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La matanza de los jaguares y la lucha por preservar su especie

En la montaña los persiguen y matan a machetazos, con armas de fuego y perros. Exhiben sus cadáveres como trofeo. Ya quedan pocos. Mientras, en el Zoológico Nacional buscan como salvar su especie de la extinción. Han nacido nueve en cautiverio

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La vida de los jaguares en la naturaleza es cada vez más corta. Hace cuatro años don Eduardo Sacasa director del Zoológico Nacional rescató una cachorra de tres meses. Estaba deshidratada y desnutrida. La habían capturado por la zona de Siuna en el caribe norte y la llevaban al mercado Oriental de Managua para ser comercializada por 600 dólares.

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La jaguar fue rescatada gracias a un amigo que le alertó. Creció saludable y se convirtió en madre hace dos meses en su segundo parto. “La primera cría que parió se le murió a la semana de nacida, pero ahora es una excelente mamá con sus dos hijitos porque cuando son primerizas no tienen el cuidado y exageran con sus animalitos”.

Eduardo Sacasa director del Zoológico Nacional sostiene uno de las crías que ha nacido en cautiverio. LA PRENSA/ AFP

Don Eduardo está involucrado con los felinos antes, durante y después de su nacimiento. A las crías las pesa cada semana, cuando cumplieron 65 días la hembra pesó 9.11 libras y el macho 10.15 libras. Sabe que cada cachorro está comiendo 102 gramos de carne molida y la madre los debe lactar por casi cuatro meses.

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También sabe que la hembra será adulta a los tres años y medio y el macho a los cuatro años. En asuntos de jaguares nadie le mete la mano.

La madre de este cachorro fue rescatada de comerciantes que pretendían venderla en el mercado Oriental. LA PRENSA/ AFP

“Yo sé que a muchos no les interesa lo que está ocurriendo con los jaguares en el mundo, a mí si me importan y me siento lleno porque realizo un trabajo de investigación con ellos hasta los treinta meses”.

Reconoce que no es fácil preservar esta especie que, según estimaciones, en Nicaragua no superan los 400 jaguares en su hábitat y se encuentran principalmente en la zona de Bosawás, reserva Indio Maíz y todo el Atlántico Norte y Sur.

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“Queremos hacer un banco genético para no quedarnos sin nada cuando todos los jaguares desaparezcan, nos detiene el dinero. Por ahora, necesitamos cinco jaulas de 12×10 metros y cada una cuesta como 25 mil dólares”.

Dos jaguares nacieron pese a que su especie está en peligro de extinción. LA PRENSA/ AFP

Según el Fondo Mundial para la Vida Silvestre existen unos 15,000 jaguares en el mundo. Es el único felino grande en América y continúa bajo amenaza. La revista Conservation Biology señala que, desde 2012 hasta principios de 2018, en América Central y del Sur, se mataron más de 800 jaguares por sus dientes, pieles y cráneos para ser contrabandeados a China.

En Nicaragua, un cachorro de jaguar es vendido en el mercado ilegal por arriba de 500 dólares y un adulto triplica este valor por ser su piel apetecida.

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Para don Eduardo Sacasa la población de jaguares se ha reducido también por el desplazamiento ya que se les dificulta encontrar alimento y recurren a buscar gallinas, cerdos y otros animales domésticos en casas porque ya no encuentran donde cazar.

Explica que la vida de estos felinos es de hasta 24 años en cautiverio y en la naturaleza tiene un promedio de entre doce y catorce años.

Sacasa advierte que viven menos en libertad “porque andan escondiéndose para que no los mate el humano”.

Cada cachorro se alimenta de media libra de carne al día y su madre requiere de al menos 20 libras diaria. LA PRENSA/ AFP

Aunque el Zoológico Nacional tuviera la intención de liberar a los jaguares como hace con otras especies pequeñas, don Eduardo dice que no tienen la capacidad porque no hay un recinto especializado para felinos.

“Los jaguares son difíciles de liberarlos. Si están matando a los que viven salvajemente, sería mucho más fácil matar a estos que no tiene experiencia en cazar y requiere de otra crianza. Además de brindarles un área montañosa con presas vivas, pero no estamos preparados para eso. Ni nosotros ni el país”.

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Denuncias ignoradas

Desde hace cuatro años Eduardo Sacasa y su esposa Marina Argüello se encuentran al frente del Zoológico Nacional. Sus días los dividen entre el rescate y la recuperación de los animales. En el caso puntual de los jaguares resalta que el mantenimiento es caro porque cada adulto se alimenta de entre 20 y 25 libras de carne al día.

Detalla que cada nacimiento de estos animales es un motivo de alegría porque es el resultado de múltiples esfuerzos y sacrificios.

Confiesa que cada vez que se conocen casos de felinos asesinados no puede evitar desanimarse. “Mientras nosotros los buscamos y cuidamos, afuera los están en matando sin control. Ahorita ya no podemos seguir reproduciendo porque no hay jaula ni tenemos donde meterlos”.

Con el propósito de frenar los actos de maltrato o muerte de animales, principalmente de las especies que se encuentran en peligro de extinción, Eduardo Sacasa, denunció a cazadores que terminaron con la vida de un jaguar ante la Fiscalía Ambiental y ante el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).

Un felino fue ultimado en la zona de Rosita de la Costa Caribe norte en junio de 2022, cuyas imágenes fueron exhibidas como trofeo e impactaron las redes sociales. “Este último que mataron, los cazadores andaban con perros y el animal por salvarse se subió a un árbol vino el hombre y le hizo dos disparos, cayó al suelo y lo remató con todo el magazine de nueve milímetros que andaba”.

En junio de este año un jaguar fue capturado y asesinado en el caribe norte del país. LA PRENSA/ TOMADA DE REDES SOCIALES

En octubre del 2021, a través de las redes sociales se conoció del asesinato de un pequeño cachorro de jaguar en la comunidad de Tuapi, Bilwi en caribe norte del país. Sacasa presentó sus quejas ante las autoridades y la respuesta fue la misma. Silencio.

“En el caso de Bilwi no se tomó ninguna medida y el cachorro fue exhibido como trofeo en una bicicleta. La persona era identificable y al menos digo yo se hubiera amonestado, pero el caso sigue impune. La verdad es que estamos nadando contra la corriente”.

En Nicaragua quedan menos de 400 jaguares, quienes hacen labores por preservar esta especie aceptan que un día van a desaparecer. LA PRENSA/ AFP

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