El canciller de la dictadura de Daniel Ortega, Denis Moncada, saluda a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a su lado el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el presidente del Gobierno de España y presidente del Consejo de la Unión Europea, Pedro Sánchez, en la Cumbre UE-Celac, que se realizó el 17 y 18 de julio de 2023, en Bruselas, Bélgica. Captura

Cuba, Nicaragua y Venezuela en la UE-Celac. «No puede convertirse en un lavado de imagen», dice experto en diplomacia

Críticos señalan el riesgo de mantener relaciones con la dictadura de Ortega. "Tiene implicaciones desfavorables a la democratización, ya que eso permite cierta legitimidad".

La tercera Cumbre de la Unión Europea y la Comunidad de Estados Americanos y Caribeños (Cumbre UE-Celac) confirmó para los críticos la dinámica dual de la comunidad internacional, que si bien ha condenado los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua, no contempla la ruptura de las relaciones con ese país.

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La Cumbre UE-Celac, realizada el 17 y 18 de julio en la capital de Bélgica, es un evento que reúne a presidentes y autoridades de la UE, América Latina y el Caribe, para afianzar sus relaciones comerciales. Este año estuvo marcada por los cuestionamientos a la participación del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y representantes de Nicaragua y Venezuela, países bajo el control de regímenes autoritarios, que han cometido represión contra el pueblo, encarcelamiento y violaciones de derechos humanos, para mantenerse en el poder.

Aprovechar evento para denunciar

Un experto en relaciones diplomáticas, que habló con LA PRENSA bajo condición de anonimato, valoró que estos eventos deben ser aprovechados por los países democráticos para denunciar a las dictaduras y hablar con claridad sobre los problemas que enfrentan estos países, porque «es responsabilidad ineludible de la comunidad internacional proteger a sus poblaciones».

«El hecho de que estos países sean invitados no puede convertirse en un lavado de imagen para quienes han cometido y siguen cometiendo crímenes de lesa humanidad y niegan las libertades más elementales para vivir con dignidad. En este sentido es de esperar que los líderes democráticos alcen sus voces y se hagan escuchar con firmeza y claridad», dijo la fuente.

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La socióloga nicaragüense y opositora exiliada, Haydeé Castillo, quien ha trabajado arduamente en denunciar las violaciones de derechos humanos del régimen de Ortega a nivel internacional, manifestó que mantener relaciones con países en dictadura es un tema complejo y que puede tener diferentes efectos, a veces positivos y a veces muy negativos.

Relaciones diplomáticas le dan legitimidad a Ortega

Castillo recordó que las relaciones diplomáticas con Estados Unidos permitieron la salida de 222 presos políticos en febrero pasado, pero las relaciones diplomáticas que la mayoría de países sostienen con Nicaragua, incluida la Unión Europea, «tiene implicaciones desfavorables a la democratización, ya que eso permite cierta legitimidad».

«En el caso de Nicaragua, está permitiendo un permanente fluido de recursos por parte de la arquitectura financiera mundial (BCIE, BID, FMI, BM) así como la cooperación, incluso de las agencias de la ONU dentro de Nicaragua. Aún cuando está comprobado que esos fondos nos endeudan, pero no están llegando a la población sino al tejido represor de Ortega», valoró Castillo.

La Unión Europea es uno de los organismos internacionales que ha aplicado sanciones a funcionarios y familiares de Ortega por las violaciones de derechos humanos, la ruptura del orden democrático, la represión y encarcelamiento de opositores, que incluye sacerdotes, entre ellos el emblemático caso del obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez. Sin embargo, los países europeos mantienen las relaciones diplomáticas y comerciales con Nicaragua.

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Haydeé Castillo en el Foro EU-LAC que se realizó en Bruselas, Bélgica, el13 y 14 de julio 2023, previo a la Cumbre UE-Celac. LA PRENSA/Cortesía

Castillo consideró que «hay una expectativa equivocada de la comunidad internacional» de creer «que en la medida que disminuyen la presión Ortega cederá. Cuando la historia comprueba cómo fue en el 1990, que lo hace hasta cuando se siente al borde del abismo».

«La presencia diplomática en tanto siga inyectando recursos financieros puede ser contraproducente», agregó Castillo.

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Apenas un par de días antes de la Cumbre UE-Celac, Nicaragua y la UE restablecieron sus relaciones diplomáticas, que estaban seriamente afectadas desde el año pasado, tras la expulsión y declaración de non gratas de sus respectivas embajadoras. La ruptura se dio tras las reiteradas demandas de la UE a la dictadura de Ortega y su esposa, Rosario Murillo, de buscar una salida cívica y negociada a la crisis política que vive el país desde 2018.

No quieren «quemar los puentes»

El experto en relaciones diplomáticas manifestó que el criterio de los países occidentales —donde está la UE, Estados Unidos, Canadá y los principales países latinoamericanos—, «consideran que la ruptura de relaciones no favorece el logro de los cambios que se persiguen y, por el contrario, los dificultan, al eliminar toda posibilidad de comunicación e influencia».

«Esta posición se refleja en el mantenimiento de representaciones diplomáticas al nivel de embajadores de la mayoría de estos países. Esta política a veces choca con los exabruptos de la política exterior del régimen, pero se mantiene, como vemos con la reciente aceptación mutua de embajadores entre la UE y Nicaragua. Consideran, en resumen, que la única forma de influir positivamente es manteniendo una presencia», expresó el experto.

En lo referido a la invitación a Cuba, Venezuela y Nicaragua a la Cumbre UE-Celac, el experto observó el efecto negativo que genera una política de exclusión, como pudo verse en la Cumbre democrática celebrada el año pasado en San Francisco, California.

«La diferencia en este caso es que no es un país quien invita sino que se trata de un encuentro al más alto nivel de países pertenecientes a dos tipos de organizaciones, un marco donde es impensable la posibilidad de una exclusión», dijo la fuente.

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Muchos países latinoamericanos se opondrían a la exclusión y, a pesar de las resoluciones del Parlamento Europeo, el Consejo, que es quien toma las decisiones, difícilmente apoyaría una exclusión.

Política Cumbre UE-latinoamérica Nicaragua archivo

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