Estudiantes en Siuna. Foto tomada de las redes sociales

Incertidumbre por el futuro de la educación privada en Nicaragua

La situación de la UCA genera aflicción respecto al futuro de los colegios privados fundados por órdenes religiosas

Los críticos no dudan que los ataques de la dictadura de Daniel Ortega contra la Iglesia católica alcancen otros espacios académicos donde las comunidades religiosas han tejido prestigiosos colegios de educación primaria y secundaria. En Nicaragua, algunos de los centros de estudio privados fundados por órdenes religiosas son reconocidos por una formación educativa de alta calidad. Para los críticos, tocar estos espacios llevaría al país a un futuro incierto en el desarrollo social, que ya es precario.

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El opositor y ex preso político desterrado, Félix Maradiaga, manifestó que el futuro de la educación en Nicaragua se encuentra en una situación «grave debido a la manipulación política de las enseñanzas». Maradiaga reconoció que existe «incertidumbre de que la persecución a la Iglesia católica se extienda a los colegios privados de organizaciones religiosas».

«Atacar a las escuelas y universidades católicas, reconocidas por su excelencia académica, es un claro ejemplo de cómo un sistema educativo puede ser utilizado como instrumento de control y represión. La privación de la libertad de religión en el ámbito educativo puede limitar la diversidad de pensamiento y la pluralidad de ideas, esenciales para el desarrollo de una sociedad democrática», expresó Maradiaga.

No quieren seres pensantes

El académico y exrector de la Universidad Americana (UAM), Ernesto Medina, manifestó que el régimen orteguista está buscando eliminar la raíz del pensamiento crítico que fue lo que originó las protestas estudiantiles de 2018, así que no duda que ese objetivo lo lleve a buscar el control de la educación privada, especialmente los colegios privados en manos de órdenes religiosas, siguiendo la línea de ataques a la Iglesia católica.

«Ellos quieren eliminar cualquier posibilidad de que, desde el sistema educativo, tanto en las universidades como en la educación primaria y secundaria, aparezcan jóvenes que piensan y que muestren su descontento con un país que va por el camino equivocado», manifestó Medina.

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Tras 16 años en el poder, la dictadura de Daniel Ortega tiene sometida la educación pública a un sistema político partidario en todos los niveles: primaria, secundaria y universitaria. Los nombramientos en los cargos de dirección en el sistema educativo se otorgan con base en criterios de lealtad política, no por capacidad técnica; y la educación se imparte con sesgo partidario en las aulas de clases, resaltando además la figura de Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, como grandes líderes y gobernantes.  

Aún así, en abril de 2018 las voces estudiantiles críticas se levantaron tanto en universidades públicas como privadas.

Los universitarios encabezaron diversas protestas en contra del régimen Ortega-Murillo en 2018/O. Navarrete

Ortega ordenó una brutal represión contra las protestas estudiantiles, que dejó más de 350 muertos, según informes de organismos internacionales. Las universidades públicas volvieron a su redil, pero los centros de educación privada sufren asedio policial, presiones financieras, cancelación de personalidad jurídica, confiscaciones y total incertidumbre con vista al futuro. Han sido canceladas al menos 17 universidades privadas, entre estas la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), que fue uno de los bastiones de lucha estudiantil en 2018.

Ortega en guerra contra la Iglesia católica

En los últimos cinco años, Ortega ha arrasado con todo lo que le parece crítico y opositor a su gobierno, eso ha incluido a organismos y medios de comunicación de la Iglesia católica. Los sacerdotes y obispos críticos viven bajo asedio; al menos cuatro están presos, entre ellos el emblemático obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, condenado a 26 años de cárcel por «traición a la patria» y otros delitos políticos.

El obispo Rolando Álvarez se arrodilló en la calle tras salir de la sede episcopal de Matagalpa, el 4 de agosto, rodeado por policías, tras el cierre de medios de comunicación católicos. Imagen tomada de las redes de la Diócesis de Matagalpa.

En ese contexto es que se conoce que la Universidad Centroamericana (UCA), de la Compañía de Jesús, se encuentra pasando por un bloqueo bancario y este lunes fue revocada la acreditación del Centro de Mediación de esta universidad, lo que ha abierto un sentimiento de incertidumbre sobre lo que podría pasar con otros centros académicos privados de gran prestigio, en manos de estos mismos religiosos.

Colegios privados son única opción de educación de calidad

Ernesto Medina valoró que los colegios privados han quedado como única opción de educación de calidad, que algunos padres de familia pagan con gran dificultad para que sus hijos tengan mejores oportunidades.

«Muchos lo hacen con gran sacrificio, porque todos sabemos lo que cuesta un colegio de estos para un trabajador de Nicaragua», precisó el académico.

Médina consideró que el objetivo de Ortega «es cortar desde la escuela cualquier posibilidad de que los jóvenes y los niños desarrollen un pensamiento crítico».

«La dictadura sabe que una educación en valores, una educación en libertad, una educación que fomente el pensamiento crítico tarde o temprano confronta a los jóvenes con un gobierno como el que tenemos actualmente en Nicaragua: dictatorial, opresor. Ortega ya vio qué es capaz de hacer una juventud descontenta en las manifestaciones de 2018».

«Ellos le tienen terror a una población bien educada porque saben que tarde o temprano una persona educada va a cuestionar el estado de cosas que hay en Nicaragua y va a cuestionar a un gobierno que tenemos actualmente en Nicaragua», agregó el académico.

Jesuitas fueron expulsados en el siglo pasado por apoyar a indígenas

El opositor y ex preso político desterrado, Juan Sebastián Chamorro, recordó que los jesuitas fueron expulsados de Nicaragua en el siglo pasado por el gobierno conservador de Joaquín Zavala, porque los religiosos se solidarizaron con la rebelión de los indígenas de Matagalpa. El gobierno liberal de José Santos Zelaya también cerró monasterios e instituciones religiosas, e incluso prohibió el uso de sotanas a los sacerdotes.

Fue hasta la caída de Zelaya (1909) que los Jesuitas regresaron al país y comenzaron la fundación de los primeros colegios religiosos, bajo la orden de la Compañía de Jesús, entre estos el Centro América, luego el Loyola. En 1960 fue fundada la UCA por el padre jesuita León Pallais. Hay otros colegios creados por órdenes religiosas, también de gran prestigio, los Hermanos Cristianos de La Salle, los Salesianos, los Escolapios del colegio Calasanz. También hay colegios de órdenes religiosas de monjas, como la Asunción, la Anunciación.  

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Para Chamorro, estos colegios «han contribuido enormemente a la formación de capital humano en Nicaragua». Consideró que si estos colegios cierran sería «cercenar la educación», pero además de un daño a las órdenes religiosas.

«La dictadura no va a poder sustituir esta educación de calidad, mucha de ella basada en la fe y en el altruismo de las órdenes religiosas, no lo va a poder sustituir con un sistema público deficiente, sin calidad. La dictadura quiere utilizar el sistema educativo como herramienta de adoctrinamiento desde la juventud», manifestó el opositor.

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