Este domingo 30 de octubre Luiz Inácio Lula da Silva y Jair Bolsonaro se disputan la Presidencia de Brasil en segunda vuelta. La primera vuelta, realizada el pasado 2 de octubre, la ganó el izquierdista, Lula, pero no logró conseguir la mayoría para ser declarado nuevamente presidente de la nación sudamericana.
La más reciente encuesta de DataFolha arroja que Lula saldría victorioso con el 52 por ciento de los votos frente al 47 por ciento que obtendría Bolsonaro. En la primera vuelta del 2 de octubre, Lula obtuvo el 48 por ciento de los votos y Bolsonaro un sorpresivo 43 por ciento, superando lo que anticipaban las encuestas.
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El izquierdista ha sido criticado porque le asocian una amistad y cercanía con el dictador de Nicaragua, Daniel Ortega. Bolsonaro se lo ha echado en cara en debates presidenciales televisado y las redes sociales –principalmente Twitter– están llenas de mensajes relacionados a la crisis de derechos humanos y la persecución religiosa que vive Nicaragua y que este sería el espejo de Brasil en caso de ganar Lula.
Ortega en el debate presidencial
«Hablemos de su amigo Daniel Ortega, ¿es tu amigo o no? Él (Ortega) está arrestando sacerdotes, expulsando monjas, cerrando canales de televisión como CNN, televisión católica y radio, prohibió las celebraciones del día de la biblia, prohibió las procesiones, una falta de respeto a las religiones y lo tratas como amigo y dices que esto depende de él ¿y no podemos hacer nada?» interpeló Bolsonaro a Lula durante el penúltimo debate presidencial el pasado 17 de octubre.
Cabe destacar que Lula, el expresidente de Brasil y referencia de la izquierda latinoamericana, reconoció en 2021 que las cosas no andan bien en Nicaragua, pero nunca ha condenado la violación de derechos humanos en el país y tampoco se ha referido a la actual persecución contra la Iglesia católica y sus líderes religiosos.
En agosto de este año, en entrevista del programa Largo Aliento, con la periodista mexicana Sabina Berman, Lula aconsejó a Ortega que «no abandone la democracia, no deje de defender la libertad de prensa, de comunicación, de expresión, porque eso es lo que fortalece a la democracia» y que, «cuando uno piensa que no hay nadie para sustituirnos, nos estamos transformando en dictadores». Dijo también que «hace diez años que yo no tengo contacto con Nicaragua, no sé muy bien lo que está sucediendo en Nicaragua, pero tengo informaciones de que las cosas no están nada bien ahí».

En el reciente debate, Lula respondió a Bolsonaro diciendo que si Ortega se «equivoca» le corresponde al pueblo de Nicaragua «castigarlo», obviando que el dictador mantiene el control absoluto en el país.
En ese mismo espacio el expresidente brasileño habló de su participación en la Revolución Popular Sandinista, de la cual dijo sentirse orgulloso. «Me sentí muy orgulloso de que el 19 de julio de 1980 participé en la conmemoración del aniversario de la Revolución Sandinista, que derrocó a un dictador de 30 años llamado Somoza. Ahora, el régimen político en Nicaragua es algo que depende de ellos, y Daniel Ortega sabe, tú sabes, Chávez sabe, todos saben, que si yo quisiera creer en un mandato perpetuo, hubiera hecho el tercer mandato cuando me lo propusieron. Quien se cree imprescindible, insustituible, empieza a nacer dictador. Entonces, si Daniel Ortega se equivoca, el pueblo de Nicaragua castigue a Daniel Ortega, si Maduro se equivoca, que lo castigue el pueblo», refirió Lula el pasado 17 de octubre.
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Restricciones del TSE
Pero no solo en el debate se coló el tema de Nicaragua. El 19 de octubre pasado el Tribunal Supremo Electoral (TSE) brasileño mandó a eliminar una serie de publicaciones en redes sociales realizadas por bolsonaristas que ba al candidato Lula con el dictador Ortega. En total, informaron que se eliminarían 11 publicaciones.
La decisión fue publicada por el ministro Paulo de Tarso Sanseverino al aceptar una solicitud del PT al argumentar que «las publicaciones transmiten de manera intencional y maliciosa el mensaje de que el candidato Luiz Inácio Lula da Silva es aliado político del dictador nicaragüense Daniel Ortega y, en consecuencia, apoya y consiente las prácticas ilícitas que practica, como la persecución de los cristianos y la tortura», dijo Sanseverino, según reportaron medios de comunicación de Brasil.
Lo anterior formó parte de la campaña «violenta» en la que han estado involucrados ambos candidatos a la Presidencia.
Precisamente en redes sociales el tema de Nicaragua enciende las posturas entre bolsonarias y petistas (seguidores del Partido de los Trabajadores, que encabeza Lula).