Una nueva encuesta sobre la opinión de desempeño de los gobernantes latinoamericanos realizada por la firma CID-Gallup volvió a colocar a Daniel Ortega con un 37 por ciento de aprobación. Dicho porcentaje ubicó a Ortega en el puesto siete, de un ranking que incluye a 13 mandatarios de la región. Además, ese porcentaje lo muestra estancado con respecto a la misma evaluación realizada en mayo pasado. En la anterior, con esa misma nota se colocó en el sexto lugar, de una lista de 12.
La consulta realizada entre septiembre y octubre de este año mantiene a la cabeza al salvadoreño Nayib Bukele, con 86 por ciento. Y en el último lugar al ecuatoriano Guillermo Lasso, con 17 por ciento. En medio de la crisis sociopolítica en la que está sumido el país desde 2018, Ortega se mantiene en la mitad de la lista. Él obtuvo una nota similar al porcentaje de aprobación y votos que conseguía hasta antes de tomar el control del Consejo Supremo Electoral (CSE) y de tener a su servicio a la única encuestadora local que a la fecha sigue funcionando.
Según la ficha técnica, la muestra de la encuesta incluyó a 1,200 ciudadanos de cada país. La consulta se realizó a través de llamadas a teléfonos celulares. La investigación tiene un margen de error de más o menos 2.8 puntos y un nivel de confianza del 95 por ciento.
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¿Cómo mantiene ese porcentaje en las encuestas?
A través de sus redes sociales, Tiziano Breda, analista para Centroamérica de Crisis Group, comentó que la «novedad» de la encuesta de octubre de CID-Gallup no es que después de tres años en el poder Bukele mantenga el liderazgo de la evaluación, sino que Ortega se encuentre en el centro del grupo. Eso —según Breda— «hay que tomarlo en cuenta».
Para el analista, el porcentaje que obtuvo Ortega podría reflejar el «miedo» de los nicaragüenses, ya que una encuesta telefónica puede ser una trampa. También admitió que algunos empleados públicos podrían verse obligados a decir que sí. Sin embargo, consideró que «difícilmente solo estos dos factores llegarían a representar (la opinión de) más de uno de cada tres entrevistados».
Mientras los gobernantes de Costa Rica, República Dominicana y Honduras, quienes en ambas mediciones ocuparon el segundo, tercero y cuarto lugar respectivamente, mejoraron su aceptación en la más reciente medición, Bukele y Ortega repitieron.
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Apoyo histórico siempre fue menor al 40 %
Para Ortega recibir menos del 40 por ciento de aprobación es casi un tradición. En las elecciones de 1989 cuando perdió las elecciones ante la Unión Nacional Opositora (UNO), encabezada por Violeta Barrios de Chamorro, obtuvo cerca del 41 por ciento de los votos. Y durante los 16 años que permaneció en la oposición las encuestas reflejaban un voto duro a su favor que rondaba el 38 por ciento.
De hecho después de perder las elecciones de 1989, 1996 y 2001 promovió una reforma que le permitiera ganar la Presidencia con menos del 40 por ciento de los votos. Fue así que en las elecciones de 2006, con solo el 38 por ciento del sufragio, recuperó el poder.
Tras años de esfuerzos infructuosos por elevar ese porcentaje de aceptación, a partir de su regreso al poder en 2007 se hizo del control del poder Electoral. Luego con apoyo de los poderes Judicial y Legislativo anuló el candado constitucional que le prohibía reelegirse. Así, con una aceptación menor al 40 por ciento que refleja la encuesta y con el país inmerso en la peor crisis represiva de su historia, en enero pasado Ortega inició su cuarto periodo presidencial consecutivo.
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¿Qué otros factores influyen?
Ahora apoyado de la Policía y el Ejército mantiene el control del país. La mayoría de los dirigentes opositores están presos y el resto en el exilio. Al menos 300 mil nicaragüenses se han ido al exilio y miles de organizaciones han sido canceladas. En general, Nicaragua vive una situación de terror en la que cualquier palabra o mensaje puede ser motivo de encarcelamiento. Incluso una decena de sacerdotes católicos, incluido un obispo, están presos.
Un analista político nicaragüense, quien por temor a represalias prefiere no ser identificado, dice que definitivamente el miedo influye al momento de responder una consulta telefónica, de la que no hay seguridad del origen. Pero también cree que se debe tomar en cuenta quién contrata la investigación, ya que en otras mediciones esta misma empresa le ha dado calificaciones muy bajas.
Recuerda que las consultoras que se decidan a esto son empresas que están a disposición de sus clientes. Otro detalle es que a pesar de ser una medición latinoamericana incluye a menos de la mitad de los presidentes de la región. Por lo que valdría la pena saber quién la contrata y cuál es su objetivo; pero admite que estos son datos que no se revelan.
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