Este martes 25 de abril se cumple un mes sin tener información de monseñor Rolando Álvarez, condenado a más de 26 años de prisión por sus posturas críticas a las violaciones de derechos humanos que ha perpetrado el régimen orteguista desde el 2018.
La última vez que se tuvo noticias públicas del jerarca católico fue el 25 de marzo, cuando medios oficialistas publicaron las primeras fotos y un video, desde su confinamiento en el Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro de Tipitapa, conocido como La Modelo.
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En las imágenes —en las que se aprecia un escenario, con mesa, comida y sofás— se vio al obispo de la Diócesis de Matagalpa reunido con su familia, visiblemente delgado, pero con el espíritu fuerte reflejado en el rostro. Desde entonces no se ha tenido noticias del religioso.

«No sabemos nada. No hay información de monseñor Rolando Álvarez», respondió escuetamente una fuente eclesiástica en condición de anonimato a LA PRENSA, al consultar sobre el estado del obispo.
«Hay un silencio sepulcral respecto a monseñor Rolando, nadie sabe nada», lamentó por su parte la abogada e investigadora Martha Patricia Molina.
Casi nueve meses privado de libertad
Desde el 4 de agosto de 2022, el régimen mantiene a monseñor Álvarez privado de libertad. El 19 de ese mismo mes, el régimen impuso al religioso casa por cárcel y ordenó su traslado de Matagalpa a Managua. El 9 de febrero pasado fue trasladado a La Modelo, tras negarse a salir del país junto con otros 222 presos políticos que fueron desterrados y enviados a Estados Unidos.
Un día después, la dictadura condenó a monseñor Álvarez a 26 años y cuatro meses de prisión y lo despojó de su nacionalidad nicaragüense. La sentencia fue leída por el magistrado orteguista Octavio Ernesto Rothschuh, recientemente sancionado por Estados Unidos.
A monseñor Álvarez el régimen lo condenó por “ser autor de los delitos de menoscabo a la integridad nacional, propagación de noticias falsas a través de las tecnologías de la información y la comunicación, obstrucción de las funciones, agravada desobediencia o desacato a la autoridad”.
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El pasado 20 de abril, el obispo David J. Malloy, de Rockford, presidente del Comité de Justicia y Paz Internacional de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, emitió una declaración en la que pide al gobierno de Joe Biden y a toda la comunidad internacional seguir esforzándose por la liberación de monseñor Álvarez.
“Hago un llamado al Gobierno de los Estados Unidos y a toda la comunidad internacional para que continúen trabajando por la liberación del obispo Álvarez y por la restauración de la paz y el Estado de derecho en Nicaragua. Que nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, patrona de Estados Unidos y Nicaragua, abrace a sus hijos en este momento difícil y los ilumine con la luz de Cristo resucitado”, manifestó el obispo Malloy.