que pagar una cuota de capitalización.
Además, según Chamorro, la cartera del NDB se quedó corta ante las expectativas iniciales, por lo que optó por financiar solo a los cinco países miembros del Brics. Esta exclusividad podría ser lo que empuja a Ortega a buscar el ingreso de Nicaragua al grupo, ya que probablemente su mayor interés es concretar esta oportunidad de financiamiento internacional.
¿Ortega busca financiamiento del NDB
«El financiamiento externo se le va reduciendo a Ortega y obviamente con las relaciones políticas que tiene con los Brics, particularmente con Rusia y con China, no le sería difícil conseguir recursos. Pero de nuevo, el banco es muy incipiente, así que tal vez podría haber un interés de participar para ser financiado por este nuevo banco», señala Chamorro.
Sin embargo, aclara que de momento todo es conjetura, ya que falta mucho tiempo para saber lo que ocurrirá. Considera que después de enero cuando entren los seis nuevos integrantes: Argentina, Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos e Irán, se sabrá si hacen una nueva convocatoria y Ortega consigue en ingreso de Nicaragua en esa nueva camada de países.
También, el bloque lleva tiempo anunciando la creación de una moneda común que pondrá fin a la hegemonía del dólar. Sin embargo, hay consenso en que esa meta no se concretará en el corto plazo.
«Más allá de la creación del Banco Brics… es difícil ver qué ha hecho el grupo aparte de reunirse anualmente», señaló O’Neill en 2021. Y atribuyó el poco avance del grupo a que la mayoría de los intereses de los miembros del bloque son «divergentes y contrapuestos».

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