Sobre la política cambiaria

La semana antepasada el Banco Central de Nicaragua (BCN) anunció que la tasa de deslizamiento del tipo de cambio del córdoba con respecto al dólar será cero por ciento a partir del 1 de enero del 2024.

Según el comunicado del BCN, el objetivo de la medida que se toma en un “marco de políticas e indicadores macroeconómicos adecuados” es contribuir a fortalecer el córdoba y “compensar los efectos de la inflación internacional en la economía”.

Igual a como comenté en febrero de este año cuando el deslizamiento bajó al 1 por ciento, la nueva medida no tendrá mayor efecto adicional (enfatizo, adicional) ni en la economía, ni en los consumidores y recipientes de remesas, ni en los jubilados, ni en las exportaciones, ya que aunque estos experimentaran una disminución del 1 por ciento en sus ingresos en córdobas (con respecto a si se hubiera mantenido el deslizamiento actual) este cambio será compensado por una menor inflación y menores costos de exportación.

Con mucho tino y mérito el BCN anunció la medida con casi cinco meses de antelación “para dar mayor previsibilidad cambiaria” y tiempo para que los nicaragüenses nos adaptemos al nuevo sistema.  

Por otra parte, sin embargo, el BCN no está mandando un mensaje claro lo que, contrario a lo que pretende, podría generar incertidumbre.

El BCN de hecho está fijando totalmente el tipo de cambio (digo totalmente porque desde 1993 hemos tenido un sistema de tipo de cambio fijo, aunque con ajustes) pero al usar el concepto de deslizamiento cero que es un absurdo ya que no existe tal cosa, pareciera dejar las puertas abiertas para un regreso a los deslizamientos después del 2024.

Esto pareciera confirmarlo el señor presidente del BCN en su entrevista del 10 de agosto en Estudio TN 8 donde ante una pregunta de si no habrá devaluaciones después del 2024 respondió: “Esperemos que así sea, pero vamos a estar siempre actuando en caso de que puedan surgir desequilibrios en el futuro porque el mundo es incierto”

Esta es por una parte una respuesta inteligente, responsable, y honesta, ya que las perspectivas económicas del país son muy inciertas por la situación política. Pero por la otra deja dudas adelantadas sobre la sostenibilidad de la medida.

Como bien lo señala el BCN la buena conducción macroeconómica del Gobierno permitirá la fijación total del córdoba a partir del 2024. Pero también requerirá su sostenibilidad para su mantenimiento. En particular hay que recordar que bajo un tipo de cambio fijo no hay margen para la política monetaria ya que su objetivo es mantener el tipo de cambio. 

Confiamos los nicaragüenses de que así será.

El autor es bachiller del Colegio Centro América de Granada.

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