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En Nicaragua, hay un grupo de embajadores que son removidos de sus cargos y enviados a otros países como representantes diplomáticos durante cortos periodos de tiempo. Rosario Murillo es quien los mueve como peones de ajedrez, indica una fuente que trabajó en la cancillería y que solicita anonimato.
En la cancillería no se mueve nada sin que Rosario Murillo lo haya aprobado. “En efectos prácticos, ella es como la canciller”, dice el exfuncionario que trabajó y presenció varias reuniones entre ella y parte de los diplomáticos acreditados en otros países.
El caso más reciente de un embajador removido en un periodo corto, es el de Siddartha Francisco Marín Arauz quien el pasado seis de julio fue removido como embajador de Nicaragua en Honduras tras ocupar ese cargo durante 13 meses.
En su lugar, el régimen designó a Iris Audelly Acuña Huete como ministra consejera con funciones consulares. Su cargo anterior había sido como embajadora en República Dominicana, lo cual representa un retroceso en el escalafón diplomático.

Antes de Honduras, Siddartha Marín no había durado ni 15 días como embajador en Cuba. Desde el 24 de noviembre de 2021 hasta el 6 de diciembre. Ese año, según un conteo realizado por LA PRENSA, la dictadura de Ortega realizó 102 cambios en el servicio exterior.
Al igual que Marín, algunos diplomáticos que son removidos constantemente o que tienen varios cargos diplomáticos son Valdrack Jaenschtke, Michael Campbell, Gilda María Bolt González, Mohamed Farrara Lashtar entre otros. Jaenschtke fue el más veces removido en 2021, con 22 ocasiones.
Todos ellos tienen una característica, dice la fuente, “son hablantines, negociadores o tienen buenas relaciones”, con los funcionarios de otros países. Estos no serían los únicos, pero son los más visibles.
De acuerdo a la fuente que trabajó en la cancillería, Rosario Murillo es quien maneja a este grupo y el canciller Denis Moncada está prácticamente apartado. “Ella está en contacto con todos ellos y él (Daniel Ortega) no se mete. Muy rara vez habla con ellos. El canciller también solo sigue las órdenes de ella”, indica.

Irrespeto
El exembajador de Nicaragua en Alemania, José Dávila, comenta que el cambio constante y en corto tiempo de los embajadores puede ser interpretado como un irrespeto por parte de los demás países. “El otro país entiende que llega una persona estable, capacitada, inteligente y se asombra cuando tiene que irse a los pocos meses. Eso da una mala imagen. La diplomacia nicaragüense está en ruinas”.
Uno de los casos para mostrar la rotación de los embajadores de la dictadura es el Vaticano. Desde 2017 ha habido cinco representantes diplomáticos diferentes. Primero estuvo Esther Carballo Madrigal, hermana de los sacerdotes Bismarck y Boanerges Carballo, y su periodo fue de un año y ocho meses.
El 9 julio de 2019, llegó Gilda Bolt Gonzáles para sustituirla en el cargo y duró ahí hasta el 16 de julio de 2020, es decir, un año y siete días.
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Ese mismo 16 de julio, el régimen nombró a Karol Paguaga Estrada y fue sustituida el 1 de septiembre de 2020. Solo estuvo en el cargo por 46 días. Luego llegaría el exsubdirector general de la Policía, Francisco Bautista Lara, quien fue nombrado en el cargo ese mismo 1 septiembre de 2020.
Bautista Lara fue fundador de la Policía Sandinista en 1979, tras el derrocamiento armado de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle. Fue enviado a retiro en 2005 por el expresidente Enrique Bolaños. Desde el estallido de la crisis sociopolítica en abril 2018 estuvo a favor de la actuación policial.
Fue recibido ante la Santa Sede el 12 de octubre, como parte del protocolo de entrega de las copias de estilo de las Cartas Credenciales, que lo confirmaron como embajador extraordinario y plenipotenciario de Nicaragua. Ese día tuvo una audiencia con el papa Francisco y tras ese encuentro, Bautista Lara le entregó al papa un regalo oficial: una imagen de la Purísima con vestimenta similar a la de Rosario Murillo, lo que fue criticado por miembros de la Iglesia.

El 3 de febrero de 2021, Bautista Lara fue separado del cargo y el 2 de marzo de 2021, fue nombrada Eliette Ortega Sotomayor como ministra consejera de Nicaragua ante la Santa Sede. Ella es viuda de Mario Antonio Barquero Baltodano, exembajador en la India, Turquía e Irán, quien falleció en junio de 2020.
Para entonces, ella tenía un cargo como diplomática del régimen en Teherán, capital de Irán. Luego fue enviada a el Vaticano y el 22 de septiembre de 2021, fue removida y desde entonces no hay representante en la Santa Sede. En marzo de 2023, el régimen de Ortega ordenó la “suspensión” de las relaciones diplomáticas con el Vaticano.
Esta rotación también ha pasado con Cuba, uno de los principales aliados políticos de Daniel Ortega. La dictadura ha tenido a Francisco Campbell como embajador en Estados Unidos, su mayor adversario político, durante 13 años, desde 2010, mientras que en el último año y medio, ha habido 5 embajadores en la isla.
Luis Cabrera González ocupó el cargo por 14 años, desde 2007 hasta finales de noviembre de 2021, cuando llegó a sustituirlo Siddartha Marín por 11 días. El 7 de diciembre, fue nombrado el coronel en retiro Reynaldo del Carmen Lacayo Centeno y fue removido un mes después.
Quien llegó a sustituir a Lacayo Centeno, fue Wilfredo Jerónimo Jarquín Lang hasta el 12 de mayo de 2022 y pocos días después, la dictadura nombró a Alejandro José Solís Martínez, quien fue removido del cargo el 16 de mayo de 2023, pero el 25 de junio, Ortega lo nombró otra vez como embajador en La Habana.
Solís Martínez es médico cirujano graduado en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Nicaragua (UNAN Managua). Fue director general de Planificación y Desarrollo del Ministerio de Salud de Nicaragua y coordinador de Planificación Estratégica Institucional y de Estadísticas Nacionales.
José Dávila considera que la dictadura también ha irrespetado a Cuba porque “ningún país le gusta que le estén cambiando embajadores con esa frecuencia porque ellos también tienen su política exterior y lo mejor es que esas relaciones sean duraderas”.

¿Estrategia?
La misma Rosario Murillo trató de explicar a mediados de marzo durante una de sus alocuciones diarias que estos cambios en el servicio exterior, “son movimientos que venimos haciendo para que nuestros cuadros de relaciones internacionales puedan rotarse y desarrollar con más experiencia y competencia las funciones diplomáticas”.
Para el exdiplomático costarricense, Carlos Murillo, esta práctica puede ser intencional por parte del régimen para que “se vea el servicio exterior como un asunto totalmente de la pareja presidencial, que ellos manejan, deciden, ponen, y eso es una irresponsabilidad”.
Por su parte, José Dávila, considera que estos cambios se dan producto de un desconocimiento del funcionamiento de las relaciones diplomáticas a nivel internacional.
“Hay una convención de Viena, una serie de manuales de protocolo. En las últimas seis décadas hay una serie de instrumentos que les da un estilo a las relaciones diplomáticas y se supone que todas las cancillerías del mundo conocen eso, lo que pasa es que en Nicaragua eso está manejada por solo dos personas que son poco ilustradas en estos temas”, asevera.
Carlos Murillo cree que detrás de las acciones del régimen puede haber una estrategia política y diplomática. “La intención es que (los embajadores) no logren establecer vínculos con el gobierno receptor o algunos actores en ese país receptor para evitar que luego inicien algún tipo de presión contra las violaciones de derechos humanos”.

El exfuncionario de la cancillería señala que estos movimientos se dan según “las necesidades que Rosario Murillo siente que debe cubrir de acuerdo al contexto internacional”, y para esas misiones, suele enviar a los diplomáticos más fieles o que tengan habilidades para negociar.
El exdiplomático costarricense asegura que “en corto tiempo no se obtiene experiencia. Por experiencia propia le digo que el primer año es de acomodarse, conocer el país, establecer los vínculos y ya el segundo año es cuando realmente comienza a realizar su trabajo, a adquirir experiencia”.
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Tanto Dávila como Murillo coinciden en que, para que un embajador pueda hacer un buen trabajo, se requieren entre tres y cinco años, pero en el caso de algunos diplomáticos nicaragüenses, solamente permanecen en el cargo por algunos meses. Murillo explica que sí es posible cumplir con una función diplomática en cuestión de meses cuando se va con una misión en específico, pero de lo contrario es difícil que puedan adquirir experiencia.
Por otro lado, el régimen ha nombrado a miembros de la Juventud Sandinista, presentadores de televisión y hasta a un instructor de artes marciales como embajadores en distintos países. Carlos Murillo señala que cualquier persona puede ser embajador, pero “lo que sí es indispensable es que conozcan de protocolo, de manejar relaciones diplomáticas”.

La Ley 358, Ley del Servicio Exterior, señala en el artículo 31 que “las personas de confianza del presidente de la República que sean designadas embajador, representante permanente o cónsul general deberán ser: 1. Nacionales o nacionalizados de conformidad a lo preceptuado en la Constitución Política y estar en pleno goce a sus derechos civiles y políticos; 2. Ser mayor de 25 años de edad; 3. Poseer relevantes méritos para el eficaz desempeño del cargo”.
El Artículo 33 define las etapas para el proceso de selección de aspirantes a funcionarios de carrera del servicio exterior.
Las etapas son:
1. Convocatoria a concurso público de oposición;
2. Pruebas;
3. Elaboración y publicación de lista de seleccionados;
4. Ingreso a la academia diplomática;
5. Evaluación del Rendimiento Académico;
6. Nombramiento en período de prueba y
7. Nombramiento efectivo e incorporación en el escalafón en la categoría de Primer Secretario o Agregado según corresponda.
Dávila explica que los diplomáticos tienen la tarea de defender al Estado, y que es muy difícil tratar de defender crímenes de lesa humanidad o el encarcelamiento de un obispo. “Por eso también se dan esos periodos tan cortos de dos o tres embajadores en un año porque no pueden defender al régimen a como ellos esperan”, dice.
Estos son algunos de los embajadores que más han sido removidos en los últimos años.
Valdrack Jaentschke
Jaentschke es reconocido como un tipo hábil para negociar, inteligente, con buen perfil académico, pero también peligroso, conspirador, sobre todo por su experiencia en la Seguridad del Estado, en la que trabajó en los años ochenta durante la primera dictadura sandinista. Está casado con la directora del Instituto Nicaragüense de Turismo (INT), la ex reina de belleza Anasha Campbell.
Valdrack Ludwing Jaentschke Whitaker nació en Corn Island el 22 de agosto de 1959. Es el hijo único de una familia de clase media con ascendencia alemana. En los ochenta, cuando trabajaba en la Seguridad del Estado, fue enviado a la embajada de Nicaragua en Honduras para hacer trabajo de inteligencia y espionaje.
Tiempo después, Jaentschke regresó a Nicaragua y entró a la Universidad Centroamericana (UCA) a estudiar sociología. Se graduó en 1991 y luego obtuvo una beca para ir a estudiar una maestría en Administración Pública y Asuntos Internacionales en la Universidad de Pittsburg, en 1994.

En el gobierno de Enrique Bolaños, Jaentschke trabajó como asesor en Desarrollo Institucional del Ministerio de Defensa y cuando Daniel Ortega regresó al poder en 2007, fue nombrado vicecanciller.
Jaentschke ha ejercido funciones como representante del régimen de Ortega ante Guatemala, Belice, San Cristóbal y Nieves, Antigua y Barbuda, Surinam, San Vicente y las Granadinas, Grenada, Haití, Trinidad y Tobago, Dominica y otros países del Caribe. También ha representado al gobierno de Ortega en organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y Naciones Unidas
Fue vicecanciller de Ortega hasta 2020 y desde entonces se le ha percibido en una especie de altibajos, sobre todo después de que en febrero de 2021 lo destituyeran de 16 cargos que tenía en Cancillería.
En septiembre de 2021, Ortega lo nombró como ministro consejero con funciones consulares en Guatemala y posteriormente fue enviado como embajador a Honduras en diciembre de ese mismo año.
Desde julio de 2022 se encuentra en Costa Rica como encargado de negocios y ministro consejero del régimen de Daniel Ortega.
Algunos especialistas han indicado que Jaentschke es considerado como el principal negociador del régimen en cuanto a temas diplomáticos y que podría estar tratando de aliviar tensiones con el gobierno de Rodrigo Cháves.
Siddartha Marín
Es licenciado en Relaciones Internaciones con Mención en Comercio Internacional, y tiene un posgrado en Diplomacia y Relaciones Internacionales.
Antes de que regresara Ortega al poder, Marín trabajaba en el Ministerio de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Enrique Bolaños. Entre 2006 y 2009 fue agregado cultural con funciones consulares en la embajada de Nicaragua en Perú, concurrente en Bolivia, Ecuador y Paraguay, y entre 2013 y 2014 fue embajador de Nicaragua en Ecuador
Para 2016, Marín fue el delegado del gobierno de Nicaragua ante la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), y también para la Conferencia Iberoamericana.

En agosto de 2018, Marín Arauz fue nombrado representante permanente con rango de embajador extraordinario y plenipotenciario ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el que duró menos de un mes, pero mantuvo el cargo de ministro asesor de Ortega para políticas y asuntos internacionales hasta que le fue removido en enero de 2022.
Desde el 17 de mayo de 2022 hasta el 6 de julio de 2023, Marín fue embajador de Nicaragua en Honduras, y antes de eso había sido embajador en Cuba por 11 días.
Mohamed Farrara Lashtar
Mohamed Mohamed Farrara Lashtar tiene 64 años, es sobrino del dictador libio Muamar Gadaffi y desde el 11 de abril de 1990 es nicaragüense. El gobierno sandinista de los ochenta le otorgó la nacionalidad días antes de entregarle el poder a Violeta Barrios de Chamorro.
En los ochenta, Farrara Lashtar trabajaba en el Centro Cultural Árabe Libio, adscrito a la embajada de Libia en Managua y para los noventa era el representante de las inversiones que el gobierno de Gadafi hizo en Tisma y San Francisco Libre a través de la empresa Agropecuaria Nicaragüense Árabe Libia (ANILIB), fundada con capital libio-nicaragüense en 1983, y de la cual Farrara Lashtar era el gerente.
Cuando Ortega regresó al poder, Farrara Lashtar era suplente del diputado Jacinto Suárez en el Parlamento Centroamericano y desde el 29 de enero de 2007, Lashtar ocupó el cargo de Secretario Privado del Presidente para Asuntos Internacionales, con rango de embajador, y tenía una oficina en la cancillería según confirmó el excanciller Samuel Santos en 2009.

El sobrino de Gadaffi ha sido Embajador Especial para Asuntos en el Exterior; Embajador ante Kuwait y concurrente ante Egipto, Jordania, República Argelina Democrática y Popular, y Arabia Saudita.
Actualmente es Ministro Asesor y Delegado para África, Medio Oriente y países árabes. En 2019, Ortega lo nombró enviado especial con carácter de ministro en Libia, Palestina, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Argelia, Jordania, Líbano, Qatar, Omán, Yemen, entre otros. El pasado tres de marzo de 2023 fue nombrado embajador en Túnez y el 14 de abril le otorgaron el cargo de embajador extraordinario y plenipotenciario ante Turquía.
Gilda María Bolt González
Estuvo vinculada al área de relaciones internacionales del Frente Sandinista desde los ochenta. Nació en Matagalpa el 5 de junio de 1956. Es licenciada en Ciencias Sociales y especialista en Gestión Financiera, con un máster en Políticas Públicas.
También ha sido responsable de formular planes de desarrollo en la Región Occidental de Nicaragua, en las áreas de educación, reconstrucción, monitoreo de la eficiencia de las administraciones y control de la corrupción entre 1992 y 2000. Además, fue directora de Relaciones Institucionales en la Contraloría General de la República del 2000 al 2006.
Fue jefa de Gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores en 2006, y cuando Ortega asumió el poder fue nombrada embajadora de Nicaragua ante El Salvador de 2007 al 2014, luego viceministra de Relaciones Exteriores y embajadora no residente en Belice y delegada presidencial para la Integración Centroamericana entre 2014 y 2018.

En marzo de 2019 fue enviada a Costa Rica para fungir como embajadora, pero la cancillería de ese país utilizó la estrategia del silencio para no otorgarle el beneplácito. El régimen después la envió a el Vaticano.
Tras haber sido ministra consejera en el Vaticano entre el 9 de julio de 2019 y el 16 de julio de 2020, fue enviada a El Salvador como ministra consejera con funciones consulares el 11 de agosto de ese año, y el 10 de marzo de 2021 fue nombrada embajadora en ese mismo país, pero el 7 de septiembre fue removida del cargo.
Michael Campbell
El 18 de enero de 2021, Michael René Campbell Hooker fue nombrado como embajador de Nicaragua ante la India y de ahí, fue removido para ser el representante permanente alterno de la República de Nicaragua, con rango de Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante la Organización de Estados Americanos.
En octubre de 2021 debutó ante el organismo regional defendiendo al régimen de Daniel Ortega y negando la existencia de presos políticos en Nicaragua. El 25 de mayo de este año, Ortega lo removió de tres cargos que ocupaba desde 2019. Hasta entonces era embajador en Misión Especial de la República de Nicaragua, ministro asesor del presidente para las relaciones internacionales y con el Gran Caribe, y secretario de promoción de inversiones y exportaciones de la Presidencia de la República.
Seis días antes, el 19 de mayo, Ortega ya lo había nombrado como su embajador ante la República Popular China con la cual Nicaragua estableció relaciones diplomáticas en diciembre de 2021 y desde entonces ha habido tres embajadores.

El primero fue Orlando José Gómez, y después fue removido para nombrar en ese cargo a Ian Coronel Kinloch, el hermano de la ministra de Gobernación, María Amelia Coronel Kinloch. Campbell Hooker es el tercero y actual embajador en China
Es hijo de Francisco Campbell y Miriam Hooker. Su padre es el embajador de Nicaragua en Estados Unidos desde 2010, su madre, es la cónsul general en esa misma delegación diplomática, y su hermana, Mabel Leilani Campbell Hooker, es la encargada de prensa y cultura de la sede diplomática de Nicaragua en Washington. Su tío es el vicepresidente del Consejo Supremo Electoral, Lumberto Campbell.
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