Estas palabras de D Félix Maradiaga respondiendo a la arbitrariedad de los nuevos bárbaros tienen un significado profundo y certero ya que nadie nos puede quitar nuestra nacionalidad.
La inmensa mayoría de los nicaragüenses estamos jubilosos por la “liberación” de 222 presos políticos que también incluye a algunos/as exfuncionarios sandinistas y a una exguerrillera sandinista convertida.
Pero también han surgido preocupaciones legítimas por el destierro y la supuesta “perdida” de nacionalidad que han decretado nuestros gobernantes y sus esbirros. Lo del destierro es un hecho, pero no hay que olvidar que ya estaban desterrados y humillados en las cárceles de Nicaragua. En los EE. UU.o en los países donde decidan residir, estarán mil veces mejor: serán libres y estarán con sus familias y en muchas mejores condiciones.
Además, es un destierro temporal ya que pronto regresarán a nuestra Nicaragüita y volverán a oler la tierra mojada lo que no podían hacer desde las cárceles. Entonces, como también bien dijo D Juan Lorenzo Holmann, los “desterrados van a ser ellos”.
Pero lo de la pérdida de nacionalidad no existe ya que, como también dijo D Félix, la patria “se lleva en el corazón y en la sangre”.
Pero aparte de esta realidad de fondo y sabiendo todos que las actuaciones de nuestros gobernantes han sido y continúan siendo perversas, también hay que destacar que lo que ellos han hecho en el pasado y en estos días violan no solo la moral y ética cristiana, sino también nuestra Constitución Política aprobada el 10 de febrero de 2014 y publicada en La Gaceta Numero 32 del 18 de febrero de 2014, que especifica, entre otros artículos, que:
- “Son principios de la nación nicaragüense, la libertad, la justicia, el respeto a la dignidad humana y el pluralismo político y social” (Artículo 5)
- “Ningún nacional puede ser privado de su nacionalidad” (Artículo 20)
- “Los nicaragüenses tienen derecho a expresar libremente su pensamiento en público o en privado, individual o colectivamente, en forma oral, escrita o por cualquier otro medio” (Artículo 30)
- “Nadie puede ser sometido a detención o prisión arbitraria” (Artículo 33)
- “Toda persona tiene derecho a que se respete su integridad física, psíquica, y moral” (Artículo 36)
- “Los nicaragüenses no podrán ser objeto de extradición del territorio nacional” (Artículo 43)
- “Se establece la igualdad incondicional de todos los nicaragüenses en el goce de sus derechos políticos” (Artículo 48).
Como ya han destacado diversos juristas y expertos constitucionales la supuesta “reforma” que aprobó el jueves pasado la llamada Asamblea Nacional (digo llamada porque no es ni Asamblea ni Nacional) despojándoles de su nacionalidad no tiene ninguna validez, no siguió las consultas que establece la ley, tendría que ser aprobada en una segunda legislatura, y más importante no podría ser retroactiva.
Por lo que nuestra Constitución sigue vigente y amparando a los ex presos políticos. Pero aparte de estos aspectos legales, lo más importante es que la ética y la moralidad los ampara y, además como también dijo D Juan Sebastián Chamorro la “nacionalidad es un derecho inalienable que no la va a quitar un decreto”.
El autor es bachiller del Colegio Centro América de Granada.