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El turismo en Nicaragua se aviva a pasos lentos. LA PRENSA/ Oscar Navarrete.

Turismo en Nicaragua: una apuesta inestable

Con timidez turistas llegan al país, sin embargo, los sobrevivientes del rubro creen que pasará más tiempo para que el sector del descanso retome el auge turístico y la estabilidad que tenía hasta principios de 2018

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Por más de seis meses, Kenneth Sánchez, estuvo retirado del turismo. Se dedicó al engorde y venta de ganado. También vendió algunos vehículos para subsistir. Fue hasta finales de 2020 que regresó para ofrecer sus servicios a visitantes de la isla de Ometepe. Dice que ahora hay buenas proyecciones, pero la demanda es inferior a la que se tenía en los primeros meses de 2018.

Sánchez se inició en 2010 como guía de turismo, dos años más tarde emprendió con la renta de motocicletas, hasta que el negocio fue decayendo con la crisis socio-política de hace cuatro años y colapsó con la pandemia del Covid-19.

El sector hotelero fue doblemente golpeado con la crisis de 2018 y la pandemia del Covid-19. Algunos cierres de locales fueron temporales y otros definitivos. LA PRENSA/ Oscar Navarrete.

“Pasamos como cinco o seis meses que no había ni cotizaciones, ni tours, ni renta, ni nada. Yo sinceramente me dediqué al campo. Pero no es lo mismo tener un negocio a quedar sin ingresos y cerrarlo de la noche a la mañana, cuando ya uno tenía sus inversiones y proyecciones”, dice Kenneth Sánchez.

En junio de 2022, Ovidio Reyes, titular del Banco Central de Nicaragua (BCN) refirió que en el primer trimestre del año se alcanzó un ingreso de 110 millones de dólares en turismo y manifestó que la perspectiva es llegar a no menos de 400 millones en el rubro de Hoteles y Restaurantes.

Los últimos dos años han sido los más difíciles para la industria turística, según datos oficiales. LA PRENSA.

En este sentido, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), publicado en julio pasado por BCN reveló que, en mayo de este año, la expansión de actividad económica del rubro Hoteles y Restaurantes creció 16.6 por ciento con un acumulado de 20.1 por ciento entre enero y junio.

Kenneth Sánchez no domina las estadísticas oficiales, pero su experiencia personal le dice que el turismo actual no es el mismo de años anteriores.

“En turismo no llegamos a los niveles que teníamos antes del 2018, antes de los primeros meses, porque a mediados ya no había nada”, agrega. “La crisis del 2018 nos afectó bastante porque solo agarramos el 2019 para empezar a pagar deudas, pero la pandemia que se nos vino en 2020, nos golpeó más fuerte y varios negocios cerraron definitivamente”, explica Sánchez.

Este año se empiezan a notar más turistas que los últimos dos años, pero está lejos de alcanzar el auge previo a 2018 aseguran prestadores de servicios de Granada, Managua y Rivas. LA PRENSA/ Oscar Navarrete.

El último informe gubernamental refiere que al país ingresaron apenas 222, 434 turistas entre enero y diciembre de 2021 una cifra menor comparada a 383,979 visitantes de 2020 y 1.29 millones en 2019.

María José Lacayo administra un hotel familiar en Granada. Coincide con Kenneth que la inestabilidad llegó hace cuatro años y se agudizó con la pandemia. “Las crisis económicas las tratamos de vivir sin perder la esperanza y la fuerza para reinventarnos como negocio”, dice.

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Su hotel se sumó a los muchos que durante la pandemia cerraron operaciones por falta de huéspedes. Explica que los costos de operaciones consumieron a los propietarios ante los nulos ingresos.

Pero María José Lacayo es optimista y realista a la vez. Reconoce que es hasta este año que se empiezan a notar un poco más de visitantes. “Creo que pasará un poco más de tiempo para que volvamos a tener la excelente imagen país que teníamos a nivel internacional previo a 2018”.

En 2020, según los datos del BCN, los ingresos de divisas por turismo alcanzaron los 198.5 millones de dólares, disminuyendo notablemente en comparación con los 515.3 de 2019 y los 544.4 de 2018.

Cambiar de rubro

Alfonso Martínez dice que fue hotelero por diez años hasta finales de 2018 cuando la crisis lo obligó a cambiar de rubro. Recuerda que desde mayo los clientes empezaron a cancelarle reservaciones que tenía para fin de ese año. Al inicio trató de mantener el local que rentaba en Moyogalpa, Ometepe, sin embargo, no lo logró. “El personal se me ofreció a trabajar sin salario por algunos meses, pero los liquidé con mis ahorros. No pude más”, lamenta.

Martínez aprendió a dominar el idioma inglés y se trasladó a Managua para laborar en un call center internacional. Con la pandemia, la administración decidió que el trabajo lo realizaría desde casa y dice que por ahora no vuelve al sector turístico porque ha notado que la industria hotelera está limitada y no le ofrece la estabilidad financiera que necesita.

“Antes veías turistas por todos lados aquí en la Islay te dabas el lujo de rechazar, ahora la pocas veces que los ves y cuando lo ves es porque están en lugares céntricos. Los hotelitos retirados pasan desocupados. Tengo varias amistades que les ha tocado acomodarse porque antes se enfocaban en el turista extranjero ahora es en el nacional”, dice.

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Las estadísticas oficiales apuntan que para 2020, el 36.2 por ciento de los hoteles fue ocupado por turistas extranjeros y el 63.8 por ciento por locales. El 68.6 por ciento llegó al país por vía terrestre y el 30.8 por ciento lo hizo por vía aérea.

“No hay estabilidad en el negocio”

Para Lucy Valenti, expresidenta de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur), la nueva apuesta por el turista local se debe a que al prestador de servicios “no le queda otra opción” por la poca conectividad aérea que existe en el país y tampoco las líneas American Airlines, Spirit Airlines y United Airlines han comenzado a operar en el país. “Hasta que comiencen a volar podremos saber si en realidad se está teniendo un impacto positivo en el turismo porque se espera que así sea”, dice.

Lucy Valenti, expresidenta de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur)

En junio pasado, se anunció la eliminación de la prueba negativa a Covid-19 para los viajeros nacionales y extranjerosque ingresan al país, sin embargo, la decisión no motivó el retorno de las tres aerolíneas que salieron de Nicaragua en marzo 2020 pese a que en todos los países centroamericanos mantienen operaciones.

Este año, los destinos que están teniendo un mayor movimiento son San Juan del Sur y Tola porque están cerca de la frontera con Costa Rica que es por dónde están ingresando los turistas que llegan. En 2020, de los 383, 979 turistas que llegaron al país 126,639 lo hicieron a través de Peñas Blanca, según reportes publicado por el Instituto Nicaragüense de Turismo.

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Los viajeros aéreos que llegan al país son pocos y con menor frecuencia a la que se tenía antes de la pandemia. “Eso hace que los altos costos de los boletos aéreos en Nicaragua se disparen y vuelvan al país en desventaja en comparación con otros países de la región, sacándonos del juego de la competencia”, señala Valenti.

Además, explica que se suma la pésima imagen del país a raíz de todas las violaciones de derechos humanos y civiles que impactaron negativamente en los principales mercados turísticos de Nicaragua que son Estados Unidos, Canadá, Centroamérica y la Unión Europea.

Valenti dijo a Revista Domingo que el sector presenta una leve mejoría de 3 puntos en comparación con el año pasado. “La ocupación hotelera en lo que va del año es de apenas el 36 por ciento, no es suficiente para decir que el sector se ha reactivado”, advierte.

Nicaragua espera aumentar los números de turistas y divisas este año, un desafío enorme para quienes dependen de este rubro que todavía no logra estabilidad. LA PRENSA/ Oscar Navarrete.

Sin embargo, aclara que la mejoría de la industria del descanso no alcanza a todos los sectores y cita como ejemplo a las turoperadoras porque siguen estando en “situación crítica” y los pocos visitantes que llegan prefieren rentar casas o condominios en lugar de hoteles. O llegan de forma directa sin utilizar los servicios de un turoperador. Lucy Valenti agrega que los restaurantes presentan cierres constantes y aperturas de nuevos locales lo que confirma que todavía “no hay estabilidad en el negocio”.

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