Banco Produzcamos

Banco de Fomento a la Producción – Produzcamos

Qué pasó con el Banco Produzcamos, la otra promesa fallida del orteguismo de hace 13 años

Economista cree que el Produzcamos es en realidad el escondedero del dinero de la cooperación petrolera de Venezuela, tras las sanciones de EE. UU.

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.

Trece años después que Daniel Ortega le vendió al sector productivo la esperanza de que contaría nuevamente con un banco de fomento que retomaría el rol del desaparecido Banco Nacional de Desarrollo, cerrado en la década de los noventa, el estatal Banco de Fomento a la Producción o Produzcamos sigue siendo el elefante blanco del Sistema Bancario de Nicaragua. Y el sueño de que resolvería los problemas de financiamiento del sector productivo se diluyó como muchas otras promesas del régimen.

Al concluir el 2022, según reportes del Banco Central de Nicaragua (BCN), el Sistema Bancario y Financiero (SBF), integrado por ocho bancos y dos financieras, acumuló en conjunto una cartera de crédito de 152,122 millones de córdobas y a este monto el Produzcamos solo sumó 4,273 millones. Dicha participación es la más alta desde que comenzó a operar en 2010. Sin embargo, en términos porcentuales solo representa el 2.80 por ciento de la cartera total.

Según el Cuarto Censo Nacional Agropecuario (Cenagro, 2011) en Nicaragua hay 261,321 productores agropecuarios individuales. Del total, 122,147 son dueños de pequeñas parcelas de menos de cinco manzanas y son los tradicionalmente no tienen acceso al financiamiento bancario, ya que este lo reciban prácticamente solo los medianos y grandes productores.

Lea también: Privatización del banco estatal Produzcamos aún es “incierta”

Partidizaron el Produzcamos

Al cierre de 2022 en conjunto la cartera del sector agrícola y ganadero del SBF sumó 17,821 millones de córdobas. Si esa cifra se compara con los 4,273 millones que prestó en ese año el Produzcamos, aunque no necesariamente todo se entregó a ese sector, el banco estatal solo aportó el 24 por ciento del financiamiento total.

Para un productor y exdirectivo del Produzcamos, que pide anonimato, es una desgracia que hayan partidizado un banco que se creó con fondos donados por organismos internacionales y que creó tanta expectativa en el sector productivo.

«Se anunció como la oportunidad para los agricultores e industriales, medianos y pequeños que esperaban esa institución desde hace tiempo. Para que les ayudara a su desarrollo con financiamiento, a tasas más bajas que las de la banca comercial», dice el productor.

Puede leer también: Nace Banco Produzcamos

¿Ortega evitó que se consolidara?

El productor añade que la institución no garantizó su sostenibilidad y optó por manejarse a través de una gerencia que solo abre las puertas de la institución a los simpatizantes del partido de Ortega. «Se dedicaron a hacer populismo a través del microcrédito, sin un proyecto de acompañamiento para la garantizar la sostenibilidad de las mujeres beneficiadas», asegura.

Y agrega que «luego optaron por convertirse en un banco de segundo piso, que le da el dinero a los otros bancos, para que estos lo presten. Sin importar que el dinero le llegue encarecido al productor por los gastos de manejo que tiene que cobrar el banco comercial».

El economista y exdiputado Enrique Sáenz, considera que el Produzcamos nunca se consolidó porque Ortega así lo dispuso. «Una mínima parte de los cuantiosos recursos de la cooperación petrolera venezolana era suficiente para que el banco dispusiera de recursos suficientes para cumplir su cometido: fomentar la producción nacional, contribuir a la incorporación de tecnologías y elevar la productividad principalmente del sector agropecuario», asegura Sáenz.

Nunca adoptó visión de fomento

Sin embargo, la capitalización que menciona Saénz nunca se concretó. «Por su alianza con la banca Ortega quiso evitar que la entidad se convirtiera en competencia para ellos. Por esta razón el banco Produzcamos nunca superó el 3 por ciento del total de los créditos otorgados por el sistema bancario. Y cuando se fracturó la alianza con los banqueros, ya se había agotado la llave de la cooperación petrolera venezolana y resultaba difícil inyectar recursos suficientes para que levantara vuelo», asegura Sáenz.

Cuando se aprobó la Ley 640, Ley Creadora del Banco de Fomento a la Producción (Produzcamos), el entonces diputado opositor Eliseo Núñez, advirtió que para evitar su fracaso, este no podía ser un banco más. Ahora Núñez atribuye su fracaso a que la institución no tenía la concepción de un banco de fomento que apoya a productores que son sus propios patrones, entonces no se les puede ver como empresarios sino como trabajadores, que en muchos casos no tienen propiedades para dar en garantía. Además, que necesitan recursos para vivir mientras esperan que salga su cosecha.

A criterio de Núñez el Produzcamos nunca adoptó esa visión, sino la de un banco comercial, cuyo objetivo es obtener ganancias. «Es cierto que el banco puede tener préstamos y otros negocios que generen ganancias, para que estas se usen para financiar y subsidiar los préstamos de fomento, pero no lo hicieron así. Al final lo que tuvimos fue un banco mal administrado por el Estado, que terminó en la acumulación de fracasos que tenemos ahora», dice Núñez.

También puede leer: El Produzcamos se quedó muy corto

Quiso funcionar como banco comercial

Núñez lamenta que para consolidar el Produzcamos no se haya aprovechado la experiencia exitosa del Banco Nacional de Desarrollo (cerrado en 1998), que en las décadas del sesenta y setenta, junto a otros organismos como el Inta, el Infonac y el proyecto invierno, fueron muy eficaces en la reconversión de la matriz productiva.

«Es es la otra cosa, un banco comercial va y mira lo que está sucediendo en el mercado y trata de financiarlo. Pero uno de fomento, no espera que sucedan por sí mismo los cambios que necesita el país en el mercado, sino que los fomenta. Lo hace basado en el plan del Estado para desarrollar la economía del país. Pero nada de esto se hizo. Lo que siempre tuvimos fue un híbrido que nunca pasó de una oficina central, una gran cabeza que gastaba más de lo que producía y que nunca fomentó la producción»,

Según reportes del BCN al cierre de 2022, el Produzcamos tenía 152 empleados y siete sucursales, dos en Managua y cinco en los departamentos.

A la falta de visión de fomento, según Núñez se suma que el programa Usura Cero era su competencia, ya que también prestaba dinero no para el fomento, sino para comprar lealtades políticas. «Entonces lo que Ortega hizo fue distraer recursos que debieron destinarse a un banco de fomento real, para reconvertir la matriz productiva del país y sacar gente de la pobreza y no para perpetuarla y darle solo migajas para que sigan viviendo en la pobreza que es lo que hace el programa Usura Cero», expone Núñez.

Otro tema relacionado: Banco estatal Produzcamos no captará fondos del público

Ausencia de Estado de derecho los lleva al fracaso

Para el economista y exreo político desterrado, Juan Sebastián Chamorro, en países como Nicaragua con un Estado de derecho débil es imposible que un banco estatal sea exitoso. Porque todos están sometidos a presiones políticas y sea de manera directa o indirecta, responden al partido político que está en el poder.

«Cuando un pariente de un funcionario entra en problemas, pide ayuda y el funcionario llama al banco para pedir que le condonen la deuda. Entonces, están sujetos a una gran presión política para condonar deudas. Y el negocio de un banco no es condonar deudas, sino cobrar intereses sobre las deudas. Es por eso que los bancos estatales rara vez funcionan en Estados de derecho débiles», sostiene Chamorro.

El exreo político añade que este panorama se agudiza en un Estado totalitario donde lo más importante es atender el clientelismo político. «No solo el Produzcamos ha fracasado, sino también todos los proyectos crediticios de la dictadura. Y han fracasado precisamente por el mismo problema, el programa Usura Cero que tanto publicitó la dictadura al principio de su administración fue un rotundo fracaso», señala y añade que esto lo provocó el hecho de que llegó el momento en que los beneficiarios de los créditos consideraron que bastaba con el apoyo que le daban al partido.

También puede leer: El Produzcamos ahora opera con menos control y supervisión, lo que genera suspicacias

Bancos estatales están cayendo en desuso

Según Chamorro, el fracaso del Produzcamos no es aislado, sino una tendencia que están llevando a los bancos estatales al desuso. Especialmente en países de América Latina que se caracterizan por su débil institucionalidad. Señala como ejemplo, los escándalos de corrupción que han envuelto a los bancos estatales de Brasil. Eso está llevando a buscar nuevos modelos, en su mayoría con esquemas de asociaciones público-privadas para financiar principalmente obras de infraestructura.

Desde su aprobación en 2007, Daniel Ortega ha reformado tres veces la Ley 640, Ley Creadora del Banco de Fomento a la Producción (Produzcamos). La más reciente reforma la aprobaron en 2021 y con ella se desligó al Estado como garante de sus operaciones financieras. Por lo que desde esa fecha puede realizar operaciones muy similares a las de un banco comercial, pero con controles más relajados, por lo que levantó suspicacias. Sin embargo, todavía no da indicios de comenzar a captar ahorros del público.

En 2014 la reforma abrió el banco al capital privado, pero la venta de sus accione no se concretó. «En su momento se quiso abrir a los empresarios privados pero ellos no apostaron por él», dice Núñez.

¿Guarda el capital de Daniel Ortega?

Por su parte, Saénz asegura que con las reformas y tras las sanciones que Estados Unidos le impuso al desaparecido Banco Corporativo (Bancorp), el Produzcamos ahora resguarda los capitales de la mafia en el poder. «Hay que recordar que cuando el gobierno norteamericano impuso sanciones al banco de la familia en el poder, el Bancorp, metió un cuchillo a una de las arterias que la pandilla en el poder había creado para financiar su conglomerado empresarial, trasegar capitales turbios y resguardar los capitales mal habidos», asegura Sáenz.

Según Sáenz, «la auditoría del Bancorp que se filtró a algunos medios de comunicación revelaba que el capital de Ortega que custodiaba el banco ascendía a 2,730 millones de dólares al cerrar el 2018. Pero no se reflejaban en los reportes de la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (Siboif) porque estaban escondidos bajo la figura de contratos de fideicomiso, que el informe de auditoría reflejaba como cuentas de orden».

Y concluye asegurando que «no es necesario ser adivino para saber que el Banco Produzcamos está cumpliendo esa función de encubrir capitales de la mafia en el poder bajo figuras bancarias que no pueden visibilizarse en los reportes de la Siboif».

Otro fideicomiso que permanece en el Produzcamos es el del Fondo de Transformación y Desarrollo de la Caficultura que desde su creación en 2014 hasta inicios de 2023 acumulaba unos 43.47 millones de dólares.

También puede leer: ¿Ortega les volvió a robar a los cafetaleros de Nicaragua? Nadie se atreve a preguntar dónde está un fondo de US$43 millones

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí