Hoy se cumple un año desde que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene cautivo al obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, una de las voces más críticas contra el régimen dentro la Iglesia católica de Nicaragua, que resistió la persecución y amenazas dentro del país hasta su detención.
A monseñor Álvarez la dictadura lo mantiene aislado en una celda de máxima seguridad, en el Sistema Penitenciario de Tipitapa, conocido como «La Modelo», y enfrenta una condena de 26 años y cuatro meses de prisión, por denunciar los abusos del régimen orteguista contra los nicaragüenses.
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El camino hacia La Modelo lo empezó a fabricar Ortega y Murillo el 4 de agosto de 2022 cuando oficiales de la Policía —que dirige el consuegro de Ortega, Francisco Díaz—cercaron las calles que dan a la Curia Episcopal impidiendo que el obispo saliera a celebrar una misa en la Catedral San Pedro de Matagalpa.
Ese día, ante el asedio, monseñor Álvarez salió de la sede episcopal con la imagen del Santísimo Sacramento en sus manos, para intentar romper el cerco policial en su domicilio y pidió que lo dejaran profesar su fe. Incluso, se acercó con los brazos extendidos hacia los oficiales, quienes lo evadieron. Sin embargo, cantó, oró y se arrodilló ante sus verdugos.

Luego de casi una hora, en la esquina de su casa con el Santísimo en las manos, un oficial se acercó para decirle a monseñor Álvarez y a quienes lo acompañaban que ya podían entrar a la residencia.
Al día siguiente, el 5 de agosto de 2022, a través de un comunicado la Policía acusó al obispo de intentar “organizar grupos violentos” y anunció el inicio de un proceso de investigación que conlleva a mantener en sus domicilios a los señalados. Álvarez, junto a sacerdotes, laicos y seminaristas estuvieron retenidos durante 16 días.

El 19 de agosto de 2022, la Policía asaltó la Curia Episcopal de Matagalpa y secuestraron al obispo. Aproximadamente siete horas después del allanamiento, la institución informó que monseñor Álvarez, estaba en “resguardo domiciliar” en Managua.
Mientras que los otros religiosos y laicos fueron trasladados a las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), de Managua, conocida como El Chipote, y más tardes acusados por los delitos de «traición a la patria y ciberdelitos», y finalmente desterrados a Estados Unidos, el 9 de febrero de este año.
La acusación y traslado a La Modelo
El 13 de diciembre de 2022, el régimen presentó a Álvarez por primera vez desde su secuestro en los Juzgados de Managua, y lo acusó “formalmente” por medio de la Fiscalía por los delitos de “conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional y propagación de noticias falsas en perjuicio del Estado y la sociedad nicaragüense”.
Esa fue la primera vez que la dictadura lo mostró publicamente desde su detención.

El 9 de febrero de este año, Álvarez fue trasladado de Managua a cárcel La Modelo, tras negarse a salir del país junto con otros 222 presos políticos que fueron desterrados y enviados a Estados Unidos.
Un día después, la dictadura en un juicio político exprés, lo condenó a 26 años y cuatro meses de prisión y lo despojó de su nacionalidad nicaragüense.
La dictadura mostró por segunda vez a Álvarez, el 25 de marzo de 2023, cuando los medios de propaganda oficialista publicaron varias fotografías y un video de un encuentro que tuvo el obispo con dos de sus hermanos, desde entonces nadie afuera del penal lo ha vuelto a ver.

El encarcelamiento del obispo ha provocado olas de solidaridad a nivel internacional y cientos de condenas por el actuar del régimen contra el religioso y han exigido su liberación sin condición.
Monseñor se niega a ser desterrado Dictadura quiere desterrarlo
La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en los últimos seis meses ha intentado excarcelar a monseñor Rolando Álvarez, pero a través del destierro.
En julio pasado, diplomáticos y fuentes de la Iglesia católica, también confirmaron que el orteguismo sostuvo negociaciones con un enviado del Vaticano y la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) para excarcelar al obispo Álvarez, quien incluso fue sacado de su celda en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como La Modelo, sin embargo, no se concretó la liberación porque el religioso se niega a ser desterrado de Nicaragua.
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La Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), el pasado 28 de junio ordenó la liberación inmediata de monseñor Rolando Álvarez, dando un plazo de 9 días para que el Estado informara sobre la situación del religioso. Sin embargo, el plazo se cumplió el pasado 7 de julio y la dictadura orteguista sigue sin acatar dicha resolución, manteniendo encerrado a monseñor Álvarez en La Modelo.
El primer obispo detenido en Nicaragua
Álvarez de 56 años, es el primer obispo arrestado y condenado desde que Ortega retornó al poder en Nicaragua desde 2007.
Álvarez fue nombrado por Benedicto XVI obispo de la Diócesis de Matagalpa el 8 de marzo de 2011 y tomó posesión el 2 de abril de ese año. Y nombrado por el papa Francisco, en julio de 2021, administrador apostólico de la “sede vacante” de la Diócesis de Estelí, tras la aceptación de la renuncia por edad de monseñor Juan Abelardo Mata, en el cargo de obispo.
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En mayo de 2018, Álvarez integró el equipo de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) que sirvió como mediador en el primer Diálogo Nacional entre el régimen orteguista y la oposición.
Tras el arresto de monseñor Álvarez, la dictadura de Ortega incrementó la represión en contra de la Iglesia católica a través de prohibiciones de actividades religiosas, congelamiento de cuentas bancarias, asedio en las parroquias y la expulsión de al menos 84 religiosos, entre sacerdotes y monjas.
En marzo pasado, el régimen también rompió las relaciones con el Vaticano, horas después que el papa Francisco lo calificara en una entrevista concedida a Infobae como una “dictadura hitleriana” y opinara —“con mucho respeto”— que padece “un desequilibrio” mental.