La ansiedad es una emoción que se alimenta del miedo, la preocupación y la angustia. Es como un monstruo que se mantiene de la adrenalina, cuando algo nos avisa que hay peligro; como nuevas situaciones, lugares desconocidos o una carretera muy empinada, esto nos genera una descarga automática de adrenalina y este menstruo que estaba dormido se despierta y logra de forma automática que nos protejamos del peligro.
Cada vez que pasamos situaciones que nos dan miedo y nos ponen ansiosos, generalmente tenemos la respuesta de querer que todas esas sensaciones del cuerpo desaparezcan inmediatamente, esto nos genera sentirnos más ansiosos todavía. Entre más luchamos con el monstruo para que se vaya, más se alimenta de nuestra energía y adrenalina, así que se queda porque lo seguimos alimentando de nuestro propio miedo.
Sentir ansiedad es tenerle miedo al miedo. Miedo a las situaciones que pueden llegar a pasar, a nuestros pensamientos, a escenarios que nos imaginamos de formas catastróficas y según la ciencia el 95% de las escenas que nos creamos en nuestra mente no llegan a pasar. Sin embargo, nuestros pensamientos generan que nos sintamos de ciertas formas. Es decir, si yo pienso que hoy será un mal día, que todo me saldrá mal y que seguro tendré problemas en mis sesiones con mis pacientes, seguramente me voy a sentir angustiada, preocupada, con miedo y mal humor, entonces quizás eso provoque que yo cancele mis sesiones, que ande molesta en el tráfico y posiblemente me sienta sin energías para enfrentar mi día.
¿La ansiedad es mala?
No, la ansiedad no es mala. Es una emoción adaptativa que nos viene a comunicar que estamos teniendo miedo, angustia, tensión o preocupación. Lo que sí, es que la ansiedad puede ser una ansiedad sana, que está asociada a los miedos de la vida, a los miedos del desarrollo (separación de padres o pareja, miedos nocturnos, nuevos trabajos, cambios drásticos) ó una ansiedad patológica, la que nos afecta la vida haciéndonos sentir infelices, intranquilos, se manifiestan fobias (fobias sociales, manías, obsesiones, compulsiones) y esta requiere un acompañamiento psicológico y muchas veces medicación.
¿Cómo se siente la ansiedad en el cuerpo?
Algunas personas no se dan cuenta que lo que están viviendo son cuadros ansiosos y por eso visitan al médico, se hacen muchos exámenes, pasan consulta con muchos especialistas y éstos les dicen que no tienen nada, que todo está bien. Y empiezan a pensar que hay algo malo en ellos, que van a morir, que están quedando locos porque no entienden como pueden tener tantos síntomas físicos y según sus valoraciones médicas nada está fuera de lo normal.
Algunos síntomas físicos que podemos llegar a experimentar cuando estamos sintiendo mucha ansiedad, es el corazón acelerado, no poder respirar, sentir el pecho apretado, tener sensaciones de frío y calor, hormigueos en el brazo izquierdo, el párpado tiembla, tensión en la mandíbula, dolores de cabeza, asco, mareos, diarreas.
¿Es peligroso sentirme así?
Estas sensaciones que tenés no son peligrosas, es tu cuerpo que está liberando todas las emociones y tensiones acumuladas que no atendiste y llega el momento que tu cuerpo necesita liberarlas. Nuestro cuerpo es muy sabio e inteligente y recupera su equilibrio de esta manera. Tu cuerpo se está encargando de regular el estrés, y sí, esta regulación puede resultar incómoda, desconcertante y no lograr entender qué está pasando.
¿Cómo podemos ayudarnos con la ansiedad?
La ansiedad es una emoción que siempre vamos a sentir. Necesitamos aprender a identificarla y a reconocer cómo se mueve en nuestro cuerpo y mente. No podemos desaparecerla, pero si a dejar de tenerle miedo.
- Meditando: conectándonos con nuestra mente y cuerpo, dedicando un tiempo exclusivo a nuestra paz interior.
- Escribiendo: desahogándonos en una hoja cómo nos sentimos y qué es lo que estamos pensando, esto nos ayudará a entender más nuestra mente.
- Ejercicio físico: liberando hormonas de bienestar en el cerebro y sacando de forma saludable las energías estancadas del cuerpo.
- Caminar descalzos en la tierra: tener contacto con la naturaleza nos permite conectarnos aquí y ahora.
- Buscar ayuda profesional: si sentimos que no podemos hacerlo por nuestra cuenta, siempre existe un psicoterapeuta que puede ayudarte a darte herramientas.
¿Alguna vez te has sentido ansioso sin saber qué hacer? ¿Qué has hecho para sentirte mejor? Me encantaría poder leerte en mis redes sociales de faceboook e Instagram como @telocuentamanda. ¡Hasta la próxima!