Asteriscos positivos de la reunión de la OEA

Creo que hay que valorar varios aspectos positivos con respecto a la situación de Nicaragua que destacan en la recién pasada 56 reunión ordinaria de la OEA celebrada en Ciudad Panamá, Panamá.

Quizás el primero y más importante, es que todos los participantes en la nutrida representación de la oposición nicaragüense presentes en la reunión dieron una imagen unitaria y al final se firmó una declaración conjunta de todas las plataformas opositoras que fue leída por el dirigente estudiantil Lesther Alemán que fortalece la causa de la liberación de Nicaragua.

La declaración de la Asamblea General de la OEA sobre Nicaragua recoge varios puntos torales demandados por la oposición y por países democráticos, tales como el fin a las violaciones a los derechos humanos, la liberación de todos los presos políticos, la detención arbitraria, el exilio forzoso y el fin la apatridia, así como el retorno con garantías a su país a quienes así lo deseen.

Está claro que la OEA no tiene el mecanismo coercitivo para obligar a la dictadura a emprender estas acciones, pero peor sería que hubiera optado por hacerse de la vista gorda e ignorar el caso de Nicaragua aduciendo que el país ya no es parte de este organismo regional. Incluso la declaración hace un llamado a que Nicaragua retorne a la OEA facilitando el proceso de su reincorporación.

Es notorio que declaración de la OEA sobre Nicaragua fue aprobada por consenso de esta organización y validada con el respaldo de todas las organizaciones opositores que firmaron el pronunciamiento leído por Lester Alemán en el que reconocen “las contundentes palabras del presidente José Raúl Mulino sobre la crisis nicaragüense, las del canciller de Costa Rica Manuel Tovar Rivera y las del sub secretario de Estado de los Estados Unidos Christoper Landau”.

En la reunión con embajadores liderada por el excanciller Norman Caldera los embajadores se fueron bien impresionados al ver como la oposición propone acciones concretas como llevar a la dictadura Ortega Murillo ante la justicia internacional.

Fue notoria la posición del canciller Tovar de Costa Rica, quien a pesar de las controversiales declaraciones de su presidenta Laura Fernadez, en el sentido de que Nicaragua tiene el gobierno que han elegido los nicaragüenses, esta vez aprovechó el foro continental de la OEA para denunciar “con enorme preocupación” la creciente presencia militar rusa en Nicaragua, así como de organizaciones terroristas como Hamas y Hizbulá.

Tovar añadió un detalle preocupante: “justo el día de ayer (el lunes 21) varios individuos vinculados o pertenecientes al grupo Hamás fueron detenidos por fuerzas policiales en mi país” y agregó que “la declaración de la OEA sobre Nicaragua es un instrumento que reafirma la democracia, los derechos humanos y las libertades fundamentales continúan siendo pilares esenciales del sistema interamericano”.

Las declaraciones de Tovar indican un cambio en relación a Nicaragua que contrastan con las timoratas declaraciones de su presidenta y a lo mejor indican un cambio de dirección y una rectificación del rumbo de la política exterior del nuevo gobierno de Costa Rica.

Tovar también abordó el tema del fallecimiento del líder indígena Brooklin Rivera agregando que Costa Rica “deplora su muerte bajo custodia estatal y exige el pleno esclarecimiento de los hechos y rendición de cuentas.”

El tema de Nicaragua estuvo “en el tintero” desde el discurso de apertura del presidente anfitrión José Raúl Mulino, a quien todos los nicaragüenses debemos estar agradecidos por su posición inequívoca en favor de la democracia y los derechos humanos en nuestro país.

Mulino dijo que la OEA “no puede ignorar la grave erosión a los derechos humanos en Nicaragua y subrayó que Panamá asume la obligación de señalar lo que la organización no puede ignorar denunciando públicamente la persecución a opositores, la supresión del espacio cívico, la expulsión de organizaciones humanitarias, el encarcelamiento de líderes religiosos y el exilio forzado de miles de ciudadanos, hechos que según sus palabras, resultan incompatibles con los principios fundacionales de la OEA”.

En resumen, creo que la reunión de la OEA y su declaración sobre Nicaragua, aprobada por consenso, presagian nuevos horizontes en la lucha por un cambio democrático en Nicaragua sumado a los cambios positivos que ya hemos visto recientemente en el continente americano en países como Honduras, Chile, Perú y Colombia.

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector de LA PRENSA de 1981 a 1984.

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