Marina Prado y Jonathan Pacheco juegan de volante en el Diriangén. LA PRENSA/ CORTESÍA/ DIRIANGÉN

El matrimonio de futbolistas argentinos que juega en Diriamba

Él juega con el equipo masculino de la Liga Primera y ella se integró desde hace año y medio al conjunto femenino que se coronaron en la segunda división

Cuando llegó a Nicaragua, Marina Prado no sabía nada del país, menos de su futbol femenino. Vivió dos meses en Managua y después se trasladó a Diriamba donde se enteró que el Diriangén, club en el cual milita su pareja Jonathan Pacheco, tenía un equipo femenino. Buscó una oportunidad porque extrañaba patear una pelota como lo hacía en la ciudad de San Andrés Giles, provincia de Buenos Aires, Argentina, donde jugaba. A los pocos días de entrenamientos, el técnico le solicitó sus documentos para inscribirla y desde hace año y medio ella junto Pacheco forman el único matrimonio de extranjeros que milita en el futbol nicaragüense. 

“Eso sucedió espontáneo, de las ganas mías de jugar”, explica Marina, quien señaló que han acomodado sus horarios de entrenamientos y juegos con el cuido de su hija Jazmín de cuatro años. “Si él (Pacheco) entrena en la mañana y yo por la tarde, entonces él se queda cuidándola. Si ambos coincidimos, entonces me la llevo”, cuenta la jugadora del Diriángen, quien aseguró que la familia de sus otras compañeras que viajan a los partidos vigilan a su hija mientras está en el campo, o lo hace alguna jugadora que las acompaña. “Somos como una gran familia, todas nos apoyamos”, sostiene la jugadora de 32 años. 

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Pacheco jugó solo tres partidos con el Diriangén en el Clausura 2021. La directiva le cedió a préstamo a la UNAN, que en ese momento estaba en la Liga de Ascenso, a cambio de una extensión de contrato y los boletos para traer a su familia. “Lo primero que pensé: ‘me vuelvo a Argentina, no quiero jugar en segunda’. Después lo analicé más frío y me dijeron cómo era el club y tomé la decisión de ir. Creo que esa fue otra de las mejores decisiones de mi carrera porque me trajeron a mi familia, el club era ordenado, conseguimos el ascenso, tuve un torneo excelente y eso me abrió las puertas para volver al Diriangén”, señala el jugador argentino de 30 años.

Antes de venir a Nicaragua, Pacheco se dedicaba a dar entrenamientos personalizados y jugar en clubes de tercera división, mientras Marina trabajaba dando clases de educación por la mañana, administraba una ferretería por las tardes y en la noche enseñaba gimnasia artísticas o entrenaba en el equipo de la ciudad San Andrés Giles. La propuesta para venir a Nicaragua apareció de pronto, pero no dudaron. “Ya lo teníamos decidido desde hacía varios años que la primera propuesta al extranjero la tomaríamos. No sabíamos para dónde veníamos, no sabíamos nada del país y de la liga, pero no dudamos”, cuenta Pacheco.

Mariana Prado, capitana del Diriangén femenino, levantando el Torneo de Clausura segunda división. LA PRENSA/Cortesía

Una historia de amor

Se conocieron en un campo de futbol hace 15 años. Un día Pacheco llegó a San Andrés Giles de vacaciones tras finalizar su temporada con el San Lorenzo y decidió mantenerse en ritmo en el equipo local donde Marina entrenaba con el conjunto femenino. “Jugué solo a nivel provincial, el equipo (El Frontón) de mi ciudad participará este año en los torneos AFA (Asociación del Futbol Argentino) de tercera división”, relata Marina, quien se desempeña de contención como Pacheco. 

Pacheco llevó su proceso de formación junto a Ángel Correa, actual jugador del Atlético de Madrid, compartió vestuario con Leandro Romagnoli, Emmanuel Gigliotti entre otras figuras del San Lorenzo de Argentina y enfrentó a los colombianos Giovanni Moreno y Teofilo Gutiérrez, estrellas en su momento de la primera división argentina. Cumplió a los 19 años su sueño de debutar en la máxima categoría de su país, pero sabía que establecerse en las categorías profesionales era muy complicado y por eso emigró al futbol nicaragüense. Marina es una de las tres extranjeras — las otras juegan en el Pedro Joaquín FC— de las que se tiene conocimiento en la segunda división. Tuvo un corto paso por las inferiores de Boca Juniors y después regresó a jugar en el equipo local de San Andrés Giles. 

El Diriangén es el club más importante del futbol nicaragüense. El equipo masculino es el más ganador de la historia con 30 títulos y ha dominado en la Liga Primera en los últimos torneos. El conjunto femenino era uno de los representativos de la primera división, campeón nacional en las temporadas 2000, 2001, 2003 y 2010, según los datos Nica Futb Femenino, el portal especializado en futbol femenino nicaragüense. En la temporada 2020-21 descendió a la segunda división, tras caer contra El CD 26 en el repechaje. Hace dos semanas aproximadamente se coronó en el Apertura de segunda división quedando a un paso de retornar a la máxima categoría.

Deportes Diriangén archivo

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