Zoila López, de 64 años, comenzó a trabajar en el Capitolio de Estados Unidos hace más de 20 años. Empezó en el área de limpieza, luego como responsable de los elevadores y hace un año la asignaron como conductora de tren, donde le toca trasladar a los senadores de ese país.
«Se cerró la posición en la que estaba y me trasladaron aquí al Senado. Yo no quería porque nunca he manejado ni bicicleta, y carros, mucho menos», cuenta. Tampoco sabe hablar inglés y eso le preocupaba. Después de que le explicaran, sin embargo, cómo funcionaba comenzó a hacerlo. «Todo es eléctrico», dice. Su jornada inicia a las 7:00 de la mañana y termina a las 3:00 de la tarde.
López llegó al Capitolio gracias a su hermana, quien ya trabajaba allí en el área de limpieza. «Mi hermana me dice ‘no quieres venirte a trabajar en el Capitolio’, y yo dije ‘hasta Washington‘, porque yo vivía en Maryland y ella me dice, ‘sí, pero es en el Capitolio, vas a ganar más y vas a trabajar en una compañía de limpieza'», recuerda.
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Migró hace 37 años
López migró a Estados Unidos en 1986. Desde 1978 viajaba a Estados Unidos, pero nunca se quedaba, no le gustaba, comenta. La mamá de López había migrado antes, y trabajaba limpiando casas de diplomáticos estadounidenses, fue así que su mamá logró conseguir residencia y ofrecerle a sus hijas un futuro en Estados Unidos.
Cuando López decidió quedarse a vivir en Estados Unidos estaba casada con Juan López, también nicaragüense, granadino. Ya tenían una hija. Estando en ese país inició trabajando en limpieza de casas por muchos años.
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En Nicaragua se quedaron sus estudios. Cuando migró cursaba cuarto año de magisterio en la Escuela Normal de Managua, ella viajaba todos los días en bus de Granada a Managua, de donde es originaria. «Un tiempo me fui a vivir a la Centroamérica en Managua, pero en mi cuarto año de estudios comencé a viajar todos los días porque ya no podía seguir pagando la renta», dice.
No aprendió bien inglés
Cuando López limpiaba en el Capitolio supo de una vacante en el área de lo elevadores. Aplicó, pero no quedó porque su inglés no era bueno. «Mi inglés es básico, a veces me confundo con las conjugaciones verbales. El inglés es difícil, y a mi edad más», dice.
Aunque llegó joven a Estados Unidos cuenta no que no pudo estudiar el idioma. Tenía que trabajar y velar por sus hijos, que eran tres, una nacida en Nicaragua y otros dos en Estados Unidos. «Yo he visto gente que dice 20 años y no sabe hablar inglés. Aquí nadie te da nada, si tú no trabajas no comes, yo tenía que pensar en el futuro de mis hijos, por lo menos mis hijos no andan limpiando como anduve yo», recuerda.
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Después de un tiempo y unos cursos que tomó de inglés en una iglesia volvió a aplicar al trabajo de los elevadores en el Capitolio y lo obtuvo, y ahí estuvo 14 años, hasta que la trasladaron a conductora de tren.
López, quien es la única nicaragüense en esa área, recibió este 19 de abril un diploma y una medalla en reconocimiento a los 15 años trabajando directamente al Gobierno de Estados Unidos.
