En el 2008, el régimen de Ortega sacó a sus simpatizantes a las calles para evitar que opositores marcharan contra el fraude en las elecciones municipales

Así es como Ortega arrebató a los nicaragüenses el derecho a elegir a sus alcaldes y por qué los comicios de este domingo son los peores

La opositora Haydee Castillo consideró que el régimen de Ortega convirtió a los alcaldes y las autoridades municipales en "súbditos, sumisos y esclavos".

Desde el regreso de Daniel Ortega al poder en 2007, las elecciones municipales han sido usadas por los sandinistas como un medio para garantizarse el control de la mayor cantidad de alcaldías posibles, de un total de 153 municipios que tiene Nicaragua.

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El opositor y miembro de la Unión Democrática Renovadora (Unamos), Hértor Mairena, valoró que el primer fraude electoral practicado en las votaciones municipales de 2008, fue parte del «diseño de la concentración de poder» que tenía como meta el partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que encabeza Ortega y que tomó las riendas de la estructura electoral tras su regreso al poder.

Es así que en las votaciones municipales de 2008, el FSLN pasó de 87 alcaldías obtenidas en los anteriores comicios de 2004, a 105 alcaldías que se garantizó ese año, tras uno de los procesos electorales más cuestionados, con incontables irregularidades, catalogado por los críticos como «el fraude mejor documentado».

Denuncias de 2008

En ese momento, los observadores y expertos electorales denunciaron la expulsión de fiscales de la oposición en la mayoría de las juntas receptoras de votos, desaparición de actas, anulación de votos de liberales sin justificación, “alteración de actas de escrutinio sumando una centena a los resultados en decenas que recibía el FSLN. Ejemplo, si el FSLN había sacado 57 votos, lo transformaban en 157 o en 257 votos”, explicó en ese momento el ahora preso político, el politólogo José Antonio Peraza.

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En al menos ocho municipios donde los resultados a boca de urna favorecían a candidatos liberales, el Consejo Supremo Electoral (CSE) declaró ganador a los sandinistas, lo que provocó confrontación entre los simpatizantes de ambos bandos.

Cuatro personas resultaron heridas de bala en Managua el día después de las votaciones municipales de 2008, en medio de las protestas de los simpatizantes del candidato a alcalde por Managua, Eduardo Montealegre, que se enfrentaron a simpatizantes del FSLN. Eliézer Marín, de 15 años en ese entonces, quedó inválido como consecuencia de una bala en la columna.

La imagen de Eliézer Marín, de 15 años, baleado en la columna , fue publicada por los medios de comunicación nacionales e internacionales, pero los responsables nunca fueron presentados por las autoridades. LA PRENSA/Archivo

En los comicios venideros se fue perdiendo la confianza ciudadana en los procesos electorales, tras ver que el FSLN tenía el control de todo el tendido electoral, en contraste con la incapacidad de los partidos opositores para defender el voto en las urnas.

Municipales de 2012

En las votaciones municipales siguientes de 2012, el FSLN aumentó de 105 a 134 alcaldías. Los informes de organismos de observación electoral destacaron que los comicios de ese año se caracterizaron por la baja participación ciudadana, afirmando que la abstención fue del 55 por ciento de la población.

Además, valoraron que la abstención electoral no fue exclusiva de los ciudadanos que rechazaban al régimen orteguista, sino de los propios militantes sandinistas, que se vieron impedidos de elegir a sus candidatos a alcaldes por culpa del «dedazo» de la dirección del FSLN.

Según el análisis de los expertos, otro de los motivos que incidió en la baja participación electoral, es que los gobiernos municipales perdieron parte del poder que tenían para desarrollar sus municipios, esto debido a la concentración del poder en el Gobierno central que personifica Ortega.

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Tras las votaciones de 2012, hubo 3 muertos: Ariel Francisco Reyes Gutiérrez, miembro de la Juventud Sandinista, asesinado en El Jícaro, municipio de Nueva Segovia, el día después de las votaciones, cuando celebraban los resultados y se dio un altercados entre los partidos rivales. Y en el municipio de Ciudad Darío, Matagalpa, los sandinistas Juan Miguel López Artola y José Vidal Obando Lira, fueron asesinados el propio cinco de noviembre de 2012, en medio de enfrentamientos con la Policía, porque los sandinistas no reconocían los resultados de su centro de votación, porque no los favorecía. Varios civiles y policías resultaron heridos con armas de fuego ese día y hubo numerosos reportes de agresión a periodistas.

2017, las votaciones más letales

Los últimos comicios municipales de 2017 fueron los más letales, destacando sobre todo la violencia electoral que ese año dejó al menos siete muertos: uno en el municipio de Wiwilí, y dos en Yalí, ambos municipios de Jinotega; dos en Sandy Bay, uno de Waspam y uno de Bilwi, municipios del Caribe Norte. Se reportaron casas quemadas y varios heridos en los municipios del Caribe Norte.

Elias Pineda Blandón fiscal del PLC, fue asesinado en Wiwilí tras la votaciones municipales del 5 de noviembre de 2017. LAPRENSA/Cortesía

Sin embargo, para los críticos las votaciones municipales que se realizan este domingo 6 se dan en «el peor» contexto político, con más de 200 opositores presos, sin partidos rivales, con miles de personas en el exilio debido a la persecución y las amenazas del régimen orteguista.

Antes que llegara el día de estos comicios, Ortega se encargó de eliminar las cinco alcaldías que representaban al partido opositor Ciudadanos por las Libertad (CxL), al cual el régimen le canceló su personalidad jurídica en los comisiones presidenciales de 2021.

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El partido gobernante hace proselitismo político desde todas las instituciones públicas, principalmente desde sus 135 alcaldías, y usa todos los medios de comunicación a su alcanza para promoverse; mientras que los otros partidos pequeños que participan, llamados «zancudos» por los críticos, a duras penas hacen circular algunas fotos de sus militantes caminando por mercados y calles. Algunos como el Apre, cuelgan videos y afiches de sus candidatos en las redes sociales, que no llegan a los 20 «me gustas».

Militantes del PLC en campaña. Foto tomada de redes.

Elecciones totalmente insignificantes

La directora de Urnas Abiertas, Olga Valle, valoró que en los procesos anteriores, a pesar de haber sido señalados por múltiples irregularidades e ilegalidades hubo cierta apertura.

«En esta ocasión las elecciones se están dando bajo un cierre total y la anulación completa de la competencia electoral», manifestó Valle.

Para Valle, estos comicios tienen el único objetivo de «justificar el reembolso millonario de más de 13 millones de dólares» que en su mayoría le quedarán al FSLN.

«Estas elecciones son sin competencia electoral, sin condiciones democráticas, no hay posibilidad de que se respete la voluntad popular, por tanto son elecciones totalmente insignificantes para la ciudadanía, en el sentido de que no van a poder ver reflejada la voluntad que tienen para la administración de municipios», dijo Valle.

«El peor contexto» para elecciones

El opositor Hértor Mairena manifestó que «no se puede creer que puede haber elecciones en Nicaragua si no están participando los opositores, si hay un estado de sitio, autoritarismo, represión policial, conculcación de todas las libertades políticas y un Consejo Supremo Electoral completamente controlado por el orteguismo».

«Podríamos decir que estas votaciones se dan en el peor contexto porque hay 220 presos políticos, una decena de miles en el exilio, partidos de la oposición todos despojados de su personalidad jurídica y el orteguismo afianzado en un estado totalitario y autoritario», expresó Mairena.

Alcaldes se han convertidos en «súbditos de Ortega»

La también opositora Haydee Castillo valoró que los fraudes electorales han significado el aniquilamiento de los gobiernos municipales, que para Castillo tienen gran importancia, porque son las instancias más cercanas a la ciudadanía y con el deber de resolver los problemas y necesidades locales.

La opositora consideró que el régimen de Ortega convirtió a los alcaldes y las autoridades municipales en «súbditos, sumisos y esclavos».

«Aquí hay una mutación de gobiernos locales que se convirtieron completamente en operadores de la pareja dictatorial, que reyna en vez de la ley, en vez del apego al derecho, en vez del servicio más cercano a la población», dijo Castillo.

¿Qué se vota en las municipales?

Las votaciones municipales de Nicaragua son para elegir alcaldes, vicealcaldes y concejales en los 153 municipios del país. Cada partido o alianza de partidos debió presentar al menos 300 candidatos para las alcaldías y vicealcaldías y 5,770 nombres para las concejalías, a excepción de los partidos regionales que solo compiten en los municipios de las regiones del Caribe.

En total son 14 partidos que participan en estos cuestionados comicios, nueve de estos van en alianza con el FSLN, y los demás son partidos pequeños, que no tienen oportunidad de ganar frente al control del régimen orteguista en toda la estructura electoral.

Política Elecciones municipales Fraude libre archivo

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